Carta · tomo III

A LUISA DE MARILLAC

Tipo
Carta
Tomo
III
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11
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No puedo escribirle de mi mano al padre Alméras.

Lo saludo de corazón con todo el cariño que Nuestro Señor sabe, así como a todos los de esa casa, postrado en espíritu a los pies de todos.

Soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión.

Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión, en Richelieu. 872 [833,III,11-14] A LUISA DE MARILLAC París, vigilia de la Asunción 1 [1646] 2 Señorita: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Todavía no he recibido carta de usted, y no acabo de convencerme de que no me haya escrito 3.

Puede usted imaginarse cuál no sería nuestra preocupación si no nos hubieran llegado por otro lado noticias suyas.

La madre cesante de la Visitación de Orleans 4, al pasar por aquí camino de Dieppe, nos ha dicho que la había visto, y el señor abad de Vaux ha escrito desde Angers que usted había estado por allí y que había marchado con buena salud: esto nos ha consolado un poco y nos hace esperar que se encuentre ahora en Nantes 5.

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Quiera Dios que sea con las fuerzas convenientes para trabajar en esa fundación, para la que le pido a su divina misericordia que le haga participar am________ Carta 872 (CF).

— Archivo de las Hijas de Caridad, original.

La postdata es de la mano del santo. 1. 14 de agosto. 2.

Año del viaje de Luisa de Marillac a Nantes.

Los demás detalles confirman esta misma fecha. 3.

Luisa de Marillac había escrito desde Orleans (Lettres de Louise de Marillac, 147), desde Angers y el 11 desde Nantes. 4.

María Renata Rousseau había dirigido el monasterio de Orleans del 24 de mayo de 1640 al 21 de mayo de 1643.

Le sucedió la madre Claudia Esperanza durante dos trienios consecutivos. 5.

Había llegado el día 8. 16

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pliamente de su espíritu, para podérselo comunicar a sus queridas hijas y esparcir junto con ellas el buen olor de la devoción entre las almas.

No le digo nada concreto de lo que tiene que hacer con esos señores 6, pues confío que Nuestro Señor le dará luz y consejo suficiente para ello; sólo él sabe con cuánto afecto le encomiendo todos los días su alma y su viaje, y cuán grandes bendiciones le pido para usted y para su pequeña tropa, a quien saludo en espíritu con todo el cariño que me es posible.

No he podido ver más que una vez a sus asistentes de aquí 7.

Hoy volveré a verlas, si Dios quiere.

Todo va bastante bien, a no ser cierto malhumor que aparece en algunas; pero la presencia de usted lo arreglará todo, y quizás también la conferencia que me propongo darles la semana que viene 8.

Su hijo se encuentra enfermo y está guardando cama en casa de su médico 9.

Le he ofrecido nuestra casa y todo lo que podamos hacer por él, para que se alivie pronto, o bien dos hermanas que le atiendan, en el caso de que quiera quedarse donde está.

El ha preferido la ayuda de las hermanas, que ya llevan varios días con él.

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El señor Brin acaba de verlo ahora mismo; me dice que está mejor y que no hay nada que temer.

Por eso, le ruego que no se preocupe y que procure tranquilizarme usted a mí en lo que se refiere a las damas de la Caridad del Hôtel-Dieu, que continuamente me están echando en cara que le haya dejado partir a usted, sobre todo la señora de Nesmond.

Si vuelve usted con perfecta salud, como espero de la bondad de Dios, haremos las paces.

Le ruego, pues, que se cuide todo cuanto pueda.

No tenga prisas y tarde todo el tiempo que sea necesario, y no se preocupe de la vuelta.

Nuestro Señor lo aprobará todo, ya que trabaja usted por su amor. ________ 6.

Los administradores del hospital. 7.

Eran Juana Lepeintre, a la que Luisa de Marillac había dado sus poderes, Juliana Loret, «un alma grande en un cuerpo pequeño», e Isabel Hellot, la secretaria abnegada e inteligente de la fundadora. 8.

Se nos ha conservado esta conferencia.

Trata del respeto mutuo y cordial. 9.

El señor Vacherot (Cf.

Lettres de Louise de Marillac, 155). 17

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En ese mismo amor, señorita, quedo verdaderamente de usted muy humilde y querido servidor.

VICENTE DEPAUL, i.s de la Misión Después de escribir la presente, he recibido su carta de Angers, que contiene dos cosas principales: una, la dificultad de sor Petra 10, y la otra, relativa al confesor de las hermanas de Nantes.

De lo primero, habrá que ver si cambia, y hacer lo que usted indica.

De lo segundo, me encuentro un poco desconcertado; sin embargo, pensando y considerando bien las cosas, creo que será mejor atenerse a la decisión que aquí tomamos, por tratarse de un comienzo y porque se está pensando en emplearlo en otra parte dentro de algún tiempo; entonces podrá usted acudir al padre espiritual de la Visitación 11, a no ser que crea usted más conveniente, al ver cómo están por allí las cosas, obrar de otra manera; eso es lo que le ruego que haga.

Acabo de saber ahora mismo que su hijo está ya casi curado.

Le indicaré a sus asistentes que vengan por aquí cuanto antes, después de comer, para tratar con ellas de lo que hay que hacer.

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Le suplico que cuide de su salud y que ruegue a Dios por el mayor pecador del mundo, que es s. s.

V.

D .

Le ruego expresamente que siga el pensamiento que le dé Nuestro Señor sobre el confesor de las hermanas.

Dirección: A la señorita Le Gras, superiora de las Hijas de la Caridad, en casa de los señores directores del hospital de Nantes, en Nantes. ________ 10.

Sor Petra daba muchas preocupaciones a Luisa de Marillac (Lettres de Louise de Marillac, 178 bis y 182 bis); esperando que resultaría bien un traslado, la envió a Nantes.

No fue así.

Veremos más tarde cómo huyó de Nantes y se volvió con su familia, a Sedam 11.

El señor de Jonchères. 18

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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