Carta · tomo IV
A LAMBERTO AUX COUTEAUX
ber aguardado mi respuesta; pues, aun cuando se hubiera perdido la ocasión, me parece que hubiera sido lo mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que probablemente habrá granjeros que no paguen, como suele ocurrir por ahí; si usted hubiera llevado el cultivo personalmente, no habría perdido nada; y le hubiera sido fácil, ya que dispone de caballo, de aperos y de todo lo demás necesario para llevar la granja.
Además sigue usted obligado a mantener a un carretero y por consiguiente a seguir con el mismo jaleo; y eso para las tierras propias, que no bastan para dar trabajo a un carretero.
Me extraña que el hermano Francisco ponga dificultades para cuidar del corral y de las cosas que dependen de él, como las vacas y la lechería, porque si no me engaño, ya se dedicó a eso otras veces y decía que había venido a la compañía para esas cosas; tiene que acordarse de que aquí se entra para hacer lo que ordena la obediencia, y no para hacer cada uno su voluntad. 1529 [1463,IV ,325-328] A LAMBERTO AUX COUTEAUX París, I de marzo de 1652 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido finalmente su carta del 18 de diciembre, en la que se explica todo lo que le ocurrió en su viaje a Lituania.
Con razón estaba preocupado por su retraso, ya que su lectura me ha dado una alegría inexplicable, pensando en las que usted recibió allí, tanto por parte de Dios, que ha bendecido esa visita, como por parte de las personas con las que ha tratado, sobre todo el señor obispo de Vilna, que le ha recibido tan amablemente, que le ha edificado tanto por su piedad y que le ha obsequiado con tan bonitos regalos; le pido a Nuestro Señor que sea él nuestro agradecimiento.
No dudo de que se lo habrá agradecido usted de su parte y de parte de la reina, ya que ha sido por ella por lo que le ha tratado de esa forma. ________ Carta 1529 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 311
También recibí, casi al mismo tiempo, su carta del 23 ó 24 de enero; fue el viernes pasado, después de que se habían llevado nuestro paquete a la señora des Essarts 1, por la que había sabido que había en esta ciudad un franciscano, el padre Berthod 2, que llevaba los asuntos de Polonia durante la ausencia del señor residente; es él el que recibe y envía los despachos y por eso tuve que dirigirme a él para la más fácil y segura expedición de nuestra correspondencia; tuve que ir a visitarle y concertar con él los días y las horas para poder recibir todas las semanas sus cartas y enviarle las nuestras oportunamente.
Así pues, me ha señalado el jueves por la mañana para que vaya a buscar las suyas, y el viernes por la tarde para llevarle nuestras respuestas; según esto, recibí ayer la suya del 30 de enero.
Me he sentido lleno de confusión, lo mismo que usted, al ver lo que le han dicho de la suciedad y del desorden de las iglesias de Francia y de las irreverencias que se cometen en ellas; no dudo de que, al ver lo contrario en las de Polonia, pensará de todo lo de aquí de otra forma distinta de cuando estaba entre nosotros.
Efectivamente, es un mal muy grande, del que no nos damos cuenta suficiente por estar ya habituados a él; su carta me ha hecho pensar en ello y me parece a primera vista que el remedio es bastante difícil aunque necesario; he hecho el propósito de trabajar en este punto, comenzando por nosotros mismos, y recomendárselo a todas nuestras casas, empezando por los ordenandos, por los ejercitantes y en nuestras reuniones con los eclesiásticos externos, en resumen, ________ 1.
Claudia Felicina Moulin, esposa de Carlos Francisco Testart, señor des Essarts, consejero y antiguo camarero del rey y encargado del guardarropa de la reina de Polonia.
La influencia q-le el señor des Essarts tenía sobre la reina acabó suscitando los celos de los señores polacos, que obtuvieron su desplazamiento.
Le encargaron de varias misiones en Francia, en Polonia y en Italia, mientras que su esposa realizaba en París los encargos de la reina.
La señora des Essarts murió en marzo de 1667. 2.
Francisco Berthod gozaba de la confianza de Mazarino, que le confió varias misiones en París y sobre todo en Burdeos durante la Fronda.
Era guardián del convento franciscano de Brioude.
Sus Mémoires publicadas por P ETITOT (2.ª serie, tomo XL VIII) y por MICHAUD-POUJOULOT (2.ª serie, tomo X) nos iluminan sobre su papel político. 312
de todas las maneras que me sea posible.
En cuanto a Nuestra Señora, no sé qué podrá hacerse, después del remedio que se ha intentado de reformar a los sacerdotes que van a celebrar allí y de instruirlos en Bons-Enfants; hubo que dejarlo por las miserias de estos tiempos, que ahora son mayores que nunca y que, al parecer, hacen que sea imposible esta solución.
