Carta · tomo III
A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE SAINT-MEEN
cosas tan importantes 1 Por eso, humildemente usted confíe en él.
Soy en su amor su muy humilde servidor, VICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Al pie de la primera página: Padre Martin. 946 [905,III,130-132] A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE SAINT-MEEN París, 15 diciembre [1646] 1 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea [siempre con nos]otros.
He recibido dos cartas suyas, [que me han] hecho participar de las preocupaciones que [usted siente], y me [han hecho] pedirle a Nuestro [Señor que le conceda la gracia] de quedar libre de ellas... 2. [Tuve] ocasión [de] manifestarle 3 [las necesidades de la] Compañía.
Me ha prometido[seguir] concediéndole la misma ayuda que su antecesor y hacerle todo el bien que pueda.
También le he hablado de Plancoët 4.
Quiere verlo él personalmente antes de concederle el retiro de sus moradores, y estará allí dentro de un mes o seis semanas.
Entretanto le ruego que tenga paciencia, haciendo lo que pueda.
Sin embargo, sería de desear que mandase usted continuar las misiones y el seminario al mismo tiempo.
Sé muy bien que son ustedes pocos; pero pue________ 1.
El secretario había escrito grandes; el santo borró esta palabra para sustituirla por tan importantes Carta 946 (CF).— Archivo de la Misión, original.
El documento se encuentra en muy mal estado. 1.
Se impone esta fecha.
En efecto, fue a finales de 1646 cuando Bernardo Codoing fue nombrado superior de Saint-Méen y cuando Fernando de Neufville ocupó, tras la muerte de su tío, la sede de Saint-Malo. 2.
Apenas pueden leerse algunas palabras separadas en las tres líneas que aquí se omiten. 3.
A Fernando de Neufville, el nuevo obispo de Saint-Malo. 4.
A san Vicente no le había gustado el compromiso asumido por Juan Bourdet de atender a la capilla de Plancoët (cf. carta 854 (t.
II); dio algunos pasos para librarse de esta promesa. 122
de unirse con algunos sacerdotes que le ayuden, aunque sólo sea para rezar el oficio.
Ya le dije que tenemos un ejemplo para hacerlo así en una casa 5 en la que sólo están tres de los nuestros, uno de los cuales lleva el seminario y los otros dos están casi siempre en misión.
Si pueden ustedes hacer lo mismo, me sentiré muy consolado.
No obstante, lo dejo todo a su discreción, sabiendo que tiene usted mucho más interés que yo en el bien y en el progreso del prójimo.
Todavía no he podido enviarle el socorro que usted pedía, tanto porque aquí [no] tenemos gente suficiente, [como porque te]mo que vuelva la tempestad.
Ahora he [tenido] que retrasar... 6, a pesar de los buenos deseos que tiene 7 de favorecernos.
Adiós, padre; cuídese, por favor, para la mayor gloria de Nuestro Señor.
Saludo con todo cariño a su pequeño rebaño, a quien ruego a su divina bondad que bendiga con sus eternas bendiciones, y especialmente a su querida alma, a quien abrazo cordialmente.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Al pie de la prirmera página: Padre Codoing. 947 [906,III,132-133] A LUIS RlVET, SACERDOTE DE LA MISION, EN RICHELIEU 1 París, 19 diciembre 1646 2 Padre: La gracia [de Nuestro Señor] sea [siempre con nosotros.
Ya hace] muchos [días que] recibí su re[spuesta], pero to________ 5.
La casa de Génova. 6.
Las dos líneas que siguen en el original están demasiado incompletas para que las podamos reconstruir. 7.
Probablemente el nuevo obispo de Saint-Malo.
Carta 947.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII. 1.
El reg. 2,107 indica erróneamente que esta carta va dirigida al padre Rivet, superior de Saintes.
Luis Rivet sólo fue nombrado más tarde superior de Saintes; en 1646 se encontraba en Richelieu. 2.
En la copia que seguimos, una rotura en el ángulo superior dere123
davía me dura el consuelo que me [proporcionó, al ver los sentimientos] que usted tiene de sí mismo y que son tan necesarios para la [ocupación] que Dios le ha dado, en ausencia del padre Gautier 3. [Agradezco] a su divina bondad las luces que le da y le suplico que cumpla en usted sus designios eternos.
Pero sabe usted, padre, que esta desconfianza en las propias fuerzas tiene que ser el fundamento de la confianza que hay que tener en Dios sin la cual resultaríamos peores de lo que creíamos ser; con ella haremos mucho o, mejor dicho, Dios hará por sí mismo lo que pretende de nosotros.
Por tanto, no se fije usted en lo que es, sino vea a Nuestro Señor a su lado y dentro de usted, dispuesto a echar su mano en cuanto usted recurra a él, y ya verá cómo todo va bien.
¿Cree usted que, si ha sido su providencia la que le ha puesto en ese cargo, no le dará también las gracias convenientes para desempeñarlo bien, si lo acepta usted animosamente por su amor?
No dude de ello, padre, ni tampoco del sincero afecto que siento por usted, y que no soy capaz de expresarle.
Dios se lo dé a conocer y le llene cada vez más de su espíritu para derramarlo luego por medio de usted entre las almas que usted dirige y para la mayor santificación de la suya.
