Carta · tomo IV
A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU
1263 [1209,IV ,6-8] A BERNARDO CODOING, SUPERIOR DE RICHELIEU Día de ramos 1, 1650 Le ruego que presente sus excusas al señor de Maisonneuve por el cambio que solicita del molino y el cortijo de Tuet por una renta de valor parecido, tanto porque esos bienes le valdrán quizás dentro de treinta años el doble de lo que ahora valen, mientras que la renta no puede crecer nunca, bien porque esa renta puede muy bien perderse, mientras que las fincas no se pierden Ya le dije a usted que hay que dejar a Saint-Cassien 2 tal como está; no creí que fuera necesario añadir además que el difunto señor cardenal de Richelieu, cuando hizo la fundación de esa casa, insistió mucho en ese señorío; me envió un hombre expresamente desde Amiens, en donde estaba entonces, para decirme que deseaba reservarlo, ya que un ducado es tanto más honorable cuantos más castillos hay que dependan de él, con sus rentas y sus feudos; y la señora duquesa no quiere que se desprendan de él, a pesar de los beneficios que podrían sacarse, y mucho menos que se acepte la amortización de las rentas que producen las tierras de ustedes.
Tomo IV · p. 6Le ruego, padre, que no piense ________ Carta 1263.
— Reg. 2, 179. 1 10 de abril. 2.
Entre las donaciones hechas por la duquesa de Aiguillon a la congregación de la Misión por contrato del 2 de septiembre de 1643 se encontraban «las tierras, heredades y dominios que abajo se declaran, dependientes de la baronía, territorio y señorío de Saint-Cassien, en el país de Loudounis, que el difunto señor cardenal adquirió del señor Santiago de Beauvat, caballero, señor du Rivau, por contrato del 17 de marzo de 1642..., a saber las dos granjas grande y pequeña de aquel lugar, con sus alrededores y dependencias, más los diezmos de Renoue y Loudun y la finca de Saint-Cassien, con el prebostado y su horno, con la obligación de atender a los oficiales abogados, el molino de Saint-Cassien, los bosques, los prados y las viñas, reservándose dicha dama las rentas de cualquier naturaleza y los derechos feudales, con la torre y la pequeña porción de patio, tal como se señale y designe, con un pequeño jardín y el lugar donde se celebran los pleitos, junto con la provisión de los oficios» (Arch.
Nat.
MM 534) 12
ni en lo uno ni en lo otro.
Aunque usted fuera el amo, no se vería libre de procesos y, en lugar de evitarlos, todavía caería más en ellos.
Le repito también la súplica que ya le hice de que no cambiara mucho las cosas y que, cuando haya que cambiar algo, no lo haga nunca sin el consejo y el consentimiento de los principales oficiales, que son el señor du Rivau 3, el señor de Grandpré y el señor Senescal 4; ellos son los encargados de todo lo temporal; si usted toca algo de eso, les toca en sus cargos y en la niña de sus ojos.
Y como la señora duquesa le ha hecho saber al primero que no desea que se haga ningún cambio en la capellanía de Champigny, quédese usted tranquilo y demuéstrele a ese buen señor que no quiere usted hacer nada en eso ni en nada de todo lo que él crea conveniente.
Muéstrele mucha deferencia y respeto, y a todos los demás en la medida de su dignidad, ya que en ellos reside el poder del amo, o por lo menos ella no ve más que por sus ojos ni actúa más que por sus manos.
Los mismos reyes no han querido que sus edictos tuvieran fuerza alguna hasta después de haber sido comprobados por sus cortes soberanas, para no verse sorprendidos.
Si me dice usted que yo aprobé su propuesta y que la señora duquesa también la ha aceptado, es verdad que lo hemos hecho; pero tanto ella como yo suponíamos que usted estaba de acuerdo en ese punto con los señores de allí; pero no es así, ni mucho menos, pues ya ve usted mismo cómo se oponen.
Por tanto, la señora duquesa tiene razón para retractarse y después de eso no puede usted esperar que ella vea bien los cambios propuestos, ya que no hará nada en contra del parecer del señor du Rivau; y aun cuando lo aprobase, nosotros no hemos de empeñarnos en ello por no correr el peligro de perder su benevolencia.
No obstante, si usted puede convencer a esos señores de que la fundación no cambiará de naturaleza, aunque cambie la manera de realizarla, y ellos efectivamente le dan a usted su visto bueno para actuar, in nomine Domini, a la señora duquesa ________ 3.
El caballero Santiago de Beauvat, señor de Rivau. 4.
Pedro de la Barre, consejero del rey, senescal y juez ordinario civil y criminal de Richelieu. 13
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