Carta · tomo III
A RENATO ALMERAS
1189 [1136,III,485-487] A RENATO ALMERAS París, 11 septiembre 1649.
Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tiene usted razón en quejarse de lo poco que se reconocen en Francia los servicios de monseñor Ferentilli 1, pero también se le puede excusar al señor cardenal 2, tanto por las preocupaciones que ha tenido con estas agitaciones, como por las que todavía tiene que padecer por los motivos que ya le indiqué anteriormente.
La verdad es que no se trata de mala voluntad, va que siempre le he visto atento con dicho prelado; lo que pasa es que las circunstancias no le permiten hacer más.
El primer día que se abra la cancillería espero que se selle la dispensa del señor de La Haye-Aubert, a propósito del vicariato de Aumale; ya le comunicaré lo que cueste.
Estamos aguardando con paciencia esa bendita respuesta del Papa y creemos con fe que con ella se nos dará a conocer la voluntad de Dios; por consiguiente, nos atendremos a ella sin chistar, con su santa gracia.
Me gusta mucho que también usted se muestre contrario a la idea de dar dinero para salir adelante en este asunto 3, y que sólo espere en la Providencia para solucionarlo.
¡Dios mío! padre ¡Cuánto me gustaría que la Compañía se afianzase siempre en esta norma, que tiene como fundamento a la fe!
Yo no le hablé de esta propuesta torcida más que para decirle que me la había sugerido el señor c[ardenall Gr[imaldi], y puedo decirle con toda sinceridad que me ha edificado mucho la forma con que usted la ha rechazado.
Lo mismo digo de las estaciones que ustedes han hecho a las siete iglesias en reparación por las ofensas que aquí se han hecho al santísimo Sacramento, de lo que le doy las gracias 4 ________ Carta 1189 (CF).
— Archivo de Turín, original 1.
Prelado romano muy afecto a san Vicente y a su congregación. 2.
El cardenal Mazarino. 3.
Probablemente el asunto de los votos.
Los votos de pobreza, castidad, obediencia y estabilidad eran facultativos entre los miembros de la congregación de la Misión.
San Vicente intentaba hacerlos obligatorios para todos los que en adelante entrasen en la compañía.
Pasarían seis años hasta conseguirlo. 4.
Véase la carta 1184, nota 1. 441
El padre Duiguin, que estaba en Irlanda, llegó aquí hace unos días; dejó en Saint-Méen al hermano Patriarca, que todavía no se ha restablecido de sus trastornos de espíritu, por lo que nos lo ha devuelto el padre Brin, aunque se encuentre bastante mejor.
Me dice que ese hermano, con su forma de ser, es de mucha edificación para la compañía, por su cordialidad, su gracia, su comportamiento y por su entrega a Dios.
Acabamos de perder a otro por el estilo, que murió aquí hace sólo 3 ó 4 días, después de 18 ó 20 meses de haberlo admitido.
Toda la comunidad lo ha sentido y yo sigo aún apenado, aunque en esto como en las demás cosas adoro de todo corazón la voluntad de Dios.
Ese buen muchacho se llamaba Simón y era natural de Le Mans 5.
Le ruego que rece por él y encomiende a las oraciones de todos su alma y la mía, ya que soy en Nuestro Señor su más humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL, i. s. d. l. m.
Dirección: Al padre Alméras, superior de los sacerdotes de la Misión de Roma. 1190 [1137,III,487] A UN SACERDOTE DE LA MISION DE LA CASA DE ROMA [1649] 1 La congregación va creciendo en número y en virtud, gracias a Dios, tal como me parece por las visitas que he hecho y ________ 5.
Este hermano Simón no puede ser, si consultamos el catálogo de personal, más que «Simón Busson, nacido en la ciudad y diócesis de Le Mans, de unos 22 años, recibido en París en la cuaresma de 1648».
No había ningún otro hermano Simón.
La nota biográfica del hermano Busson (Notices II, 431-438) está equivocada en dos puntos: no murió el 12 de septiembre y no estuvo tres años en la congregación de la Misión.
Carta 1190.
— A BELL Yo.c., 2. ed., 146. 1.
Fecha impuesta por la frase del santo sobre las visitas que acababa de realizar. 442
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