Carta · tomo V
AL SEÑOR DE LA HAYE-VANTELAY
25 de febrero de 1654
dos la han dado; entre los que la han dado, algunos la han restringido; de forma que no tenemos ningún poder en las diócesis más que el que nos dan esos señores obispos y hay que pedírselo; y esas facultades que nos dan suponen siempre el consentimiento de los señores párrocos, sin el cual no debemos servirnos de ellas, a no ser que no se les pueda pedir cómodamente y se crea que probablemente no lo verán mal, en cuyo caso podemos hacerlo.
Me parece que con todo esto tiene usted ya bastante para aclarar sus dudas, que no pueden provenir más que del interés que usted tiene en cumplir la voluntad de Dios y nuestras normas y observancias en todas las cosas, por lo que le doy gracias a su divina bondad. 1783 [1708,V ,82-86] AL SEÑOR DE LA HAYE-VANTELAY 1 25 de febrero de 1654 Señor: Aunque no tengo el honor de haberle tratado, me tomo sin embargo la confianza de ofrecerle mis humildes servicios y los de la pequeña compañía de la Misión, de la que soy aunque indignamente superior.
Le suplico que los acepte así como también que una mis más humildes súplicas a la carta que el rey le ha escrito para que interceda ante el Gran Señor, a fin de que se digne conceder al señor Husson, cónsul de la nación francesa en Túnez, una declaración auténtica ordenando que, en conformidad con los artículos de las antiguas capitulaciones firmadas entre nuestros reyes y Su Alteza 2, las siguientes naciones pagarán sin dificultad los derechos consulares a dicho cónsul de Francia y a sus sucesores, a saber: los franceses, venecianos, españoles, livorneses, italianos, genoveses, sicilianos, malteses, todos los griegos, tanto los súbditos de Su Alteza como los demás, los flamencos, holandeses, alemanes, suecos, judíos y en ________ Carta 1783.
— Reg. 1, f. 46. 1.
La carta va dirigida al «señor de la Haye-Vantelay, consejero del rey en sus consejos y su embajador en Levante». 2.
Se encuentra el texto manuscrito de estas antiguas capitulaciones en los Archivos Nacionales, Marine, B7 520. 78
general todos aquellos, de cualquier nación que fuesen (excepto los ingleses) que trafiquen al presente o en el futuro con Túnez, con el cabo Negro 3, la [Fumaria] Salada 4, Bicerta, Suza, Sfax y todos los demás puertos, ensenadas y playas de dicho reino de Túnez.
Dicha patente, señor, convendrá que contenga además, si es posible, todas las demás cosas que se refieren en la memoria que le envío.
De lo contrario, dicho cónsul, que ha sido enviado por encargo del rey para mantener allí su autoridad entre sus súbditos, acabar con las diferencias que surgen entre los comerciantes residentes o traficantes en dicha ciudad, pedir justicia para ellos al bey o al bajá y a los demás principales, cuando son maltratados por los turcos, no podría cumplir las justas intenciones de Su Majestad, hasta el punto de que el cónsul inglés pretende prevalecer sobre el consulado de Francia y usurpar sus derechos sobre una parte de las naciones mencionadas, en virtud de una nueva patente que ha obtenido del Gran Señor en contra de los antiguos estatutos, haciéndose apoyar por los turcos a fuerza de regalos 5.
Quizás, señor, crea usted extraño que unos sacerdotes que se han entregado a Dios como nosotros para instruir al pobre pueblo del campo y formar al estado eclesiástico en la virtud se mezclen sin embargo en un asunto temporal tan apartado de sus funciones como es éste.
Le diré a esto, señor, que habiéndonos comprometido desde hace seis o siete años a la asistencia de los pobres esclavos de Berbería espiritual y corporalmente, tanto en la salud como en la enfermedad, y haciendo enviado con este fin a varios de nuestros hermanos que se cuidan de animarles a perseverar en nuestra santa religión, a sufrir su cautividad por amor de Dios y a conseguir su salvación en medio de las penas que tienen que sufrir, y todo esto por medio de visitas, limosnas, instrucciones y por la administración de los ________ 3.
Pequeño promontorio de la costa septentrional de Túnez. 4.
Texto del reg. 1: «Suimare Salade».
La Fumaria Salada es la punta de la costa tunecina en donde desembocaba el río de ese nombre, a sesenta millas al oeste de Bicerta.
Había allí coral en abundancia.
Los mercaderes de Marsella pensaron crear allí un establecimiento semejante al Bastión de Argel. 5.
Este abuso venía ya desde antiguo.
