Carta · tomo III

A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR, EN GENOVA

Tipo
Carta
Tomo
III
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dificultades que usted, a no ser la razón que le he indicado.

Por eso le renuevo en esta ocasión el ofrecimiento de mis humildes servicios con todo el afecto y la humildad que me es posible.

Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL, indigno sacerdote de la Misión.

Dirección: A la reverenda madre Ana-Catalina de Beaumont. superiora de la Visitación de Santa María de Toulouse, en Toulouse. 991 [950,III,195] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR, EN GENOVA 24 mayo 1647.

No sé si tengo que urgirle para que se tome algún descanso, pues bien sabe usted que el mayor contento que podría usted darme en este mundo consiste en cuidar de su salud.

Cuídese, por amor a Nuestro Señor, y deje que yo le invite a que modere sus trabajos, mientras que otros le empujan a incrementarlos.

Excúseme apelando a mis órdenes y dígales que es demasiado lo que le piden. 992 [951,III,196] JULIAN GUERIN, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE Túnez, 1647 El día de Pascua me comunicaron que había llegado a Bizerta una galera de Argel y salí inmediatamente a visitar a los pobres cristianos que estaban encadenados.

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Encontré unos trescientos. ________ Carta 991.

— Reg. 2,218.

Carta 992.

— ABELL Y, o.c.

II, cap.

I, 130. 175

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y el capitán me dejó tener con ellos una corta misión de diez días.

Había tomado conmigo a un sacerdote, que me ayudó a catequizar y a confesar a aquellas pobres gentes, que cumplieron todos con su obligación, a no ser algunos griegos cismáticos.

¡Dios mío, qué consuelo ver la devoción de aquellos pobres cautivos, de los que la mayoría no habían podido confesarse durante mucho tiempo!

Había algunos que no se habían acercado a este sacramento desde hacía ocho o diez años, y otros hasta veinte.

Todos los días hacía que les quitasen las cadenas y los sacasen de la galera para venir a tierra a recibir la santa comunión en una casa particular, en donde celebraba la santa misa; después de acabar la misión, les obsequié y les di unos cincuenta y tres escudos de víveres.

Y o estaba alojado en casa de un turco, que me alimentó todo el tiempo que duró la misión; pero no quiso tomar ningún dinero de mí, diciendo que había que ser caritativos con los que tienen caridad con los demás; lo cual es una acción muy digna de apreciar en la persona de un infiel.

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Y todavía le extrañará más a usted saber que casi todos los turcos de aquel lugar se vieron tan impresionados y edificados de esta misión, que varios de ellos vinieron a besarme el rostro y las manos; estoy seguro de que su querido corazón se llenará de gozo al saber esto.

Mas si el fruto de aquella corta misión de Bizerta me fue tan sabroso, el camino para llegar a él me resultó muy duro y espinoso, pues como no quise tomar jenízaros para que me escoltasen, me encontré con unos árabes que me molieron a golpes; uno de ellos me cogió por la garganta y me apretó tan fuerte que temí me fuera a estrangular; y ya me tenía por muerto, pero como no soy más que un miserable pecador, Nuestro Señor no me juzgó digno de morir en su servicio. 993 [952,III,197-198] A JUAN MARTIN París, último de mayo de 1647.

Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Su carta ha producido en mí dos efectos contrarios: me ale________ Carta 993 (CF).

— Archivo de Turín, original. 176

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gró, por venir de usted, a quien quiero con tanto afecto; pero me entristeció, al ver que tiene usted enfermo al pobre padre Blatiron.

Tengo miedo de que le ocurra algo malo a su salud, si Dios no lo conserva, como espero, ya que nadie hace tanto trabajo si no es por pura obediencia.

No menos preocupado me siento por usted, pues, como dice el mismo padre Blatiron, está usted metido en muchos trabajos y preocupaciones; le ruego sin cesar a Nuestro Señor que sea él su fuerza en medio del ajetreo y su eterna recompensa.

Creía que ya le había llegado la ayuda de Roma, de modo que mi espíritu se sentía aliviado al creer que lo estaban ustedes ¿cómo es que no ha llegado, si ya hace tanto tiempo que les pedí a los de Roma que lo enviaran?

En fin, padre, roguemos a Nuestro Señor que todo se haga a gusto de su providencia y que nuestras voluntades estén tan sujetas a él que entre él y nosotros no formemos más que una sola voluntad, gozando de su único amor en el tiempo y en la eternidad.

Con este deseo, padre, soy su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL, i.s. d.l.M.

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Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en Génova. 994 [953,III,198] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE [Junio 1647] 1 Padre: Si quisiera su caridad proponerle al dueño de la casa próxima a San Lorenzo que se alojase en los locales que tiene arrendados al cervecero, con la debida indemnización que la harían las damas, podríamos acomodar bien las cosas para los niños. ________ Carta 994 (CA).

— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.

Esta carta fue escrita entre Ascensión y Pentecostés; parece ser del mismo año que la carta 978. 177

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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