Carta · tomo IV
A RENATO ALMERAS, SUPERIOR DE ROMA
3 de enero de 1651
entre veintitrés de los más pobres; esto les ayudará a vivir y a servir en sus parroquias; sin ello no habrían podido subsistir. 1365 [1307,IV ,133-134] A RENATO ALMERAS, SUPERIOR DE ROMA 3 de enero de 1651 Le pido a Nuestro Señor que le dé ánimos para aprovecharse bien de ese estado de sufrimiento que está pasando, de forma que reciba de él la misma gloria que recibiría con sus trabajos.
Debe usted suspender toda su actividad, tal como ya le dije, obrando únicamente en la casa de la misma manera que obra el alma en el cuerpo, esto es, dando el movimiento a todas partes, sin cansarse ella 1.
Le agradezco que haya atendido al expedicionario que se ha encargado de nuestra súplica para la aprobación de los votos.
Dios determina ciertas cosas para determinados momentos, y no quiere que se realicen en otros; como no sabemos el tiempo que Dios ha destinado para concedernos esta gracia, hemos de proseguir nuestro esfuerzo sin desanimarnos, aunque haya poca probabilidad de conseguir éxito según la máxima de Hipócrates, que quiere que mientras el enfermo dé aún signos de vida, se le atienda y se le den remedios.
Si este asunto no puede salir adelante de la manera propuesta, habrá que presentar otra súplica en un momento más oportuno y por otro nuevo recurso.
He hablado hace poco con una persona de mucho juicio, muy entendido y experimentado en estas materias, que opina que debe haber algún vínculo entre nosotros, y de nosotros con Dios para remediar la inconstancia natural del hombre e impedir que se disuelva la compañía; si no, muchos entrarán en ella solamente para estudiar y para capacitarse a fin de actuar en público, y marcharse luego; otros, aunque hayan entrado al principio con buena voluntad, no dejarán de abandonarlo todo al primer disgusto que reciban o a la primera ocasión que se les ________ Carta 1365.
— Reg. 2, 268 y 8. 1.
Aquí termina el primer fragmento. 131
presente de establecerse en el mundo, si no hay nada que los retenga.
Ya hemos experimentado demasiadas injusticias por el estilo; en estos mismos momentos en que le escribo, tenemos a uno que, después de haberlo mantenido y educado en los estudios desde hace 13 ó 14 años 2, apenas se ha visto ordenado de sacerdote nos ha pedido dinero para retirarse y no hace más que esperarlo para poder salirse.
¿Qué remedio podremos entonces utilizar para atajar este mal?
¿Cómo evitaremos que los bienes que nos han dado para trabajar en la salvación de los pueblos se gasten en gentes así, que tienen otros planes, si no tenemos la manera de retenerlos por algún motivo poderoso de conciencia, como es el voto de estabilidad o algún juramento?
Esta forma de vincularse no carece de ejemplos.
Se le permitió en otros tiempos a una compañía que se fundó en Italia exigir el juramento de permanecer en su vocación, que consistía en cuidar de los pobres huérfanos.
Me parece que su fundador era veneciano 3.
Le ruego que se informe de los datos de esa institución que, con el tiempo, pasó a ser una orden religiosa 4; nosotros no podremos hacer eso nunca, ya que habrá que poner esa condición. 1366 [1308,IV ,135-136] ALANO DE SOLMINIHAC A SAN VICENTE Mercuès, 4 de enero de 1651 Padre: En diversas ocasiones le he manifestado por escrito y verbalmente el deseo que tengo de descargarme de la abadía de ________ 2.
Primero en Bons-Enfants, luego en San Carlos y finalmente en San Lázaro. 3.
San Jerónimo Emiliano, fundador de la congregación de clérigos regulares con el nombre de Somascos, nacido en Venecia en 1481 y muerto en Somasca el 8 de febrero de 1537. 4.
Fue erigida como orden religiosa, con votos solemnes, en breve del 6 de diciembre de 1568.
Carta 1366.
— Archivo del obispado de Cahors, carpeta; copia sacada del original. 132
Chancelade, que he retenido para defenderla contra los que la estaban apeteciendo y para no abandonar a sus buenos religiosos, que me han pedido que no los deje mientras siguen los pleitos.
Actualmente he de decirle que tengo tantas ganas de renunciar a ella que me parece que no estaré tranquilo hasta que lo consiga, aunque me encuentro muy impedido para hacerlo y preveo que caerán grandes males sobre esos religiosos, si sus asuntos no se arreglan.
Por eso mismo le suplico con todo mi corazón que obligue al padre Vitet a no cejar hasta que haya logrado anular la sentencia del abad de Grosbois, que él permitió que se pronunciase con su desobediencia formal, y que no salga de París hasta que lo consiga.
Está obligado a ello por toda clase de deberes de honradez y de conciencia.
En fin, que tiene que reparar la falta que cometió.
Le ha escrito al padre Garat que está empezando a aburrirse y que r,o hará nada en París.
Le pido a Dios que le dé a conocer su obligación y le conceda la gracia de cumplirla.
Es absolutamente necesario que no diga usted nada de este gran deseo que siento de dejar la abadía; él también lo está deseando con tanta pasión que no cree que pueda verlo jamás.
Y a sabe usted la enfermedad del buen padre Treffort.
Ahora se encuentra mejor, gracias a Dios.
El señor des Vergnes, mi secretario, me ha escrito en dos o tres ocasiones que el señor abad de Estaing 1 le había dicho que, apenas consiguiera su nombramiento de obispo de Clermont, vendría a verme.
Si me concede ese honor, haré todo cuanto pueda para obligarle a que le pida algunos padres para que funden el seminario de Clermont, ya que es un lugar muy indicado para sus sacerdotes.
Si le va a ver usted, creo que no estaría mal comunicarle la conferencia de prelados que hemos tenido aquí y, si dice que quiere seguir sus resoluciones, le mandaré una copia.
Le he enviado al señor obispo de Périgueux, siguiendo sus indicaciones, una copia de la fundación de ustedes en Cahors y le las patentes del rey.
Creo que debe usted tener mucho cuidado con los sitios en donde fundan; no tomar pequeñas dióce________ 1.
Luis d'Estaing fue obispo de Clermont-Ferrand de 1651 a 1654.
Fundó su seminario mayor en su ciudad episcopal. 133
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