Carta · tomo III
A UN SACERDOTE DE LA MISION
Me imagino que ya sabe usted el viaje que hice a Bretaña y a Poitou.
Esperaba que podría ir a verle, pero la Providencia lo ha dispuesto de otro modo y me ha traído de nuevo a París, adonde llegué hace unos días con buena salud, gracias a Dios.
Las casas por donde he pasado me han dado motivos de alabar a Dios por la fidelidad al reglamento que allí se observa y la unión que todos tienen.
Los de París siguen bien, gracias a Dios, y en general toda la Compañía, según me indican.
No es que haya por aquí y por algunos que den algo que hablar, pero no hay que extrañarse de ello, ya que entre los discípulos de Nuestro Señor también había defectos.
El cariño de mi corazón me hace hablar de esta manera, a pesar de que no tenía pensado decirle tantas cosas.
Siempre he confiado en sus oraciones.
Adiós, mi querido hermano, unámonos mucho a él. 1165 [1112,III,457] A UN SACERDOTE DE LA MISION [Por junio de 1649] 1 Me he estremecido de emoción con el recuerdo del buen padre Dieppe, que ha muerto en Argel 2, Nunca pensé que llegara tan lejos el buen olor de sus virtudes.
El hermano Barreau me habla de él en su última carta, con nuevos sentimientos de aprecio y de pena, por haberlo conocido lleno de buenas intenciones y muy indicado para el cargo que había empezado a ejercer.
¡Quiera Dios dar a la Compañía sujetos tan inflamados en nuestra querida vocación!
Ruego a Nuestro Señor que sea él nuestra fortaleza para seguir en el cumplimiento de su eterno designio sobre usted. ________ Carta 1165.
— Manuscrito de Lión. 1.
Véase nota 2. 2.
El 2 de mayo de 1649. 417
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