Carta · tomo IV

A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN

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Carta
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IV
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1493 [1429,IV ,280-281] A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN ¡Ay, padre!

¡Cuánto consuelo siento al pensar en usted, que es totalmente de Dios, y en su vocación, que es verdaderamente apostólica!

Estime, pues, ese pequeño regalo que le ha venido encima y que deberá atraer sobre usted una infinidad de gracias, con tal que se muestre siempre fiel al uso de las primeras.

Sin duda tendrá usted mucho que combatir, ya que el espíritu maligno y la naturaleza corrompida se aliarán entre sí para oponerse al bien que piensa usted hacer; le harán parecer las dificultades mayores de lo que son y harán todo el esfuerzo posible para convencerle de que la gracia le faltará cuando sea necesario, a fin de abatirle y desanimarle; quizás incluso lo hagan quienes usted considera que son sus mejores amigos, y que deberían más bien sostenerle y consolarle.

Si así ocurre, padre, debe usted tener ánimos y considerarlo como una buena señal, ya que por este medio podrá usted parecerse más a Nuestro Señor que, al estar agobiado de dolores, se vio abandonado, renegado y traicionado por los suyos, y como desamparado por su propio padre.

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¡Qué dichosos son aquellos que llevan amorosamente su cruz, siguiendo a tal Maestro!

Recuerde, padre, y créalo firmemente, que aunque venga sobre usted lo peor, nunca será tentado por encima de sus fuerzas, y que Dios mismo será su apoyo y su virtud, tanto más perfectamente cuanto menos confíe y se refugie usted en nadie que no sea él. 1494 [1430,IV ,281-283] A GILBERTO CUISSOT, SUPERIOR DE CAHORS París, 9 de diciembre de 1651 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Desde mi última he recibido dos cartas suyas.

Me dice usted que el señor arcediano 1 le pide una renta por la casa de ________ Carta 1493 (CF).

— Archivo de la Misión, original.

Carta 1494 (CF).

— Archivo de la Misión, original. 1.

Cristóbal Hébrard, abad de la Garde-Dieu. 271

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labranza, que ha visto usted que estaba exenta.

Si así es, hágale ver que no le debe nada; haga que hablen con él sus amigos y, si es preciso, el señor obispo de Cahors 2.

Si después de todo eso, le forma proceso, defiéndase; pero antes conviene dar los pasos que le he indicado.

Su difunto tío 3 tenía derecho a entregársela al alumno de que me habla, para que lo educara usted en su casa y alimentarlo según las normas de la fundación; al aceptar el regalo de su alquería 4, la compañía se obligó a esta carga; pero no pudo, ni puede usted tampoco, obligar a ese joven a entrar en el estado eclesiástico 5.

Si ha empezado a llevar el hábito y a someterse a su dirección en calidad de tal, no se sigue de ahí que tenga que continuar, ya que al tener más años de los que tenía es más capaz de juzgar de sus disposiciones.

Por tanto, si se inclina a otro estado de vida y, a pesar de eso, quiere continuar sus estudios en- la ciudad y vivir en casa de ustedes, tiene usted que tolerarle y dejarle en libertad.

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Me parece que también lo desea así el señor arcediano, y mi consejo es que lo haga usted; pero hay que evitar recibir en su casa a otros niños, si no tienen intención de entregarse a la Iglesia y no llevan la sotana; pero en cuanto a éste, no puede usted mandarlo fuera.

Le pedí que averiguara el pensamiento del señor obispo sobre la adquisición de la casa y del huerto vecino 6, para que, si le parece bien, aun cuando pague usted por ello la parte que tiene sobre la ciudad, siga en todo su parecer. ________ 2.

Alano de Solminihac. 3.

Claudio Antonio Hébrard de Saint-Sulpice, gran arcediano de la iglesia de Cahors. 4.

La alquería de Cayran.

Claudio Antonio Hébrard la había legado, el 1 de febrero de 1649, a los sacerdotes de la Misión del seminario de seminario de Cahors. (Arch.

Nat.

S 67036704). 5.

Gilberto Cuissot se apoyaba en el mismo texto del testamento.

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La alquería de Cayran había sido legada a los sacerdotes de la misión, con la obligación por su parte de «alimentar y educar a un alumno aspirante a las órdenes sagradas y al sacerdocio, como también a aquel que sea nombrado en su lugar y sitio por los herederos del testador, aunque dichos sacerdotes no tendrán la obligación de proporcionarle vestido». 6.

Gilberto Cuissot le compró a Ramón Anjalbert, el 20 de enero de 1652, un huerto y un establo contiguos al recinto del seminario; ¿será este huerto el que menciona aquí san Vicente? 272

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¡Bendito sea Dios porque le hacen esperar todavía esas 500 libras para sus necesidades domésticas!

Dejémosle hacer a él.

Su providencia no nos faltará nunca, con tal que no faltemos nosotros a su servicio.

Escribiré a Agen para saber si pueden mandarle al hermano Dupuich 7; en caso afirmativo, diré que se lo envíen.

No veo ningún inconveniente en enviar un hermano a la guardia para que trabaje en las fortificaciones, si le cuesta demasiado enviar allá a un externo; pero habría que vestirlo de gris.

Le escribo unas palabras al hermano Dubourdieu 8, para que le entregue usted la carta o la retenga, según lo crea conveniente; por eso se la mando abierta, junto con un sello para cerrarla.

Le doy gracias a Nuestro Señor al ver cómo bendice sus trabajos y da paz a su familia.

¡Quiera su divina bondad seguir bendiciéndoles a todos y dándoles abundantes gracias!

Me encomiendo a sus oraciones y soy, en su amor, su muy humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 7.

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Antonio Dupuich, hermano coadjutor, nació el 26 de mayo de 1620 en Arras, entró en la congregación de la Misión el 7 de noviembre de 1642, emitió los votos el 21 de noviembre de 1646. 8.

Juan Armando Dubourdieu, nació en Garos (Basses-Pyrénées), entró en la congregación de la Misión en La Rose el 8 de noviembre de 1644 a la edad de 18 años, y emitió los votos el 13 de diciembre de 1647.

Aunque no era más que simple coadjutor, san Vicente puso los ojos en él en 1658 para que desempeñara las funciones de cónsul de Argel, aunque las circunstancias retrasaron su partida hasta el año 1661.

Se embarcó con el padre Felipe Le Vacher, que iba a poner orden en los asuntos del hermano Barreau, y con el hermano Sicquard, a quien le habían dado como canciller.

El nuevo cónsul cumplió su misión con un celo inteligente.

Su correspondencia demuestra cómo se interesaba por los asuntos de la religión y de Francia y hasta qué punto le conmovía la triste situación de los esclavos, cuyo bienestar era objeto de sus constantes preocupaciones.

Volvió a Francia en 1673 y murió en San Lázaro el 15 de abril de 1677.

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Edmundo Jolly anunció su muerte a todas las casas en una circular que les envió.

La biografía del hermano Dubourdieu ha sido publicada en el tomo IV de las Notices, 21-24. 273

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VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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