Carta · tomo III

A FRANCISCO DU COUDRAY

Tipo
Carta
Tomo
III
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74
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Le he escrito al señor obispo de Cahors, debido a que él me había ordenado retirar al padre Delattre; he pensado indicar le que no teníamos ningún otro que entendiese los asuntos como él, pero que haremos sin embargo lo que él ordene.

Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión, en La Rose. 912 [871,III,74] A FRANCISCO DU COUDRAY 1 [6 octubre 1646] 2.

No puedo de verdad, no puedo, mi querido padrecito, expresarle el dolor que siento al tener que contristarle.

Le suplico que crea que, si no fuera por la importancia del asunto, preferiría mil veces tragarme yo la pena que causársela a usted. 913 [872,III,74-75] ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA, A SAN VICENTE Génova, 1646.

De parte del señor cardenal Durazzo, arzobispo de esta ciudad, les hemos escrito a todos los arciprestes de los lugares en los que se ha tenido la misión, para que avisen a todos los párrocos y sacerdotes de su arciprestazgo que los ejercicios espirituales tienen que comenzar en tal día en la casa de la Misión y que todos los que deseen aprovechar esta santa ocasión, pueden ________ Carta 912.

— COLLET, o.c., II, 162. 1.

Tomo III · p. 74

COLLET dice que la carta que aquí extracta va dirigida a un misionero.

La expresión mi querido padrecito nos permite afirmar que este misionero es Francisco du Coudray. 2.

Este extracto corresponde a las circunstancias en que fue escrita la carta del 6 de octubre de 1646 dirigida a Francisco du Coudray y anunciada al padre Portail en la carta anterior.

Carta 913.

— A BELL Y, o.c., II, cap.

IV , 290. 75

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venir acá y a tal hora.

Y a han venido varios para hacer el retiro No puedo expresarle el gran consuelo que han recibido ni la abundancia de gracias que Nuestro Señor les ha concedido ni la gran modestia y silencio que han observado, ni su humildad y sinceridad en dar cuenta de sus oraciones, ni las conversiones admirables y casi milagrosas que se han conseguido.

Entre otro ha habido un párroco que me ha dicho, casi en publico, que había venido para burlarse, más por hipocresía que por devoción, y para que el señor cardenal le aumentase la renta.

Dijo además que la Misión nunca había tenido peor enemigo que él, pues había dicho de ella todo lo malo que se puede imaginar, lo mismo que de Su Eminencia.

Era un hombre muy entregado al vicio, que había obtenido un beneficio por simonía, recibiendo las órdenes sin más título que ese beneficio, ejercido las órdenes, administrado los sacramentos y desempeñado los demás deberes parroquiales durante muchos años en el mismo estado; un hombre de negocios y de intrigas, etcétera.

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Pero finalmente Dios le ha tocado, y le ha tocado con mucha eficacia: se ha convertido, ha llorado, se ha humillado y ha dado muchos pruebas de haber cambiado.

Todos los que lo vieron en estos ejercicios u oyeron hablar de él se han quedado muy edificados, y nosotros no menos que los demás, ya que ha producido mucho fruto, a cada uno según sus necesidades.

Le diré también, padre, cuán grande ha sido el consuelo y la alegría que por ello ha recibido Su Eminencia y las lágrimas que salían de sus ojos, cuando algunos de estos señores le manifestaron sus sentimientos, cosa que es imposible manifestar de palabra; esto ha causado tanta impresión en la ciudad y en los alrededores que otros muchos se presentan para venir a hacer lo mismo. 76

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