Carta · tomo III
A ANTONIO PORTAIL
940 [899,III,122-123] A ANTONIO PORTAIL París, 1 diciembre [1646] 1 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea [siempre con nosotros].
Recibí su carta con gran co[nsuelo, al ver] todo lo que me escribe, y no [dejo de agradecer a] Dios el buen orden que ha puesto en nuestras casas.
Ruego a su divina [bondad que le dé su] bendición para las c[asas que le quedan por ver] [en todo cuanto] les or[dene].
Veo por su carta que está [preparado para la marcha]. [Tengo] por ello [un consuelo] que no puedo expresarle, ya que le esperan en otros lugares con paciencia y con ansia, sobre todo en Roma, adonde ruego a Nuestro Señor que le conduzca y le siga protegiendo con las mismas gracias, para ordenarlo todo según su beneplácito, en lo que le queda por hacer, lo mismo que en lo que ya ha hecho.
El padre B[oucher] me ha escrito dos veces desde La Rose con los buenos sentimientos y gratitud que Dios le da.
Le ruego padre, que me indique si he de hacerle caso.
No tengo nada más que decirle, sino asegurarle que todo va bien por aquí, gracias a Dios.
No tengo ninguna noticia que darle.
Sepa solamente que el padre Cuissot está con cuartanas y el padre Bécu con la gota; y yo con la gracia de ser en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión en Cahors. 941 [900,III,123-124] A LUIS THIBAULT París, 2 [diciembre 1646] 1.
Padre: La gracia de Nuestra Señor sea [siempre] con nosotros.
Enviamos al portador de la presente para sa[ber] noticias ________ Carta 940 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Ao de la visita del padre Portail a Cahors.
Carta 941 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Esta carta se escribió en fecha próxima a la anterior. 116
suyas y darles las nuestras, [que son] buenas, gracias a Dios.
La com[unidad goza de buena] salud, a no ser el padre [Becú, que está con gota, y el] padre Cuissot con c[uartanas.
¿Qué tal va usted], después de sus largas f[atigas?
Quizás sienta] alguna molestia, pero [ruego a Nuestro Señor] que le conserve para su gloria.
Le [agradezco la] bendición que le ha dado a su misión, como nos han dicho por aquí.
¡Quiera su bondad infinita conceder a tantas pobres almas la gracia de hacer buen uso de ello para su salvación!
Le enviaremos cien libras, tanto para pagar lo que debe usted en Villeneuve-Saint-Georges, a no ser que el padre Gentil 2 le haya enviado para ello, como para pagar la pensión y los demás gastos que haya hecho y para que tenga usted para la vuelta, que le ruego realice cuanto antes, el jueves a más tardar.
Ya ha trabajado bastante por ahora; además, le necesitamos por aquí.
Enviaremos a algún otro a Villejuif 3, y la misión de Orsay 4 puede dejarse para Navidad.
Le espero, pues, con deseos de abrazarle cariñosamente y con la esperanza de verle descansar después de tantas fatigas.
Dios nos dé la gracia de que reposemos en él eternamente.
Soy en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Dirección : Al padre Thibault, sacerdote [de la Misión, en Mont-] geron 5. 942 [9O1,III,125-126] A JUAN MARTIN París, 7 diciembre [1646] 1 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Ya está usted finalmente solo en su nuevo empleo.
¡Bendi________ 2.
Procurador de la casa madre. 3.
Importante municipio de los alrededores de París. 4.
Municipio del distrito de Versalles (Seine-et-Oise). 5.
Municipio del distrito de Corbeil (Seine-et-Oise).
Carta 942 (CF .— Archivo de Turín, original. 1.
Juan Martín se encargó del seminario a finales de 1646. 117
to sea Dios por haberle dado un medio tan adecuado para consultarle sobre la manera de progresar en la virtud las personas que él le ha confiado!
Donde falla la ayuda de los hombres, abunda la suya.
¡Y bendita sea siempre su bondad tan amable, que ha querido que le sirvan al mismo tiempo en la ciudad y en el campo sólo tres personas, en asuntos tan importantes como los suyos!
Es señal de que él mismo desea intervenir en ello y dar a sus fatigas frutos de eterna bendición.
Siento el alma llena de gozo al pensar en usted y en cómo Dios le ha elegido para que se dedique, a pesar de ser tan joven, a un ministerio tan alto como el de la perfección de los sacerdotes.
Le doy gracias a Nuestro Señor por haberle merecido esta gracia, y le ruego que cumpla en usted sus eternos designios.
Usted procure humillarse mucho, pensando en la virtud y en la capacidad que hay que tener para enseñar a los demás y educar a los hijos del Rey del cielo en la milicia cristiana; pero confíe ardientemente en el que le ha llamado, y ya verá cómo todo va bien.
Parece que en estos comienzos Dios le ha hecho fácil la entrada en esta santa ocupación, gracias a la disposición que le da a sus seminaristas para la piedad y para los ejercicios, obligándole así a que sea usted más animoso.
Hay que adorar su voluntad, pero sin esperar encontrar siempre unas personas tan dóciles y tan fáciles de gobernar; no obstante, a medida que vayan aumentando las dificultades, Dios aumentará su gracia.
Y para que usted se vaya preparando con toda clase de armas, ejercítese en la mansedumbre y en la paciencia, que son las virtudes más indicadas para vencer los espíritus enrevesados y duros.
Por mi parte, puede estar seguro de que insistiré ante Nuestro Señor para que le dé la plenitud de su espíritu.
Haga el favor de encomendarle mi alma.
Entregue al hermano Sebastián la que acompaño, que le he escrito siguiendo su parecer.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en Génova. 118
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