Y no veo ninguna otra, a no ser que hubiera algunas comunidades en París que quisieran unirse, como las del Oratorio, de la Doctrina cristiana y nosotros, enviando cada una de ellas dos días a la semana, a cinco o seis personas para ayudar a misa en dicha iglesia e impedir de este modo las irreverencias y las faltas de devoción que se cometen.
Trataré este asunto con otras personas y le ruego que pida a Dios luz y gracia para que hagamos algo útil.
No tengo nada más que contestar a sus tres cartas, ni ningún aviso que darle sobre la situación en que se encuentra.
Le pido a Nuestro Señor, que sabe a qué le tiene destinado, que le conduzca por los caminos más convenientes.
En cuanto a noticias, no hay nada de particular.
Nuestra pobreza aumenta con las calamidades públicas.
La agitación que reina nos ha quitado de golpe 22.000 ó 23.000 libras de renta; pues, además de privarnos de la subvención 3, los coches no hacen servicio.
Una de las cosas que nos podrá ayudar para conseguir pan el año que viene es la finca de Rougemont, que trabajamos personalmente, junto con la de Orsigny, si Dios las libra del saqueo y de la destrucción y los frutos responden a nuestras esperanzas.
La mano de Dios siempre está abierta para quienes la reclaman y es abundante para los que esperan solamente en su bondad.
Hasta ahora se han visto pocas apariencias de concordia y de enmienda; los espíritus y los negocios cada vez están más confusos y alterados; sin embargo, aumenta nuestra confianza y esperamos que pronto nos dé Dios la paz, según el principio de que, cuando fallan los medios humanos, empieza la acción divina. ________ 3.
Contribuciones que se pagaban antiguamente en Francia sobre los productos y mercancías. 313
Todavía no es seguro el barco para Madagascar; espero la decisión dentro de tres días; mucho me temo que pase el año sin que pueda ir nadie.
Me tomo el honor de escribir a la reina y al señor Fleury; las cartas van abiertas; véalas y entréguelas o quédese con ellas, según le parezca oportuno.
Les abrazo con humildad y con cariño de corazón a usted, al padre Desdames, al padre Guillot y a nuestros hermanos Zelazewski y Posny 4.
Rece por todos nosotros, y especialmente por mí, que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Lamberto, superior de los sacerdotes de la Misión, en Varsovia. 1530 [1464,IV ,329-330] AL VICARIO GENERAL DE LOS PREMOSTRATENSES REFORMADOS, EN VERDUN 1 6 de marzo de 1652 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me tomo el honor de renovarle el ofrecimiento de mi obediencia con toda la humildad y el afecto que me es posible, y para decirle que he tenido el consuelo de ver aquí al señor abad de Cuissy 2, que me ha dicho que pone usted dificultades ________ 4.
Santiago Posny, nació en Vendôme, entró en la congregación de la Misión el 16 de mayo de 1649, a los 27 años de edad.
Carta 1530.
— Reg. 1, f.º 44, copia sacada de la «minuta firmada y apostillada». 1.
Orden religiosa fundada en Lión por san Norberto durante el siglo XII. 2.
Isidoro Amour, abad de Cuissy (Aisne) de 1649 a 1673 314
a que entre en su comunidad con sus religiosos, a pesar de que él tiene una autoridad sobre ellos y sobre sus bienes temporales parecida a la que tenían antiguamente los abades regulares de su santa orden, queriendo que él resida en un edificio aparte, que disponga solamente de sus dos tercios de renta sin tener conocimiento del tercero, así como tampoco del coro ni del claustro, que habrán de quedar bajo la dirección del prior, como si dicho señor abad sólo fuera un abad comendatario o no fuese de la reforma.
En todo esto, padre, veo yo varias razones en favor y en contra, pero como no se las puedo escribir ni puede resolverse esta cuestión por carta, creo que es necesario consultar a algunos doctores y a algunos buenos padres religiosos, que examinen la situación y den su opinión sobre estas diferencias.
Pero como no se les puede llevar a Verdun, donde está usted, sería de desear que hiciera usted el favor de darse una vuelta por París; de este modo, en la duda de un asunto de esta importancia, se pondrá usted en camino para conocer la voluntad de Dios.
Todos verán, por la justicia de su proceder, que busca usted su gloria; y la gente, en vez de extrañarse de ver a un abad reformado secuestrado por otros religiosos, como si no observase su regla y llevara al perecer una vida escandalosa y secularizada, alabará su prudencia, si lo somete usted al consejo de los sabios; incluso la reina, que le ha hecho a usted abad con la finalidad de que introdujese y conservase la reforma en su abadía, tendrá motivos para seguir su norma de tomar abades de su reforma.
Finalmente, padre, esperamos la dicha de verle por aquí lo antes posible, para evitar que se piense en una división dentro de su santa reforma.
Ya sabe usted que siempre le he dedicado mis pequeños servicios y que consideraré como una bendición la oportunidad que usted me ofrezca para hacerle algún favor y demostrarle concretamente la estima y el respeto que Dios me ha dado por usted, de quien soy, en su amor, su más humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 315
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