Carta · tomo III
A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU
no acepte este pretexto para desobedecer a su santa Orden.
El señor obispo es demasiado bueno para impedírselo y el señor Duvergier demasiado razonable para no consentir en ello; en fin, aun cuando le cerrasen las puertas de la ciudad, el señor gobernador y su esposa tendrán la discreción suficiente para mandar que se las abran.
Nuestra bienaventurada Madre condenaba esos pretextos y se ponía por ejemplo de que, aunque los superiores de las casas la mandasen encerrar en una torre, ella encontraría con la ayuda de Dios los medios para salir de allí y poder obedecer a su superior. 1168 [1115,III,461-462] A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU 30 junio 1649.
Cuando estuve en Richelieu me olvidé de dejarle por escrito las materias sobre las cuales han de tratar sus recreaciones; acabo de acordarme de ello y le envío la lista.
El medio para servirse bien de ello es que el superior o el que le represente en su ausencia, como el asistente o el más anciano, proponga una dificultad y que cada uno exponga tranquila y sencillamente su opinión sobre el tema, sin replicar a lo que hayan dicho los demás, y que luego el que haya propuesto la cuestión diga su parecer y saque las conclusiones por pluralidad de votos; es lo que hemos practicado aquí muchas veces con gran utilidad y gracia de Dios.
No sé si le rogué que destinase a alguien para hacer compañía al padre..., cuando va a las religiosas.
Si no lo hice, le ruego que nombre a alguno para ello y que no permita que nadie salga de casa sin un compañero que sea de la Compañía, no tanto por el peligro como para dar ejemplo. ________ Carta 1168.
— Reg. 2,263. 421
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