Carta · tomo IV

ALANO DE SOLMINIHAC A SAN VICENTE

Tipo
Carta
Tomo
IV
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523
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1642 [1573,IV ,523-526] ALANO DE SOLMINIHAC A SAN VICENTE [Noviembre de 1652] 1 Padre: Puesto que el rector de Caussade 2 publica y hace imprimir libelos difamatorios contra mí, como ya sabe usted, no es tampoco extraño que le haya escrito ciertas imposturas, como he visto en su carta y en la del señor de la Marquerie.

Esta es la pura verdad, que es la única que yo amo, detestando la mentira.

Antes de que regresase de París, una vez que se dio el decreto, lo publiqué y mandé decir a los principales que estaban dispuestos a darles a todos en mi capilla de Mercuès la absolución ad cautelam, hasta que se ejecutase dicho decreto en el sínodo.

Era de esperar que ellos aceptarían este ofrecimiento, pero nadie se presentó entonces ni después; hubo solamente uno de sus amigos que habló por él con el prior de los cartujos para que me pidiera que lo tratara con mansedumbre; yo le aseguré que no le diría ni una sola palabra molesta y que, si quería, no le diría nada, sino que le absolvería sencillamente, el prior se marchó con ello muy contento y satisfecho.

Pero a él no le he visto.

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No hay ninguna persona buena y honrada que pueda decir con verdad que yo haya pronunciado jamás una palabra de resentimiento contra él, ni antes ni después de que usted se cuidara de este asunto.

Por esto me extraña que se haya atrevido a decir que no quiero atenerme a lo que usted decidió, pues no he hecho nada que lo demuestre.

El señala dos cosas: en primer lugar, la impresión de las normas que hace varios años se publicaron en el sínodo, sin acordarse de que solicitaron esa impresión; yo me había descuidado en hacerlo y él no podrá demostrar que usted lo haya prohibido.

En cuanto a lo del seminario, sus padres pueden certificar que los clé________ Carta 1642.— Archivo del obispado de Cahors, leg. 19, n.º 13, copia.

El nombre del destinatario de esta carta se adivina por su contenido. 1.

Esta carta ha sido escrita entre las cartas 1638 y 1645. 2.

Ciudad del distrito de Montauban (Tarn-et-Garonne 484

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rigos de mi diócesis no están obligados a residir en él más que un año, tal como señalan los mismos estatutos.

Pero he aquí el equívoco de ese individuos que después de ese año, antes del subdiaconado, yo les doy a entender que, si pretenden que les dispense de intersticios, es menester que residan en el seminario, y que no dispensaré a los que salgan de él, dado que considero cuatro meses en dicho seminario como un año fuera de él; pero todo esto se le deja a la libertad de cada uno.

Y como una cosa que es libre y tan notoria a todo el mundo él la quiere hacer pasar por una obligación, vea usted si habrá que conceder fe a lo que dice.

Por lo que se refiere a la pensión, los alimentos valen este año cuatro veces más que los años ordinarios, debido a la escasez del país y a las devastaciones de la guerra, que lo han destruido todo.

Por eso no tiene ninguna razón.

Debería haber esperado a que los víveres bajasen hasta alcanzar el precio ordinario y quejarse entonces, si no bajaba yo las pensiones.

¡Y quiera Dios que no nos veamos obligados a aumentarlas!

Lo estoy temiendo hace ya tiempo.

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En lo que concierne a mi oficial, le diré sencillamente que, apenas llegado, como por entonces me encontraba muy ajetreado, le saludé y le dije: «El padre Garlat hablará con usted».

Se trataba de la rendición de cuentas.

Fue durante la epidemia general de Cahors cuando cayó enfermo; le mandé a una persona que lo visitase en mi nombre y le ofrecí cuanto dependiera de mí.

No es que no tuviera motivos muy serios para estar quejoso de él, sobre todo por un asunto de importancia que él me había estropeado, por el que tuve que recurrir a París y obtener dos decisiones del consejo supremo.

En cuanto a lo de esa persona llamada Pontie, que él dice que tuvo algún tiempo en su casa, no sé por qué la ha tomado conmigo, pues no se lo recomendé ni intervine en que lo tuviera; al contrario, vi mal que lo despidiera y peor aún que le hiciera disputar en público.

Y después de todo, no era necesario esperar hasta la celebración del sínodo, pues aunque sea allí donde todas las cosas tienen que ejecutarse, es preciso que empiecen a hacer ya cuanto antes todo lo que indica el decreto, 485

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que todavía no ha llegado a mis manos, ni siquiera lo he visto, ya que lo tiene el señor de Marmiesse y no se ha atrevido a enviármelo, según me dice, por causa del peligro que corren los correos.

También sabe perfectamente que no puedo celebrar aún mi sínodo, por culpa de los soldados que hacen incursiones hasta las puertas de Cahors y que incluso han cogido prisionero hace poco a un consejero del tribunal de recursos de Cahors.

Haga el favor de comunicar esta carta al señor de la Marguerie; les ruego a ustedes dos que no den crédito alguno a lo que ese rector les escriba y que estén seguros de que no dejaré de poner en práctica todo lo que ustedes decidan.

Creo que ya le he indicado otras veces los motivos por los que me abstenía de ir a nuestro seminario, a pesar de lo mucho que me hubiera gustado hacerlo; como ya han desaparecido aquellas dificultades, pienso ir por allí con frecuencia.

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Y a he mandado reservar una habitación por el motivo que le escribí; pero, no sé cómo, ha tenido noticia de ello la ciudad, que ha decidido, según me dicen, no permitirlo jamás; el primer cónsul me ha dicho hace poco, levantando la mano ante Dios, que me cerrará las puertas si me presento allí, diciendo que les serviría mejor y con mayor utilidad si ?me encerrase con ellos.

Sin embargo, no serán ellos los jueces, pues haremos lo que creamos que es más agradable a Dios.

La peste no ha entrado aún en la ciudad, pero está a las puertas y se está temiendo mucho a la luna nueva.

Soy entretanto, padre, su muy humilde y querido servidor.

A LANO obispo de Cahors Me olvidaba de decirle que el rector de Caussade ha contravenido formalmente al decreto interviniendo en un asunto que tengo pendiente en contra del cabildo de Vigan, en el que él se ha arrogado al cargo de síndico de los sacerdotes y eclesiásticos sindicados. 486

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