Carta · tomo IV
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
1665 [1593,IV ,552-553] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE [Marzo de 1653] 1 No ha dejado de reunirse la pequeña familia, exceptuando a uno de cada parte, que no habían llegado todavía 2.
Pero creo, padre, que es necesario que su caridad haga el favor de reunirlos mañana por la mañana y hacer que hagan algún acto de devoción, como la adoración de la santa cruz y alguna exhortación sobre la Pasión.
Quizás sea demasiado atrevido hacerle esta propuesta.
¿Querrá también su caridad ordenar, esta tarde ________ Carta 1665 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Fecha añadida al dorso del original por el hermano Ducournau. 2.
Se trata aquí de los comienzos del hospicio del Nombre de Jesús.
La fundación de esta casa se debe a la generosidad anónima de un rico ciudadano de París, que llevó un día 100.000 libras a san Vicente para una buena obra que él quisiera emprender.
El santo reflexionó y, después de haber comunicado su plan al caritativo fundador, decidió emplear 11.000 libras en la compra de la casa llamada del Nombre de Jesús, que pertenecía a San Lázaro; 20.000 libras para la ampliación de locales, en el caso de que el lugar resultara insuficiente; 60.000 libras para constitución de una renta al 20 % sobre San Lázaro, que rescató más tarde esta deuda; 5.400 libras en muebles y ornamentos para la capilla; 3.600 libras para mantenimiento y comida de 40 pobres durante un año; todo ello con la condición de que los superiores generales de los sacerdotes de la Misión, junto con los ciudadanos de París que ellos designasen, llevarían la dirección espiritual y temporal del hospital y, por ese título, podrían recibir y despedir a los pobres.
El contrato se firmo el 29 de octubre de 1653, fue aprobado por los vicarios generales el 15 de marzo de 1654 y confirmado por letras patentes en el mes de noviembre (Arch.
Nat.
M 53).
La obra funcionaba ya desde marzo de 1653.
San Vicente escogió a 40 pobres artesanos, veinte de cada sexo, que por su ancianidad o sus enfermedades eran incapaces de ganarse el sustento.
Los hombres y las mujeres se alojaban en dos partes separadas.
Aunque se reunían en la capilla para oír la misa, no podían verse ni hablarse entre sí.
Les entregaron instrumentos y materiales para que empleasen el tiempo.
Había algunas Hijas de la Caridad a su servicio y un sacerdote de la Misión, según los términos del contrato, cumplía las funciones de capellán.
San Vicente iba con frecuencia a visitarles y a instruirles (Cf.
A BELL Y, o.c., I, cap.
XL V , 211-213).
De 1802 a 1816 el hospicio del Nombre de Jesús fue casa municipal de salud.
Ya no existen sus edificios; estaban en el lugar que ocupan actualmente las dependencias de la estación del Este. 515
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