Carta · tomo IV
A LAMBERTO AUX COUTEAUX, SUPERIOR
21 de junio de 1652
1579 [1511,IV ,403-407] A LAMBERTO AUX COUTEAUX, SUPERIOR París, 21 de junio de 1652.
Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí ayer su carta del 20 de mayo y unos días antes me trajeron la del día 6, que debería haber recibido hace ya 15 días.
No sé de dónde habrá venido, pues el padre franciscano 1 y la señora des Essarts me habían dicho que no habían recibido nada para mí.
No contiene nada de particular; por eso sólo responderé a la última, que contiene dos puntos principales: el primero se refiere a las hijas de Santa María, y el segundo a su fundación.
Me dice usted que no puede pensar en qué razones se apoyará el señor arzobispo de París para impedir que esas hijas vayan a Polonia y desea que yo le diga algo para informar a la reina, que está preocupada por eso.
Le diré, pues, padre, que el señor de Morangis, en quien tiene cierta confianza el señor arzobispo y que ha hablado con él para procurar inclinarle en este sentido, me ha dicho que tiene dos razones por las que no quiere consentir en esa fundación: la primera es que la reina no se ha dirigido en primer lugar a él para ello; y la segunda, que está descontento de esas religiosas, no sólo porque ellas han tratado de este asunto sin saberlo él, sino por algunos otros motivo que no le digo y en los que puedo asegurarle que ellas no tienen ninguna culpa; de este modo, según Dios, la cosa es de tal naturaleza que no se ve ningún arreglo 2 Tenga usted en cuenta que hasta ahora él no ha intervenido en ninguna de sus fundaciones y que siempre se ha procedido en ellas de la misma manera que se ha intentado hacer en esta ocasión, sin que él haya tenido nada que decir.
En esto es en lo que se basa su negativa.
Dudo mucho de que se retracte, a no ser que la reina le escriba en francés una carta muy cordial en la que le dé satisfacciones; aún así, dudo mucho de que se rinda 3.
Sin ________ Carta 1579 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 1.
El padre Berthod. 2.
Estas palabras, a partir de en los que puedo, son de mano del santo. 3.
Juan Francisco de Gondi siguió en su negativa; las religiosas de 379
embargo, no hemos de dejar de acudir a este medio, si Su Majestad quiere hacerle este honor.
Después de todo esto, sigo aún temiendo la oposición de los parientes de esas religiosas, cuando sea menester destinar a algunas en concreto.
Pero he de decirle, padre, que en todas estas dificultades no hay ninguna culpa por parte de dichas religiosas, que de muy buena gana realizarían esa buena obra por la gloria de Dios, el consuelo de la reina y el honor de su santo Instituto, si no se lo impidiesen.
En cuanto al segundo punto de su carta, que habla de las dificultades que se ponen para permitir su fundación, adoro en esto la providencia de Dios, sin cuya disposición nada se hace; lo que mejor podemos hacer es ver su voluntad en todas las contrariedades que nos vengan, en vez de echarle la culpa a nadie.
Y aunque fuera verdad que esas personas de las que le han hablado sientan envidia y hagan todo lo que puedan en contra de nosotros, nunca dejaré de estimarlas, de quererlas y de servirlas en todo lo que pueda, tanto aquí, como en cualquier otra parte.
Entretanto, le envío una copia auténtica de nuestra bula 4 legalizada por el señor oficial de París 5 y por el señor nuncio 6, del que estoy esperando una carta para el señor nuncio de Polonia, para recomendarle y dar su testimonio en favor de nuestra compañía, a fin de que el mismo nuncio de Polonia tenga a bien intervenir ante el señor obispo de Poznan 7, a falta de las cartas testimoniales que les ha pedido de parte del señor arzobispo de París, a quien no me atrevo a pedírselas.
Espero de la bondad de Dios y de la fuerza de la verdad que esto sea suficiente y que pronto conseguirán su establecimiento definitivo.
