Carta · tomo III
A ANTONIO PORTAIL
1154 [1102,III,433-435] A ANTONIO PORTAIL Richelieu, 11 mayo 1649.
Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me he encontrado al llegar acá con dos cartas suyas.
No me acuerdo de que me haya propuesto usted antes aconsejarse de otra persona, en el caso de que no le diera yo mi consejo, tal como me dice usted que se vio obligado a hacerlo el 20 de este mes; y acabo de leer los puntos de 4 ó 5 cartas suyas anteriores a las últimas, en donde no veo nada de esto.
Si la cosa es tal que no le puedo escribir de ella, o es tan urgente que no me puede avisar y aguardar mi respuesta antes de decidir sobre ella pida el parecer de los consultores de la casa y el del padre de la Coste, y le pediré a Dios que le dé la gracia de seguir en todo sus eternos designios.
Dios sabe cuánto me gustaría poder visitar esas casas; la pena de no poder hacerlo me afecta muy sensiblemente, pero la reina me ha ordenado varias veces que vuelva a París.
Y no veo cómo puedo cumplir la voluntad de Dios, si no obedezco, yo que siempre he creído y enseñado que hay que obedecer a los príncipes, incluso a los malos, como dice la Escritura.
Todo lo que puedo hacer es rogar a Su Majestad, como lo hago, que me permita proseguir mi viaje, no ya a Marsella, sino solamente a Cahors.
Allí esperaré su respuesta.
Cuando vuelva a París, procuraremos enviarle al padre du Chesne o a algún otro, acompañado de un hermano.
No sé si podrá ser el hermano Juan Parre 1.
A propósito de hermanos, me dicen de Génova que se ha quedado usted con el hermano Claudio, que iba para allá.
Me ________ Carta 1154 (CF).
— Archivo de Turín, original; la postdata es de mano del santo. 1.
Nació en Châtillon-en-Dunois (Eure-et-Loire), entró en la congregación de la Misión el 16 de abril de 1638, a los 27 años de edad; hizo los votos en 1643, murió después de 1660.
Entre los hermanos coadjutores, fue junto con el hermano Mateo Régnard uno de los más inteligentes y activos instrumentos que puso la divina providencia en manos de san Vicente.
Recorrió en todos los sentidos la Picardía y la Champaña, tomando nota de las necesidades y buscando remedio a las mismas 394
extraña mucho, ya que sabe usted cuánto lo necesitan; me lo piden con mucha insistencia; le ruego que se lo envíe.
El resto de sus cartas, hasta 6 ó 7, no desean de mí otra cosa más que mil alabanzas de Dios por todo lo que usted me dice, sobre todo por el éxito de la ordenación, de la misión de Fréjus, de las conferencias con los eclesiásticos externos, del celo del padre Brunet, de la satisfacción del padre de la Coste, de su caridad con la familia y en fin de las bendiciones que Dios derrama sobre ella.
Le ruego, pues, a su infinita misericordia que ella misma sea su acción de gracias y que santifique cada vez más las almas de todos, especialmente la suya, de la que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d l M.
Ya que gozamos de paz 2, gracias a Dios, me parece que no habrá nada que pueda impedir tener la reunión de superiores de la Compañía en París.
Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión, en Marsella. 1155 [1103,III,435-437] A LUISA DE MARILLAC Richelieu, día siguiente de la Ascensión [1649] 1 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El padre Lamberto le habrá podido comunicar mi llegada a este lugar.
Las visitas que tuve al día siguiente de llegar por la mañana me impidieron escribirle a tiempo para que llegara la carta al correo; luego, me ha entretenido tanto nuestra visita que ________ 2.
La paz de Rueil firmada, a principios de marzo, entre la corte y el parlamento.
Carta 1155 (CA).
— El original está expuesto en la sala de Conferencias de San Vicente de Paúl en Metz. 395
todavía no he podido hablar con nuestra buena hermana 2; lo haré cuanto antes, si Dios quiere.
Le escribí unas letras al padre Lamberto y a la señora duquesa para agradecerle sus caballos 3 y les expuse las razones que tengo para ir hasta Nuestra Señora de la Rose y a tres o cuatro casas que tenemos por allí; me someto de todas formas a su parecer, ya que ellos comprenden, lo mismo que usted, las necesidades de allá.
El miedo de ir a caballo y a pleno sol desaparecerá con la carroza que me ha enviado.
Lo más urgente es alojar a los niños expósitos.
Le he dicho a la señora duquesa las razones para ello, y no se las repetiré a usted.
Podrá indicárselas ella o el padre Lamberto.
Hace sólo un mes, poco más o menos.
Le propuso en el fondo una reunión general de las damas, para decidir si se hace una instancia a la reina, si se organiza una colecta general, o si se presenta una solicitud al parlamento para proveer a las necesidades, en nombre de las oficialas; eso dará al asunto más importancia que si se hiciera sólo en nombre de usted; les decía que puede hacer esto el padre Lamberto, si no me pueden esperar a mí, y que luego yo haré todo lo que me ordenen.
Le he expuesto la situación de nuestras hermanas de Nantes.
El señor abad de Vaux me dice que las de Angers marchan bien, por lo que doy gracias a Dios.
El padre Gautier me ha dicho que hay aquí un montón de muchachas que piden ser recibidas en la Caridad.
¡Quiera Nuestro Señor recibirnos en la suya y conservarla a usted en buena salud!
Soy en su amor su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l. m. ________ 1.
El contenido de la carta y el lugar donde fue escrita no permiten ninguna duda sobre la fecha.
En 1649, la Ascensión cayó el 13 de mayo. 2.
Las dos Hijas de la Caridad de Richelieu eran sor Francisca Carcireux, de Beauvais, y sor Carlota Royer, de Liancourt. 3.
La duquesa de Aiguillon había tenido con el santo la atención de mandarle para su regreso dos caballos, preparados para la carroza que le había dado anteriormente.
Cuando san Vicente quiso devolverle los caballos, la duquesa de Aiguillon le pidió que se quedase con ellos; el santo no se lo pudo negar y tuvo que servirse de ellos, por orden de la reina. (Cf.
A BELL Y, o.c., I, cap.
XXXIX, 186). 396
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