Carta · tomo III

AL SEÑOR DES VERGNES

Tipo
Carta
Tomo
III
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480
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informarse sobre la persona y sobre sus bienes.

Vi luego al padre Delahaie y le confíe este asunto; él tendrá que darme informes de su parte.

Esto es, señorita, cuanto puedo decirle de momento, añadiendo que le ruego expresamente que dé gracias a Dios por el hecho de purgar de esta forma a su pequeña compañía; ruego al Señor que la bendiga y quedo en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l. m.

Dirección: A la señorita Le Gras, en Liancourt. 1186 [1133,III,480-481] AL SEÑOR DES VERGNES París, 4 septiembre 1649.

Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su paquete 1 con la alegría y el respeto que debo persona y a los motivos de consuelo que contiene.

Puede usted creer que le he dado gracias de todo corazón a Dios por las que le concede al señor obispo de Périgueux 2 y por los señalados servicios que él rinde a su vez a su divina Majestad.

Quedo muy agradecido al favor que me ha hecho de enviarme sus normas sinodales.

Las he encontrado dignas de su autor y de un claro presagio de bendición sobre su diócesis.

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Su piedad y su celo incomparables me han hecho esperar siempre acciones semejantes.

¡Que Dios lo conserve un siglo entero para su iglesia!

Nada digo, señor, a la felicitación que me envía, porque no la merezco de ninguna manera.

Estoy seguro de que su vocación es puramente de Dios y no obra de los hombres.

No he tardado un momento en enviar al gacetero su nota sobre la conversión del señor que usted me indica.

¡Quiera Dios ________ Carta 1186. (CF).

— Original en el asilo de san Vicente de Montpellier. 1.

Primera redacción: carta. 2.

Filiberto de Brandon (1648-1652). 437

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bendecir cada vez más los trabajos de ese gran prelado, para que siga dando los mismos frutos!

Ya sabe usted que estamos totalmente entregados al servicio de los señores obispos.

Si el obispo de Périgueux nos manda que nos encarguemos de su seminario, le enviaremos los mejores sujetos que tengamos, cuando a él le plazca.

Si cree usted conveniente que se lo aseguremos, le ruego que lo haga usted en mi nombre; le repito que lo haga, si así lo desea pero no en caso contrario.

Es de desear que estos asuntos se lleven a cabo solamente por inspiración de Dios, más bien que por consejo de los hombres.

Ruego a Nuestro Señor que nos haga dignos del honor de su benevolencia, y a mí, del de ser, en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.

En el caso de que el señor obispo crea conveniente servirse de nosotros, convendría que nos pasara aviso dos meses antes de la fundación, para que preparásemos los obreros que él desee.

Dirección: Al señor des Vergnes, oficial de Cahors, actualmente en Périgueux, en casa del señor obispo.

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Périgueux. 1187 [1134,III,482-484] AL HERMANO SANTIAGO RIVET 5 septiembre 1649.

He recibido su carta con alegría por una parte, ya que era carta suya, y por otra con pena ante el temor de que sucumba usted a los atractivos que le invitan a abandonar la vocación.

Al verle en este peligro, me siento con la obligación de echarle una mano para sacarle de él, como lo hago con mis oraciones y mis cartas.

Ya le he escrito dos veces 1, y lo hago ahora de nuevo, para que regrese usted a La Rose o a Agen.

Le he pedido ________ Carta 1187.

— Reg. 2,298. 1.

Cartas 1164 y 1166. 438

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al señor obispo de Condom 2 que así lo acepte, y él ha consentido en ello, una vez que esté de vuelta su mayordomo.

Pues bien, sé que está ya en su casa, mientras que usted, hermano mío, está ausente de ella.

¿Qué es lo que le detiene?

¿No se acuerda usted de las luces que Dios le dio tantas veces en sus oraciones, que le hicieron decidir ante su divina Majestad y atestiguar públicamente a toda la Compañía que moriría usted antes que salir de ella?