Recibiremos cordialmente a ese buen eclesiástico familiar del señor nuncio de Polonia; le daremos alojamiento en Bons-Enfants, según le ha hecho esperar usted. ________ la Visitación que fueron a Polonia tuvieron que salir de los monasterios de otras provincias. 4.
La bula de erección de la compañía. 5.
Andrés de Saussay. 6.
Nicolás Bagni. 7.
Florián Casimiro Czartoryski (1650-1654). 380
Nuestras noticias son las mismas de siempre.
Como no podemos ir a misionar al campo, ya que la pobre gente anda esparcida por un sitio y por otro, pues han escapado de sus casas por temor a los malos tratos de los soldados, nos hemos decidido a tener una misión con los que se han refugiado en París y hemos comenzado hoy mismo en nuestra propia iglesia con 800 de esas pobres personas alojadas por estos barrios; luego iremos a los otros.
También han ido algunos padres nuestros a empezar otra misión con los refugiados de San Nicolás du Chardonnet, a los que iremos a confesar en aquella iglesia.
Tenemos ahora algunas esperanzas de paz, después de que el duque de Lorena se ha marchado para salir del reino con su ejército, que llegó a estar a nuestras puertas y entró él mismo en la ciudad.
El hizo las paces cuando el ejército del rey estaba ya a punto de darle la batalla junto a Charenton.
Prefirió aceptar un arreglo antes que atreverse al combate, de modo que este pobre país se ha librado de una pesada carga.
Según se cree piadosamente, se trata de un favor que nos han alcanzado los sufragios de los santos, especialmente santa Genoveva, por las procesiones que se han hecho con mucho orden y con tanta devoción exterior como jamás había visto, y por las buenas obras que se hacen en París en medio de las tribulaciones presentes y que son principalmente: 1.º dar de comer todos los días un potaje a cerca de 15.000 pobres, tanto vergonzantes como refugiados; 2.º acoger a las jóvenes refugiadas en casas particulares, en donde son mantenidas e instruidas hasta el número de 800; piense usted en los males que se habrían seguido si se las hubiera dejado vagabundear por las calles; nosotros tenemos a un centenar en una casa del barrio de Saint-Denis; 3.º se va a apartar de este mismo peligro a las religiosas del campo que los ejércitos han echado a París, algunas de las cuales están en la calle, otras se alojan en lugares sospechosos y otras en casas de sus parientes; pero como todas están en peligro y disipadas, se ha creído que podría hacerse un servicio muy agradable a Dios si se las acogiera en un monasterio, bajo la dirección de las hijas de Santa María.
Tomo IV · página PDF 383Finalmente se nos ha enviado aquí a los pobres párrocos, vicarios y demás sacerdotes del campo que han dejado sus parroquias para huir a esta ciudad; vienen acá todos los días para que les demos 381
Tomo IV · página PDF 383de comer y los ejercitemos en las cosas que tienen que saber y practicar 8.
Así es como quiere Dios que podamos participar en tantas y tan santas empresas.
Las pobres hijas de la Caridad todavía participan más que nosotros en la asistencia corporal de los pobres.
Hacen y distribuyen todos los días la comida en casa de la señorita Le Gras a 1.300 pobres vergonzantes, y en el barrio de Saint-Denis a 800 refugiados; solamente en la parroquia de San Pablo, cuatro o cinco de estas hermanas dan de comer a 5.000 pobres, además de los sesenta u ochenta enfermos que tienen que atender.
Hay otras que hacen esto mismo en otros lugares.
Le ruego que pida por ellas y por nosotros, como nosotros lo hacemos siempre por el éxito de sus santas intenciones, la santificación de sus almas, el acierto en su gobierno y la conservación de todos ustedes.
Le abrazo con cariño, juntamente con todas esas personas a las que Dios ha puesto en sus manos.
Soy en su amor, padre, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Le acompaño dos cartas del señor nuncio; me parece que el señor du Chesne le indica la razón de por qué van dos.
Tomo IV · página PDF 384Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.