Carta · tomo III

A BERNARDO CODOING, SUPERIOR, EN SAINT-MEEN

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III
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989 [948,III,191-192] A BERNARDO CODOING, SUPERIOR, EN SAINT-MEEN 11 mayo 1647 El señor obispo de Tréguier 1 desea tener durante un mes o dos a alguno de nuestra Compañía para que le ayude a ponerse al corriente de sus funciones episcopales cuando entre en su obispado, en donde tiene que estar ocho o diez días antes de Pentecostés.

No ha hablado todavía en público más que dos o tres veces, por insinuación del padre du Chesne, que lo llevó expresamente a una misión y lo formó en nuestro pequeño método, de forma que no quiere ya hablar de otra manera.

Es un buen espíritu, juicioso y sencillo.

Tiene mucho afecto a la Compañía, a la que piensa establecer en su obispado, si encuentra medios para ello.

Tiene miedo de que, si no dispone de este medio para los ejercicios espirituales, como visitas, exhortaciones, predicaciones, catecismos, etcétera, no podrá comenzar ni continuar nada.

Pues bien, recurro a usted para este fin y le ruego que se dirija a Tréguier antes de Pentecostés y que tome como compañero al hermano...

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No le hablo de la manera con que es conveniente tratar con este buen señor; la humildad, la mansedumbre, el celo y el respeto que Nuestro Señor le ha dado harán en usted todo lo que convenga. 990 [949,III,192-195] A LA MADRE CATALINA DE BEAUMONT 1 París, 19 mayo 1647.

Mi queridísima Madre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He recibido dos cartas suyas con mucho consuelo, como puede usted imaginarse, y le doy gracias a Dios de que les haya ________ Carta 989.

— Reg. 2,173. 1.

Baltasar Grangier de Liverdi (1646-1679).

Carta 990 (CA).

— Original en el convento de la Visitación de Toulouse.

Monseñor Douais ofrece un facsímil de la misma en su obra La Visitación de Toulouse.

Etudes, souvenirs et documents, Paris 1905. 1.

Ana Catalina de Beaumont-Carra era una de las columnas de la Visitación.

Del monasterio de Annecy, donde pasó los primeros años de su 172

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dado su providencia un prelado de los más excelentes de la Iglesia 2 y una ciudad de las más devotas que ve el sol, según he oído decir al señor obispo de Lisieux 3, que era obispo de Nantes, cuando estaba usted en aquella ciudad 4.

Así, pues, mi querida madre, ya está usted en nuestro país, o muy cerca de él.

Le doy por ello gracias a Dios y le ruego que santifique cada vez más su querida alma y, por medio de usted, las de tantas buenas hijas que la misma providencia ha puesto en sus manos.

El asunto de que me habla su caridad, o sea, el del colegio de Maguelonne 5 me parece imposible, dado que, al estar destinado para educar a eclesiásticos, no se consentirá que se dedique a otro empleo.

Y no vale decir que hay allí un gran desorden, pues le dirán que quizás con el tiempo se logre reformarlo. ________ vida religiosa, acompañó a santa Juana Francisca Fremiot de Chantal a Bourges para fundar una nueva casa.

El primer monasterio de París la eligió como superiora en 1622 y 1625.

Durante su segundo trienio fundó en esta ciudad el segundo monasterio, donde fue elegida por dos veces superiora.

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Dirigió luego el convento de Grenoble (1629-1635) y el de Pignerol (1644); luego fue a fundar una casa en Toulouse (1647), donde murió el 30 de enero de 1656.

La madre Faber escribió unas memorias sobre el tiempo que la madre Beaumont pasó en Toulouse, las publicó monseñor Deuais.

En Année Sainte V , 533 leemos: «San Vicente de Paúl apreciaba mucho sus méritos, y este aprecio llegó hasta la reina Ana de Austria.

Esta gran princesa, a su vez, concedió a la humilde madre sus favores y no creyó indigno de Su Majestad honrarla con sus visitas».

La santa fundadora de la Visitación recurrió muchas veces a los consejos de la madre de Beaumont, como demuestra su correspondencia.

Por sus cartas vemos que la madre de Beaumont era «seca, muy firme y seria» y que su actividad le hacía a veces descuidar sus ejercicios de piedad. 2.

Carlos de Montchal. 3.

Felipe Cospéan, obispo de Aire desde el 18 de febrero de 1607 al 18 de marzo de 1662, y a continuación de Nantes hasta 1635, y de Lisieux.desde el 25 de julio de 1636 hasta el 8 de mayo de 1646, fecha de su muerte.

El había administrado por algún tiempo la diócesis de Toulouse. 4.

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La madre de Beaumont, cuando era superiora del monasterio de Grenoble, tuvo que dirigirse a Nantes para tratar de la fundación de un monasterio en esta ciudad, donde dejó varias de sus hijas. 5.

Colegio fundado en Toulouse en 1363; como otros colegios de la misma ciudad, servía de residencia a los alumnos de la universidad.

Sobre esta fundación véase M.

S AINTE-CHARLES, Collège de Maguelonne, en Mémoires de l'Academie des Sciences, Inscriptions et Belles-Lettres de Toulouse, 1883, 110-128. 173

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Puede usted creer, mi querida madre, que aunque el señor obispo de Toulouse haya pensado alguna vez en él para nosotros y aunque el superior del colegio me haya visitado varias veces para esto, prescindo de buena gana de todo ello y desearía que la cosa resultara tal como usted desea, y le ofrezco mis humildes servicios con todo el afecto posible, aunque, como le digo, la cosa me parece imposible, tal como lo colijo de las disposiciones del Consejo real y del resultado que han tenido otros asuntos del mismo estilo.

No piense que obramos así porque tengamos nosotros interés en ello.

Sabe usted muy bien, mi querida madre, que tenemos la norma y la práctica de no pedir ninguna fundación y que sólo Nuestro Señor es el que nos ha establecido en donde estamos.

Si la Compañía me hace caso, siempre permanecerá en este criterio.

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El mismo señor arzobispo le podrá decir la indiferencia con que nos ha visto proceder en este asunto; quizás incluso le hayamos dado motivos para pensar que no agradecíamos lo bastante los favores que nos ofrecía, por no haberle dicho lo que le digo a usted, que procuramos seguir la adorable providencia de Dios en todas las cosas y no ir por delante de ella.

Ayúdeme usted, madre, delante de Dios a establecernos sólidamente en esta práctica.

Es verdad, mi querida madre, que les pedí a nuestras queridas hermanas 6 que me excusasen de no poder atenderles como padre espiritual, debido al ajetreo en que estoy metido, que me impide hacer las cosas a las que estoy obligado; hace ya siete u ocho meses que se lo pedí 7; Y Dios sabe que no ha sido por falta de afecto, ni porque me hayan dado alguna vez algún disgusto, sino que por el contrario, me han tratado siempre con mansedumbre, bondad y caridad.

Sabe su divina bondad que soy yo el primero en sentir dejarlas; pero la conciencia me obliga a detenerme en lo que puedo y honrar la omnipotencia de Dios con el reconocimiento de mi impotencia.

Todavía no han encontrado a nadie.

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Hasta ahora he procurado ir haciendo lo necesario sin ir a su casa, en espera de que tomen a alguien.

Puede usted creer, mi querida madre, que no hay nadie que más pueda obligarme a pasar por encima de las ________ 6.

Las hijas de la Visitación de París. 7.

Véanse las cartas 906 y 914. 174

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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