Lange de Martín y Juan Le Vacher habían tenido que sufrirlo. 79
santos sacramentos, incluso durante la peste, de manera que en el último contagio hemos perdido allí a cuatro de los mejores de nuestra compañía 6, ha sido menester, para facilitar esta buena obra, que desde el comienzo se albergasen junto a los cónsules, como capellanes suyos, temiendo que de lo contrario los turcos no les permitirían los ejercicios de nuestra santa religión.
Pero habiendo muerto el cónsul, el bey o el bajá ordenó al sacerdote de la Misión 7 que ejerciese este cargo, tras las súplicas que para ello le hicieron los comerciantes franceses.
Y como una persona distinguida y de piedad insigne 8 viera el bien que hacía aquel buen sacerdote en el ejercicio de este cargo, intercedió ante el rey, sin que nosotros tuviéramos ninguna idea sobre ello, para que nos dieran los consulados de Túnez y de Argel.
Entonces Su Majestad nos ha permitido que ejerciéramos este cargo por medio de algunas personas capaces que juzgásemos indicadas para esta función.
Para ello, señor, hemos escogido a dos de nuestra compañía, que no son sacerdotes, pero que entienden de esos asuntos 9; y el que hemos enviado recientemente a Túnez 10 era abogado en el parlamento de París y, sin más interés que el servicio de Dios y del prójimo, ha marchado allá, lo mismo que marchó a Argel el señor Barreau, que es también de París y de familia muy distinguida.
De manera que, al no tener más que una misma intención con nuestros sacerdotes, viven juntos como hermanos, lo tienen todo en común y emplean los beneficios del consulado, junto con lo que les enviamos de Francia, para mantenerse con toda sencillez, para asistir corporal y espiritualmente a los pobres cristianos cautivos y para procurar la libertad de algunos que podrían obtenerla fácilmente, pero que por no tener las 30 ó 50 piastras que les piden están en peligro le quedarse esclavos durante toda su vida y quizás de perderse en su desesperación, como les ha sucedido a varios, desde que los padres maturinos 11 dejaron de redimir cautivos, habiendo pasado ya diez años sin redimir a nadie. ________ 6.
Nouelly, Lesage, Dieppe y Guérin. 7.
Juan Le Vacher. 8.
La duquesa de Aiguillon. 9.
Benjamín Huguier y Juan Barreau, clérigos. 10.
Martín Husson. 11.
Nombre dado usualmente en Francia a los padres Trinitarios. 80
Además de todos estos bienes, trabajan en otro muy considerable, que es el de mantener a los sacerdotes y religiosos esclavos en su obligación, mediante mansas reprensiones y algunos beneficios o, cuando estos medios resultan poco eficaces, con la autoridad de la espada espiritual que tienen en la mano en su cualidad de misioneros apostólicos y vicarios generales del obispado de Cartago.
El gran libertinaje que reinaba anteriormente entre esas personas eclesiásticas, al desanimar a los cristianos, les hacía pasar a muchos a la religión de Mahoma y daba ánimos a los turcos que contemplaban esos desórdenes.
Le digo todo esto, señor, para que se dé cuenta del mérito que adquirirá delante de Dios en el encargo que le solicitamos, ya que no sólo afectará esto a la persona o al cargo del cónsul de Túnez, sino al servicio de la iglesia, ya que ese documento dará medios a nuestros sacerdotes para servir mejor a las almas y consolar a los miembros afligidos de Nuestro Señor más abandonados del mundo.
De esta forma tendrá usted una gran parte en sus buenas obras y nosotros rogaremos incesantemente a su divina bondad que le conserve para su gloria y el bien de este Estado.
No conocemos a ninguna persona de ahí que pueda urgir este asunto y mirar por los gastos que hay que hacer; por eso nos atrevemos a esperar de su gran bondad todo este favor, a fin de que recomiende a su secretario que se interese por esa expedición, una vez que se la hayan concedido, y mande sacar dos copias debidamente legalizadas para enviar una, si le parece a usted bien, al señor Husson en Túnez y mandarnos la otra a nosotros, en San Lázaro, París.
Hágame el favor de indicarme cuánto es lo que tendrá usted que adelantar para estos gastos y entregaremos cuanto antes ese dinero a la señora embajadora 12, a la que he tenido el honor de saludar y que me ha hecho esperar su benevolencia para con nosotros.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy...
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 13 ________ 12.
Luisa de Montholon. 13.
La carta del rey y la de san Vicente no consiguieron ningún efecto.
El cónsul de Inglaterra logró que aprobaran sus pretensiones in81
Tomo V · página PDF 81VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.