Carta · tomo IV
A UN OBISPO
1282 [1227,IV ,31] A UN OBISPO [Entre 1643 y 1652] 1 Es cierto, señor obispo, que he deseado su moderación, pero ha sido para que siga adelante su trabajo y para que el exceso con que continuamente se enfrenta con sus obligaciones no prive tan pronto a su diócesis y a toda la iglesia de los bienes incomparables que usted les proporciona.
Si este deseo no está en conformidad con los impulsos que le inspira su celo, no me extraña de ello, ya que los sentimientos humanos en que me muevo me apartan demasiado de ese estado eminente en que le ha puesto a usted el amor de Dios.
Todavía soy demasiado sensual, mientras que usted está por encima de la naturaleza; y tengo tantos motivos para llenarme de confusión por mis faltas como para dar gracias a Dios, como hago, por las santas disposiciones que le da a usted.
Le suplico con toda humildad, señor obispo, que le pida usted para mí, si no unas disposiciones semejantes, al menos una partecita de las mismas, o aunque sólo sean las migajas que caen de su mesa. 1283 [1228,IV ,32-33] A GUILLERMO CORNAIRE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN LE MANS 15 de junio de 1650 El cansancio que siente usted en sus ocupaciones puede proceder de varias causas: 1.º de la naturaleza, que se cansa de ver y de hacer siempre las mismas cosas, permitiéndolo Dios así para dar ocasión de practicar dos hermosas virtudes, a saber, la perseverancia que nos hace llegar al fin, y la constancia que nos hace superar las dificultades; 2.º de la cualidad del trabajo. que ________ Carta 1282.
— ABELL Y, o.c., III, cap.
XI, sec.
IV , 145. 1.
Tiempo durante el que san Vicente fue miembro del consejo de Carta 1283.
— Reg. 2 312. 35
es demasiado serio y que, al llevarse a cabo por una persona que es también seria, engendra el disgusto, sobre todo cuando Dios quiere retirar el consuelo interior y la suavidad espiritual que de vez en cuando quiere que sientan aquellos que sirven a los pobres; 3.º por parte del espíritu maligno que, para apartarle de los grandes bienes que usted está haciendo, le sugiere esa antipatía.
En fin, ese cansancio puede provenir del mismo Dios; pues para elevar a un alma a una perfección soberana, la hace pasar por la sequedad, las contrariedades y los combates, obligándole a honrar de ese modo la vida dolorosa de su Hijo Nuestro Señor, que se vio lleno de angustias y en medio del abandono.
¡Animo, padre!
Entréguese a Dios y prométale que desea usted servirle de la manera que le sea más agradable.
Se trata de triunfar sobre sus enemigos: la carne que se opone al espíritu, y Satanás que se siente celoso de su felicidad.
Es voluntad de Dios que persevere usted en la obra que él le ha ordenado hacer.
Confíe usted en su gracia, que no le faltará jamás para seguir adelante con su vocación; y piense en que esta obra es de las más santas y santificantes que hay en la tierra.
Quizás mueran en ese hospital tantas personas como en gran parte de las parroquias; y como usted les asiste a bien morir, es usted la causa de que esas almas sean recibidas en el cielo; y a los que no mueren, los dispone usted a bien vivir; por consiguiente hace usted más bien, usted solo, que muchos párrocos juntos.
Le pido a Nuestro Señor, padre, que le dé a su corazón la paciencia y el gozo que él sabe que le convienen, y que me haga digno de participar en el mérito de sus trabajos y oraciones. 1284 [1229,IV ,33] A MARCOS COGLEE.
SUPERIOR DE SEDAN [1650] 1 Va a afligirse usted mucho por una mala noticia que tengo que darle; se trata de la muerte de nuestro buen padre Delat________ Carta 1284.
— Ms, de Lión. 1.
Año de la muerte de Guillermo Delattre. 36
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