Carta · tomo III
A ANTONIO PORTAIL
ñía.
Soy durante toda mi vida, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL, i. s. de la Misión. 929 [888,III,103-106] A ANTONIO PORTAIL París, 10 noviembre [1646] 1.
Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la suya y las demás que [me escribió] desde La Rose, junto con la pieza q[ue os había pedido], y me he enterado de las decisiones que el padre Alméras [tomó] en La Rose y las que ha tomado en Cahors, de lo que estoy [muy contento] y le doy gracias a Dios, [rogándole] que les escuche siempre a ustedes en las oraciones que continuamente hacen por el acierto que le piden ustedes en sus visitas.
Le diré primero mi opinión sobre lo que hay que hacer con el padre B[oucher], aunque me parece que conviene que se resuelva el asunto del padre du C[oudray] antes que el suyo.
Este sigue aún en Richelieu.
Le he escrito y le he pedido que aguarde algún tiempo, creyendo que conviene que sea así hasta que me llegue el papel que usted me ha enviado sobre él.
Por ahora pienso que habrá que traerle a Fréneville para tratar con él de su asunto, ya que creo que no conviene hacer que venga a esta ciudad.
Volveremos, sin embargo, a estudiar la cosa.
Quizás [convenga] obrar con él como se hizo con el padre C[odoing], que ya ha dejado esas opiniones y [cumple ahor]a acertadamente con lo que se le ha encargado [en Bre]taña, donde está supliendo al padre [Bourdet] 2, que está en Nantes haciendo el retiro, ________ Carta 929 (CA).
— Archivo de la Misión, original 1.
Todos los detalles de esta carta suponen el año 1646: la visita del padre Portail a La Rose, la presencia de Renato Alméras en esta casa, el asunto de Francisco du Coudray y de Leonardo Boucher, etcétera. 2.
El original trae: Brunet; pero es evidente que el santo se ha equivocado de nombre.
Juan Bourdet dejó la compañía; dom Morel nos indica que san Vicente le buscó un excelente beneficio que dependía de la abadía 100
[en espera de] que le mande el permiso para salir [a causa del un pequeño contratiempo que ha surgido [entre él] y el obispo de Saint-Malo; el padre Codoing y los demás de la familia están de acuerdo con el obispo y disconformes con los manejos de aquél.
Que quede esto en secreto; fuera del padre Alméras, no hable de esto con nadie.
Lo habíamos destinado a Irlanda, para que dirigiera a los misioneros que enviamos allá; el octavo pero se ha excusado.
Ya veremos el éxito de su retiro.
Le he conjurado por todos los medios imaginables para que permanezca en la Compañía y se venga acá.
Son demasiadas mil doscientas libras para La Rose.
No puede usted imaginarse la pobreza en que estamos.
Le ruego que prepare a la familia para que honre los apuros de Nuestro Señor.
Los gastos que se han hecho en Le Mans han reducido a la necesidad a aquella casa y a ésta.
Los arreglos se van haciendo ellos mismos con el tiempo.
Sólo a Dios pertenece tenerlo todo a su gusto; sus servidores tienen que hacer lo que hizo Nuestro Señor.
Haga coger una letra de [cambio] si quiere, por quinientas o seiscientas libras.
Si es poco para esa casa, esté [seguro] que es mucho para nosotros.
¡Dios mío!
¡Qué [bien ha hecho usted el dar] esa orden a propósito [de...].
Creo que le dije ya que se ha marchado el padre Berthe, al no poder [tolerar, en el sitio] adonde le habíamos enviado 3, que resultara infundado el rumor que había hecho cor[rer por] la ciudad de que iba allá para ser superior; cuando lo desengañaron y lo enviaron para acá, en Reims fingió que estaba enfermo y se volvió a Donchery, con sus parientes; está a una legua de Sedan.
Ya está usted a punto de salir para Roma.
Dios sabe con cuánto gusto le esperan allí y en las demás casas, y al padre Alméras en Annecy.
Le pido a Nuestro Señor que les bendiga a los dos y que santifique cada vez más sus queridas almas. ________ de Marmoutiers (S.
R OPARTZ, o.c., 196).
Si R OPARTZ hubiera leído la correspondencia del santo, no habría añadido después de habernos referido este hecho: «Esta fue la única intervención de san Vicente en este asunto ( el asunto de Saint-Méen) y la única ocasión que tuvo dom Morel de pronunciar su nombre.
¿Será preciso decir que yo me sentí muy dichoso de ello?». 3.
La casa de Sedan. 101
Tomo III · página PDF 103VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.