Carta · tomo IV

UN SUPERIOR A SAN VICENTE 1

8 de mayo de 1651

Tipo
Carta
Tomo
IV
Página inicial
194
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1418 [1358,IV ,194] UN SUPERIOR A SAN VICENTE 1 He admirado y sigo admirando su respuesta, tan hermosa como enérgica; la aprecio mucho, la respeto y me la aplico. 1419 [1359,IV ,195-196] LOS CONCEJALES DE RETHEL A SAN VICENTE Rethel, 8 de mayo de 1651 Reverendo padre: Si la repetición y la insistencia de las súplicas contenidas en nuestras cartas del 17 de marzo pasado nos hizo franquear los límites del decoro, los motivos que ahora nos urgen nos obligan a esperar de su bondad una excusa favorable a nuestro atrevimiento, que no tiene más finalidad que la gloria de Dios en la búsqueda de un servicio caritativo para el socorro de los pobres afligidos de esta ciudad, en la que hay un numero enorme de enfermos en tal estado de necesidad que es imposible expresar, ya que las luchas, las trampas generales de los falsos amigos, la destrucción de los edificios, las talas de árboles frutales, las violaciones, los asesinatos, los sacrilegios, los incendios de lugares sagrados y particulares son crímenes de cada día que se toleran y se cometen a nuestras puertas y a los que es imposible poner remedio.

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Es imposible relatarlos; no hay pluma, por rica que sea, que pueda describir por entero el estado calamitoso, al que la crueldad y el desorden desenfrenado de los soldados ha reducido a este desventurado 1 país.

En resumen, es una desolación, más fácil de concebirse que de expresarse 2 ________ Carta 1418.

— ABELL Y, o.c., III, cap.

XXIV , sec.

I, 347. 1.

Aquel a quien va dirigida la carta 1404; esta carta es de su contestación.

Carta 1419.

— Archiv. municipal de Rethel, GG 80, copia. 1.

La copia está estropeada en este lugar por la humedad. 2.

En la Rélation de mayo-junio 1651 leemos: «En Rethel y sus alrededores es donde hay más calamidad; es tan grande que sólo se oye hablar allí de asesinatos, saqueos, sacrilegios, incendios, violencias, enfermedades, hambre.

La mayor parte de los habitantes no comen más carne que la de animales muertos y las espigas del poco grano que se sembró...

En Boult, nuestro hospital está lleno de enfermos.

El hambre aprieta 191

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Creemos que un padre de su compañía se lo habrá explicado ya y cómo por esta comarca no se oye hablar más que de saqueos, de necesidades, de enfermedades y de muertes, y sobre todo de hambre, que llega hasta el punto de que los pobres se ven obligados a comer la carne de los animales muertos de enfermedad.

Todos estos espantosos azotes nos harían caer en la desesperación, si Dios no nos hiciera ver que son nuestras faltas las que han atraído sobre nosotros la ira de su justicia, para el castigo de nuestros crímenes.

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Esta consideración, para aplacar su cólera, hace renacer nuestros ánimos casi abatidos para soportar con más paciencia nuestros males, y nos obliga por un deber de piedad ante tantas miserias a implorar la misericordia de todos y especialmente la asistencia de su bondad natural, asegurándole, como todo el mundo puede saber (con gran pena nuestra) que jamás se encontrarán sujetos más dignos de compasión, ni un lugar en todas las tierras habitables del cristianismo en el que la caridad pueda practicarse con mayor provecho, con mayor eficacia y con mayores méritos ante la divina Providencia que con los pobres necesitados de nuestra desgraciada ciudad.

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Así pues, padre, haga el favor de recibir en esta ocasión la queja importuna de nuestras súplicas, denos con su mediación virtud y fuerza para el cumplimiento de nuestros deseos, ponga por amor de Dios los ojos de su compasión sobre nuestras verdaderas miserias, a fin de que los frutos de la caridad cristiana sean distribuidos por medio de su prudente organización con más eficacia a los que tengan más necesidad, y de este modo podamos quedar enteramente obligados a su reverencia por tan favorable ayuda.

El aprecio universal de sus méritos le ha valido el poder para hacerlo así.

Y es esto lo que le pedimos con toda la amplitud de nuestro poder.

Sólo Dios será la recompensa de sus caritativas acciones y nos conservará el recuerdo de sus beneficios, junto con el honor de llamarnos con el corazón y el afecto sus muy humildes servidores.

L OS CONCEJALES ________ tanto a nuestros pobres que mascan la hierba como las bestias, se comen a los perros y a los caballos muertos, y es de temer que desentierren a los cadáveres» (Cf.

L.

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B RETAUDEAU, Les oeuvres de saint Vincent de Paul dans le Rethelois: Revue historique Ardennaise (1902) 5 s.). 192

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