Carta · tomo III

A EDMUNDO DWYER, OBISPO DE LIMERICK 1

Tipo
Carta
Tomo
III
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79
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muníqueme para que alabemos a Dios por ello, si ya lo ha hecho; si no, le enviaremos a alguien para dirigir La Rose.

Es cuanto puedo decirle de momento.

Soy de usted y del padre Alméras su muy humilde y obediente servidor, VICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.

Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión, en La Rose. 917 [876,III,79-80] A EDMUNDO DWYER, OBISPO DE LIMERICK 1 Primera redacción París, 15 [octubre 1646] 2 Monseñor: Por fin [marchan] a I[rlanda] ocho misioneros 3. [Entre ellos] hay cinco irlandeses, [un sacerdote y un clérigo francés] y un hermano inglés.

El s[acerdote francés va para] dirigir la Compañía, según me aconsejaba el difunto señor Skyddie, que me decía antes de morir que creía que habíamos de hacerlo así; el clérigo ha [aprendido] canto.

Todos ellos temen y aman a Dios y tienen celo por la salvación del prójimo, gracias a Nuestro Señor.

Van a postrarse a sus pies, monseñor, y a ofrecerse al servicio de S[u] S[eñoría] Ilustrísima y de los señores prelados, a quienes con el tiempo puedan hacer algún servicio.

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Estamos educando aquí a otros, a los que podremos enviar cuando estén for________ Carta 917 (CA).

— Archivo de la Misión.

Después de una primera minuta, que no le satisfizo, san Vicente escribió una segunda de su mano.

Ofrecemos aquí las dos redacciones. 1.

Ricardo Arturo, obispo de Limerick, muerto el 23 de mayo de 1646, tuvo como sucesor a su coadjutor Edmundo Dwyer, que atravesó los malos días de la persecución religiosa dando ejemplo de una fe inquebrantable y de un coraje sin igual.

Obligado al destierro tras la caída de Limerick, murió en Bruselas dos años más tarde, en 1654. 2.

Mes y año de la salida de los misioneros para Irlanda. 3.

Sus nombres nos los da la carta siguiente. 80

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mados, si encontramos la forma de poderles ayudar aplicándoles algún beneficio, sin que sean carga para el pueblo adonde vayan a misionar.

¡Ojalá pudiera ser yo de ese grupo!

Dios sabe con cuánta ilusión iría y con cuánto afecto le ofrezco esta pequeña tropa, junto con mi obediencia perpetua 4.

Le suplico humildemente, monseñor, que así lo acepte.

Segunda redacción Me tomé el honor de manifestar a Su S[eñoría] Ilustrísima, cuando estuvo en esta ciudad, las órdenes que había recibido del Santo Padre de enviar algunos misioneros de nuestra Compañía a Irlanda.

Diversas complicaciones me lo han impedido cumplir hasta ahora.

Finalmente, monseñor, van ocho a postrarse sus pies para pedir su santa bendición 5.

Nos han hablado aquí de la maravillosa conducta de S [u] S[eñoría] ya que sólo de usted, después de Dios, proceden los felices resultados que la iglesia y el estado han alcanzado en ese país.

¡Ay, monseñor!

No resulta esto difícil de creer para cuantos le conocen, ya que yo mismo siempre he salido de hablar con usted con el pensamiento de que el espíritu de Dios y sus santas obras residen en usted.

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Si Nuestro Señor quiere que todo resulte según los deseos de Su Señoría, siempre le recordaré en el cielo y en la tierra.

Le ruego, monseñor, que me conceda el honor de besar las manos sagradas de S[u] S[eñoría] Ilustrísima, postrado en espíritu a sus pies, pues soy, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre... ________ 4.

A san Vicente le costó buscar la frase.

Antes había escrito: «Con cuánto corazón trabajaría siguiendo las órdenes que Su Ilustrísima quisiera darme »; luego: «Con cuánta ilusión iría, monseñor». 5.

Al terminar la segunda minuta, el santo, descontento, tachó todo lo que había escrito, excepto las palabras anteriores, y sustituyó la parte tachada por lo que sigue. 81

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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