Y he aquí que a la menor ocasión, en que no se trata de morir, ni de dar la sangre, ni de verse amenazado, se rinde usted sin esa resistencia que merece una promesa hecha a Dios, que es un Dios firme, celoso de su honor y que desea ser servido a su gusto.

El le llamó a la Compañía, no lo dude; él le ha conservado en ella a pesar de los esfuerzos en contra de su padre, que le quería retener a su lado; y usted prefirió seguir el evangelio antes de darle gusto a él.

Ha vivido usted entre nosotros con edificación de todos, de forma que Nuestro Señor se ha visto siempre honrado en usted.

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¿Desea usted ahora retractarse, abusar de sus gracias, burlarse de su bondad y caer en la trampa en que otros han caído con sus desórdenes?

Yo nunca he visto salir de una comunidad a una persona que haya recibido de Dios las gracias que a usted ha concedido su bondad, sin que un mes más tarde no haya sentido en su conciencia los reproches de Dios y mil sinsabores en su propia vida.

Pero yo tengo siempre la intención de dar gusto a Dios, me dirá usted.

¡Ay!

Nunca faltan bonitos pretextos; si usted se examina bien, verá usted que no lo hace para ser mejor, más sumiso, más despegado del mundo y de sus caprichos, más humilde, más mortificado y más unido al prójimo por la caridad, de la forma que hay que serlo para hacerse más agradable a Dios.

Sin embargo, cree usted, querido hermano, que le sirve y que procura su salvación apartándose del camino de la perfección; es un abuso.

Si usted no estuviera ya en este camino de los perfectos, muy bien; pero dice san Pablo que los que una vez han sido iluminados y han saboreado la palabra de Dios, si vuelven a caer, muy difícilmente pueden renovarse en la penitencia 3.

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¿Cómo cree usted que podrá conservarse volviendo al mundo, si ________ 2.

Juan d'Estrades (1647-1660) 3.

Hebr, 4-6 439

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cuando estaba lejos de él le costaba tanto superarse?

No es que llame mundo a la casa del señor obispo de Condom, pero no está usted lejos de él y quizás no pueda seguir allí mucho tiempo.

Dios nos deja ir de mal en peor, cuando nos salimos del estado en que nos ha puesto.

La difunta reina madre 4 le mandó un día al señor cardenal de Bérulle que le enviara un paje que había entrado en el Oratorio.

Aquel santo personaje le respondió que no podía quitarle a Dios un joven que se había entregado a él y que no quería ser responsable de su salvación.

Yo me he servido de este ejemplo con el señor obispo de Condom para que me excusase de no poder acceder a que siguiera usted con él.

No, mi querido hermano, no puedo consentirlo por la sencilla razón de que no es ésa la voluntad de Dios y su alma correría un grave peligro.

Si a usted le parece lo contrario, al menos no salga más que por la misma puerta por la que entró en la Compañía: esa puerta son los ejercicios espirituales, que le suplico haga antes de decidirse a una separación de esta importancia.

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Si no le va bien la casa de La Rose ni la de Agen, vaya a Richelieu; en cualquier sitio será usted bien recibido.

La bondad de su corazón ha conquistado todos los afectos del mío y esos afectos no tienen más finalidad que la gloria de Dios y la santificación de su alma.

Sé muy bien que así lo cree usted, así como también que soy en Nuestro Señor... 1188 [1135,III,484-485] A LA SUPERIORA DEL SEGUNDO MONASTERIO DE LA VISITACION EN PARIS San Lázaro, día de la Natividad de la Virgen.

Ruego a nuestra querida madre la superiora de la Visitación de Santa María del barrio de Santiago que permita la entrada en su monasterio por una vez a las reverendas madres de San Juan y de San José, de la abadía de Montmartre.

V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión. ________ 4.

María de Médicis, madre de Luis XIII.

Carta 1188 (CA).

— Original en las Hijas de la Caridad de la calle des Bourdonnais, de Versalles. 440

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