Carta · tomo IV
A JUAN BARREAU, CONSUL EN ARGEL
seo a todos la plenitud del espíritu de Dios, a quien se han entregado, y que soy su más humilde servidor VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Martín, sacerdote de la Misión, en Génova. 1440 [1379,IV ,224-225] A JUAN BARREAU, CONSUL EN ARGEL [1651] 1 Solamente Dios, que ve el fondo de los corazones, puede hacerle sentir la alegría del mío por la noticia tan deseada de su libertad, por la que le hemos dado las gracias más efusivas como hace ya tiempo que no se las dábamos por ningún otro de los favores recibidos de su bondad.
Se lo he comunicado al padre de usted, que ha recibido una gran alegría, lo mismo que por el buen uso que hizo usted de su cautiverio; no pienso nunca en él sin que la mansedumbre de espíritu que usted ha demostrado sea para mí un estímulo y un ejemplo de sumisión a Dios y de paciencia en medio de los sufrimientos.
Nunca podré expresarle cuán feliz ha sido usted por haber sufrido tanto por Nuestro Señor Jesucristo, que es quien le llamó a Argel.
Verá usted mejor aún sus frutos y su importancia dentro de quince o veinte años, y sobre todo cuando Dios le llame para coronarle en el cielo.
Debe usted pensar que el tiempo pasado en la cárcel ha estado santamente empleado.
En cuanto a mí, lo miro como una señal infalible de que Dios quiere conducirle a él, ya que le hace seguir las huellas de su propio Hijo.
¡Sea bendito para siempre!
¡Y que usted progrese en la escuela de la virtud sólida, que tan bien se practica en los sufrimientos y que mantiene en temor a los buenos siervos de Dios, cuando ________ Carta 1440.
— ABELL Y, o.c., II, cap.
I, sec.
VII, art. 3, 104. 1.
Véase la carta 1371, nota 3. 218
VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.