Carta · tomo IV
A LUIS THIBAULT, EN SAINT-MÉEN
6 de febrero de 1652
contenido de la anterior, cuando se trata de algo importante.
Le ruego que lo haga así y que me envíe cuanto antes un duplicado de la carta perdida.
Por lo demás, le doy gracias a Dios por todos los favores que les hace, especialmente por la complacencia que les da en seguir sus órdenes, por lo bien que se porta usted con la compañía y con los de fuera, y por la satisfacción que recibe usted de sus queridos hermanos.
Le pido a Nuestro Señor que le bendiga cada vez más a usted y a los demás y que anime su querida alma con la plenitud de su espíritu, derramándolo según los designios que tiene sobre usted y sobre ellos.
También le pedimos a Dios por el feliz alumbramiento de la reina y su conservación.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 1520 [1455,IV ,316] A LUIS THIBAULT, EN SAINT-MÉEN 6 de febrero de 1652.
En esta carta san Vicente le dice que fue designado por el propio san Francisco de Sales como superior del primer monasterio de la Visitación de París. 1521 [1456,IV ,316-318] A UN ECLESIASTICO Espero que, después de haberme escrito usted su carta, Dios haya disipado esos nubarrones que le preocupaban, por eso no aludiré a ellos más que de pasada.
Me parece que anda usted en dudas de si será del número de los predestinados; le respondo que, aunque es verdad que nadie tiene señales infalibles de su predestinación sin una revelación especial de Dios, sin embargo según el testimonio de san Pablo, hay señales tan pro________ Carta 1520.
— Carta señalada en el proceso de beatificación por el testigo 102, Pedro Chollier.
Carta 1521.
— ABELL Y, o.c., III, cap.
III Sec.
III, 25. 302
bables para conocer a los verdaderos hijos de Dios que casi no cabe lugar a dudas.
Y esas señales, señor, yo las veo todas en usted, gracias a Dios.
La misma carta por la que me dice usted que no las ve me descubre parte de ellas; y el largo conocimiento que tengo de usted me manifiesta las demás.
Créame, padre, no conozco ningún alma en el mundo que sea más de Dios que la suya, ni un corazón más apartado del mal ni más deseoso del bien que el que usted tiene.
Pero a mí no me lo parece, dirá usted.
Y le respondo que Dios no permite siempre a los suyos discernir la pureza de su interior en medio de los movimientos de la naturaleza corrompida, a fin de que se humillen continuamente y que su tesoro, escondido de esta forma, se encuentre más seguro.
El santo apóstol había visto maravillas en el cielo; pero no por eso se creía justificado, ya que veía en sí mismo demasiadas tinieblas y combates.
Sin embargo, tenía tanta confianza en Dios que creía que no había nada en el mundo capaz de separarlo de la caridad de Jesucristo.
Este ejemplo debe bastarle a usted para permanecer en paz en medio de sus obscuridades y para tener una total y perfecta confianza en la infinita bondad de Nuestro Señor, el cual, al querer acabar la obra de su santificación, le invita a abandonarse en manos de su providencia.
Déjese, pues, guiar por su amor paternal; porque él le ama; y lejos de rechazar a un hombre de bien como es usted, le aseguro que ni siquiera abandona jamás a una persona mala que espere en su misericordia. 1522 [70,XV ,91-92] A ANA MARGARITA GUÉRIN, 1 RELIGIOSA DE LA VISITACI0N 2 13 de febrero de 1652 Mi querida hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. ________ Carta 1522 (CA).
— Original en el monasterio de la Visitación de Boulogne-sur Mer.
El texto fue publicado en Annales de la C.
M. (1929) 724-725. 1.
Falta la dirección en el original.
Del texto de la carta se deduce que se trata de una antigua superiora del segundo monasterio de la Vi303
Nuestras queridas madres que han venido de lejos para tratar de los asuntos de su santa orden con nuestras madres y depuestas 3 de los monasterios de esta ciudad, según deseos de su monasterio de Annecy 4, no han querido aceptar las razones que usted me presentó el pasado lunes y que yo estudié en aquella ocasión y están absolutamente decididas a no decidir sin su presencia los asuntos que se les han propuesto, resueltas a no marcharse hasta que así se haga; por eso me han insistido mucho, y yo no he podido rechazar sus órdenes, para que le diga a usted por la presente que venga acá con nuestra querida hermana de Chandenier 5, hoy mismo, domingo, en esta carroza que se le envía.
Venga, pues, mi querida hermana, por muchas objeciones que usted tenga para no venir.
Si, después de haber hecho aquí lo que hay que hacer, el señor párroco de San Nicolás 6 cree que puede usted hacer algún servicio a nuestras queridas madres de la Concepción, él será muy dueño y señor de hacer lo que le plazca.
Le suplico, mi querida hermana, que presente mis más humildes servicios a su querida ma________ sitación de París (en el barrio de Santiago); sólo puede tratarse de sor Ana Margarita Guérin (1599-1672); religiosa primero en el primer monasterio de la Visitación de París, calle San Antonio, fue enviada como asistenta de la superiora al segundo monasterio cuando su fundación en 1626; fue superiora del mismo de 1640 a 1646; en 1659 será la primera superiora del tercer monasterio de la Visitación en París, calle Montorgueil.
En 1652 estaba en la Visitación del barrio de Santiago. 2.
Desde 1622 (antes de la muerte de san Francisco de Sales) san Vicente era superior eclesiástico de la Visitación de la diócesis de París; a medida que se fueron fundando nuevos monasterios (eran cuatro en 1660), el santo veía crecer sus responsabilidades y sus cargas. 3. «Madres y depuestas»: se trata de las superioras en ejercicio y de las que habían cesado legítimamente al expirar sus mandatos, que conservaban cierta influencia en su monasterio. 4.
Primera fundación de la Visitación por san Francisco de Sales y santa Juana de Chantal en 1612.
Aunque cada monasterio era autónomo, la Visitación de Annecy conservaba cierta preeminencia moral en toda la orden. 5.
María Luisa de Rochechouart de Chandenier (1620-1694), religiosa de la Visitación, hermana de los dos abades de Chandenier, tan ligados a san Vicente; dos hermanas suyas la seguirán también a la Visitación. 6.
Hipólito Féret, párroco de San Nicolás du Chardonnet y vicario general de París. 304
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