Carta · tomo III
A FRANCISCO ADHEMAR DE MONTEIL, ARZOBISPO DE ARLES
tenemos un cuadro tan maravilloso en el bienaventurado obispo de Ginebra.
No crea usted, padre, que me molesta lo que dice de mí, ni mucho menos; sino solamente lo que dice usted de los responsables de la Iglesia en general y de varios en particular, lo cual está directamente en contra de la segunda condición de la caridad, que es la benignidad.
Además, padre, ¿es que le ha revelado Nuestro Señor esas ideas que usted propone? 974 [933,III,168-169] A FRANCISCO ADHEMAR DE MONTEIL, ARZOBISPO DE ARLES 1 [1647] 1 Monseñor: Como Dios me ha dado para con usted una total y perpetua obediencia, me siento obligado a renovarle de vez en cuando mis ofrecimientos.
Así lo hice hace unos días 2 cuando, en respuesta a la suya, le aseguraba que intercedería de buena gana para obtener de la reina una orden para la reforma de San Cesáreo.
Y vuelvo a hacerlo en esta ocasión, monseñor, con toda la reverencia debida, suplicándole que los acepte, ya que con ellos acompaño la carta que Su Majestad le escribe a propósito de dicha reforma.
Necesariamente tendrá que estar bien, ya que es del estilo del señor de Verthamon 3.
En nombre de Dios, monseñor, use en todas las ocasiones del poder que tiene sobre mí, que soy en su sagrado amor, su... ________ Carta 974.
— Lettres et Conférences de Saint Vincent de Paul (Supplément), 526, Carta 3133 1.
Véase la nota 2. 2.
En carta del 29 de febrero de 1647, n. 962. 3.
Quizás Antonio de Verthamon, arcediano de la iglesia metropolitana de París, canónigo de la iglesia de Cahors, consejero eclesiástico del rey en su parlamento. 153
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