Abrazo en espíritu a toda la familia y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión 948 [907,III,133-136] A DIONISIO GAUTIER, SUPERIOR DE RICHELIEU París, 23 diciembre [1646] 1 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea [siempre con nosotros].
No sé si esta carta [llegará sus manos durante los] traba________ cho se ha llevado la última cifra del año.
Conocemos la fecha por el registro 2. 3.
Superior de la casa de Richelieu.
Carta 948 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Fecha añadida al dorso del original; también nos la da el reg. 2,176; ha desaparecido de este lugar por culpa de los destrozos causados por la humedad. 124
jos de la misión... 2, ¡Bendito [sea Dios]! [Le pido que se encuentre usted] cada vez más animado por su espíritu para [trabajar en] su gloria.
Su carta, que recibí ayer por la tarde, me habla de la especial bendición que Dios ha querido dar a su obra; se lo agradezco con toda el alma.
¡Quiera su divina misericordia sacar su alabanza del fruto de esa misión, dándoles a las pobres almas la gracia de conocer y reconocer su liberalidad, y a nosotros la de proseguir nuestros humildes servicios en todo lo que pueda extender y afirmar el imperio de Jesucristo.
La propuesta que usted me hace de recibir en pensión a los estudiantes que piensan en el estado eclesiástico, y no a los otros, me hace pensar que quizás Dios se quiera servir de nosotros en su casa para dar arraigo a esas jóvenes plantas, y me hace desear al mismo tiempo que nos conceda la gracia de poder hacerlo útilmente.
Por tanto, puede usted [hacer] una prueba; pero que la pensión sea de cincuenta [escudos]: no puede usted ponerla más barata, ni mucho menos gratis, a no ser empleando en ello [lo que se necesita] para el mantenimiento de los sacerdotes destinados [a evangelizar a los pue]blos y a [atender]... 3.
Finalmente me he rendido a los deseos que tienen de que vayamos a Luçon 4.
La petición que nos han hecho el señor obispo de Luçon 5 y su cabildo y la nueva propuesta del señor arcediano 6 son señales de que Dios así lo quiere, ya que nos da ________ 2.
Faltan unas cuatro líneas a continuación. 3.
De las siete líneas que seguían en el original sólo quedan algunas palabras inconnexas. 4.
Ya en 1640 se habían establecido algunos sacerdotes de la Misión en Luçon bajo la dirección de Gilberto Cuissot, a quien sucedió Santiago Chiroye, que dirigía todavía aquella casa el 3 de mayo de 1645 (cf. carta 786 (t.
II).
Ignoramos por qué motivos Chiroye y los suyos abandonaron Luçon y se retiraron a Richelieu.
Es muy probable que este abandono se debiera a los apuros con que tropezaba la casa al perder, tras la muerte del cardenal ministro, las rentas de las secretarías de Loudun, que compartía con la casa de Richelieu. 5.
Pedro Nivelle (1637-1661). 6.
Claudio Thouvant, consejero y capellán del rey, arcediano de Aizenay.
La discusión de su propuesta concluiría con el contrato del 7 de marzo de 1647 (Arch.
Nat.
S 6706), por el que entregaba a Santiago Chiroye, superior, la cantidad de 1.800 libras y le daba los derechos que él tenía sobre el Hôtel de Pont-de-Vie, casa comprada por los sacerdotes de la 125
los medios para facilitar la ejecución de esta fundación.
Le pido al padre Chiroye que vaya allá, acompañado solamente de algún hermano, para resolver con esos señores lo que sea preciso; cuando haya ocasión, enviaremos los obreros necesarios.
Ya le he echado el ojo a uno de nuestros sacerdotes, que me parece muy apropiado para ello, y a dos buenos eclesiásticos del seminario de Bons-Enfants, que sienten deseos de dar gloria a Dios durante uno o dos años, en el ejercicio de nuestras funciones.
Pero antes esperaré el resultado del viaje del padre Chiroye Haga el favor de darle mi carta.
Me parece razonable el descanso que pide [el padre] Lucas, y es de jus[ticia y caridad] concedérselo.
Le ruego, pues, que le dispense de toda clase de trabajos y [de tareas], a no ser el de oír algunas [confesiones] los días de fiesta y los domingos... 7.
Siga usted atendiendo al padre du C[oudray].
Usted y la Compañía le han [servido bien; le doy] las gracias por ello.
Me alegra que se hayan portado con él de esa forma.
Déjele, pues, hacer lo que quiera y espero que no tendrá nada de qué quejarse en sus desvaríos.
También le escribo a él y, si puedo, le escribiré al padre Gobert para expresarle mi alegría por su salud y mi gozo por su fervor, al verle tan pronto en la tarea.
Dios le bendiga a él y a toda la Compañía, a la que abrazo en espíritu con mucho cariño y consuelo, especialmente a su querida alma, por la que siento el afecto que sólo Dios sabe y a la que me gustaría poder expresar hasta qué punto soy, en su amor, su humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.
Enviaremos a alguien para suplir al padre Chiroye lo antes posible.
Al pie de la primera página: Padre Gautier. ________ Misión en diciembre de 1641, con la condición de que tuvieran cada año una misión de tres semanas en su arcedianato. 7.
Omitimos aquí cuatro líneas del original, de las que sólo quedan algunas palabras dispersas. 126
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