Carta · tomo IV

A JUAN BAUTISTA GILLES

28 de noviembre de 1651

Tipo
Carta
Tomo
IV
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de abandono en su voluntad y de aceptación de los designios de su justicia.

Doy gracias a Dios por la paz interior que conserva en usted y en su familia; no dudo de que usted se la pedirá insistentemente para el país y para todo el reino, así como también la gracia para el pobre pueblo de usar bien de las aflicciones de la guerra.

Veo que está usted dudando de lo que tiene que hacer.

Hay que resistir, padre; sería un gran mal dejar las cosas y un escándalo irreparable para la ciudad y para la compañía.

Si usted abandona la casa, no creo que en adelante nos quieran ya recibir.

No tema usted; la tranquilidad seguirá a la tempestad, y quizás pronto.

Si no puede usted gozar de las rentas, no por eso se verá abandonado; no morirá usted de hambre; le asistiremos en la medida que podamos.

No es que no tenga usted algunas provisiones ni que no pueda sacar nada de las rentas; al principio se asusta uno, pero no siempre permite Dios que venga el mal que tememos.

Desde que hay guerra en Lorena, en Flandes y en nuestras fronteras, las casas religiosas siguen resistiendo allí.

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No es que no sufran, pero logran escaparse y merecen mucho con su paciencia.

Ninguno de ustedes ha tenido todavía motivos para asustarse.

Le pido a Nuestro Señor que sea su protector y su consuelo, que los una entre ustedes y les dé la fidelidad conveniente a la práctica de las virtudes, especialmente a la oración, al recogimiento, a la mortificación y a la conformidad con la voluntad de Dios.

Confíe mucho en él y tenga ánimos.

Nuestras casas de Agen y de La Rose están tan preocupadas como la suya, y también la de Cahors, o poco menos. 1491 [1427,IV ,277-279] A JUAN BAUTISTA GILLES París, 28 de noviembre de 1651 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con vosotros.

Le doy gracias a Dios por su feliz llegada a Crécy 1.

Le pido ________ Carta 1491 (CF).

— Archivo de la Misión, original. 1.

San Vicente cuenta más adelante (carta 1558), en qué circunstancias fue enviado el padre Gilles a Crécy. 268

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que bendiga allí abundantemente a su persona, y por medio de ella a esa pequeña familia y a sus trabajos.

Haré que le manden las estampas y los libros que desea; pero creo que he de decirle, padre, que estamos en una situación en que no hay que hacer más gastos que los necesarios.

La miseria pública nos rodea por todas partes.

Es de temer que llegue también hasta nosotros; y aun cuando no llegara, debemos tener compasión con los que la sufren.

Cuando haya hecho usted sus provisiones y haya conocido todas las necesidades de casa y de fuera, quizás cuide usted un poco mejor los fondos que haya encontrado.

En cuanto al caballo, no se lo enviaré por las razones que he mencionado, aunque le enviaré el precio para comprarlo, con la ayuda de Dios; a ello añado que, como su estancia allí no está totalmente decidida, no es conveniente que se vea un caballo en casa, por las malas consecuencias que eso podría tener, no ya por parte de usted, sino de quienes le sucedieran, que podrían abusar.

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Seguramente no se le habría ocurrido a usted pedir uno, si el último que le precedió hubiera pasado sin él, como habían hecho los demás; y sin duda prescindirán mejor en el futuro de él, si usted les deja ese buen ejemplo.

Cuando tenga necesidad de uno, podrá alquilarlo en ese sitio, como se acostumbraba hacer.

Hay bastantes allí, y sus viajes no serán tan largos ni tan frecuentes que, por muy malas que sean las monturas, no sean suficientes; incluso podrá resultarle más barato pedirle a alguien que se lo deje, cuando tenga algo que hacer, o marchar con los demás de la familia en una carreta cubierta, cuando tengan que ir o volver de misionar.

Sé muy bien que podría usted decirme: «Médico, cúrate a ti mismo», ya que en varias ocasiones he usado caballo y ahora me sirvo de una carroza.

Es verdad, para mayor confusión mía; pero también es verdad 2 que la necesidad me ha obligado a ello; sin embargo, padre, si usted me aconseja que actúe de otro modo, lo haré. ________ 2.

Primera redacción «puedo responder», las palabras «también es verdad» son de mano del santo. 269

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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