Carta · tomo IV
A UN OBISPO
hasta mañana.
El tema 2 que me ha enviado usted lo considero muy oportuno.
Me ha venido al pensamiento, ya desde ayer según creo, que sería de desear que formase usted bien en la oración mental a la que se encarga de las recién llegadas 3, a fin de que ella las educase debidamente en este santo ejercicio.
Mañana no tendremos reunión en casa de la señora de Lamoignon; se celebró el lunes pasado.
Buenos días, señorita Soy su muy humilde servidor.
V.
D . 1297 [1241,IV ,47-48] A UN OBISPO No puedo, señor, expresarle el dolor que siento por su indisposición.
Dios, que me ha puesto en manos de usted, le dará a conocer todo el cariño que siento por cuanto le afecta.
Lo que me consuela es que su enfermedad tiene remedio y que hay esperanzas de curación.
Yo ya he sentido otras veces ese mismo ataque, teniendo un dedo de la mano totalmente insensible; pero al poco tiempo aquello fue pasando.
Quiera Dios, señor obispo, conservarle para el bien de su diócesis, a propósito de la cual he sabido que había usted pensado en dejarla.
Si fuera digno de ser escuchado al exponerle mi parecer, me tomaría la libertad de decirle que haría usted bien en dejar las cosas tal como están, no sea que Dios vea mal esos deseos de retirarse.
Porque ¿dónde encontrará usted a un hombre que siga sus pasos y que continúe con su misma forma de gobernar?
Si pudiera usted encontrar alguno, en hora buena; pero no veo que sea esto posible, en las circunstancias en que estamos.
Además, señor obispo, no tiene usted más dificultades en su episcopado que las que tuvo san Pablo en el suyo, y él sostuvo sin embargo su peso hasta la muerte; ninguno de los apóstoles se des________ 2.
El tema de la conferencia. 3.
La directora del seminario.
No hubo ninguna antes del 30 de octubre de 1647.
La primera nombrada fue Juliana Loret.
Carta 1297.
— ABELL Y, o.c., III, cap.
XI, sec.
IV , 139. 50
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