Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE, SUPERIOR DE VARSOVIA
20 de marzo de 1654
finalidad.
Por eso, señor obispo, espero que sabrá usted dispensar la libertad que me he tomado y que me honrará con unas palabras de contestación lo antes posible, ya que urge actuar cuanto antes.
Soy entretanto, en el amor de Nuestro Señor, su...
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 1796 [1720,V ,102-103] A CARLOS OZENNE, SUPERIOR DE VARSOVIA París, 20 de marzo de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Nada tengo que decirle en especial, ya que aún no he recibido carta suya, a pesar de que han ido dos veces a buscar la correspondencia a la señora de Essarts, que me ha indicado que no ha llegado nada todavía.
¡Quiera Dios que nos traiga buenas noticias!
Por aquí, gracias a Dios, no hay nada desagradable que contarle.
Es verdad que en Génova han estado enfermos casi todos los de casa, unos de una forma y otros de otra; pero actualmente están todos mejor, aunque haya algunos que aún no están del todo restablecidos.
Van a volver a empezar con un seminario interno y a continuar con una devoción que han empezado, y nosotros con ellos, para pedirle a Dios por los méritos y las oraciones de san José, cuya fiesta celebrábamos ayer, que envíe buenos operarios a la compañía para trabajar en su viña.
Nunca habíamos tenido tanta necesidad de ellos como ahora, ya que hay muchos cardenales y obispos de Italia que nos urgen a que les enviemos misioneros.
Los de Roma y los de Génova siguen trabajando con tanto ardor y bendición que son la admiración de todo el mundo, gracias a Dios.
El padre Thibault, superior de nuestra casa de Saint-Méen, me ha escrito que ha tenido una misión de cinco semanas, en la que ha conocido que la misión es clarísimamente una obra ________ Carta 1796 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 96
de Dios; entre los frutos que me indica que se han conseguido en aquel lugar, dice que durante los tres últimos días de carnaval todo el mundo se quedó en la iglesia desde la mañana hasta la tarde y que, para satisfacer por sus antiguos pecados, se decidieron voluntariamente a no comer más que pan ni beber más que agua durante esos días; todos los habitantes en general lo observaron tan exactamente que solamente uno o dos fallaron en aquel acto de penitencia; esto es maravilloso.
Algunos de nuestros padres han ido a tener una misión a cuatro leguas de aquí; es la quinta o sexta que tienen en este invierno Por otra parte, están a punto de llegar los ordenandos, con lo que terminaremos la cuaresma de la misma manera que la comenzamos.
El padre Almerás sigue dando ánimos a los pobres párrocos de las fronteras para que residan en sus parroquias y atiendan a sus obligaciones, dándoles conferencias y distribuyéndoles ornamentos, ropa y limosnas, vigilando además la ayuda que nuestros hermanos prestan a los pobres que han perdido todo lo que tenían.
Encomiendo a sus oraciones nuestros trabajos y tareas.
Le mando un paquete de cartas para usted y una que le escribo al padre Desdames para manifestarle mi alegría de que se encuentre con usted.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Ozenne. 1797 [1721,V ,104-107] A ESTANISLAO ZELAZEWSKI, EN VARSOVIA París, 27 de marzo de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su carta me ha llenado de alegría, dado que venía de una persona a la que tanto quiero y estimo; pero me ha traído tam________ Carta 1797.
— Archivo de Cracovia, copia del siglo XVII o XVIII 97
bién una gran pena, al ver la decisión que ha tomado usted de dejar la compañía, abandonando así la obra de Dios, precisamente cuando más obligación tenía, al parecer, de aficionarse a ella.
Ciertamente, si pensara usted en los planes de Dios, que le hizo venir a Francia y le ofreció la ocasión de entrar con nosotros y educarse en las letras, en la piedad y en las funciones eclesiásticas, que le condujo luego de nuevo a su país abriéndole al mismo tiempo las puertas para una enorme cantidad de bienes que puede usted hacer allí, permaneciendo en el estado en que le ha puesto, entonces no se empeñaría usted en apartarse de su vocación y en hacerse responsable en el día del juicio de haber perdido tan buenas ocasiones.
Dice usted que no está contento en la Misión.
Pero esto no es ninguna señal de que el Señor no lo quiera aquí, pues en cualquier lugar y condición en que estemos nunca encontraremos una satisfacción completa.
Esta vida está llena de molestias y de penas tanto espirituales como corporales; es una continua agitación, que les quita el descanso a los que creen poseerlo y aparta de él a quienes lo buscan.
¿ Acaso Nuestro Señor llevó una vida tranquila?
¿No experimentó personalmente las dificultades y las tribulaciones que nosotros tememos?
El fue hombre de dolores, ¿y queremos vernos nosotros libres de sufrimientos?
El sólo nos habla de la cruz para que podamos participar de su gloria, ¿y querríamos nosotros seguirle sin padecer nada?
Es imposible.
Hay que renunciar a sí mismo para servirle, y el evangelio de mañana nos asegura que el que ama su alma la perderá y que el que odia su alma en este mundo la guardará en la vida eterna 1.
Esto mismo puede servir también de respuesta al pretexto que pone usted para salirse, que no tiene salud, como si tuviéramos que preocuparnos de ella más que de la gloria de Dios.
Sabe muy bien usted cómo se encuentra ahora, pero no sabe cómo estará mañana.
¿Quién le ha dicho que dejando su vocación se pondrá mejor, o que conservándola seguirá usted con molestias?
Nadie lo sabe, y sin embargo, imaginándose lo que le puede pasar, quiere usted cometer una falta irreparable.
En la compañía vemos a otras personas que se encuentran con las ________ 1.
Jn 12, 25. 98
mismas molestias que usted, pero sin que se les ocurra marcharse por ello.
Yo mismo tuve esa enfermedad en mi juventud y me curé; espero que también curará usted cuando con los años se vaya templando su sangre.
Tampoco tiene que moverle a marcharse el pensamiento de su señora madre, ya que sabe usted muy bien lo que la reina dijo y lo que ha prometido la compañía hacer por ella; estoy seguro de que, si sigue siendo misionero, podrá atenderla usted mejor que si se volviera al mundo.
Después de todas estas razones tiene usted muchos motivos para temer que haya cierta ligereza en su conducta y que, por cierto espíritu de libertad, desee usted sacudirse el yugo de Jesucristo.
¿Qué le dirá usted el día en que le reproche la pérdida de tantas almas, si se niega usted a prestarles su ayuda, viéndolas en grave peligro de hundirse por falta de instrucción y de alientos para el bien?
Me responderá usted que sigue estando decidido a trabajar por su salvación fuera de la Misión, pero le diré que quizás haga usted lo mismo que algunos otros que se salieron y que, al verse privados de la gracia de su vocación, no han hecho casi nada de lo que se habían propuesto, disipándose muchos de ellos en sus vanas pretensiones.
El ejemplo de tantos eclesiásticos como hay en el mundo y que por amor a su propia comunidad evitan el trabajo, corren tras su ambición y se apegan a las satisfacciones de la vida presente, tiene que hacerle temer a usted que le arrastre también ese torrente, si se sale de la barca en la que Dios le ha puesto, en la que puede usted hacerle grandes servicios mediante las gracias que él le ha asignado en ella y los talentos que ha puesto en usted.
¿Cómo no va a temer que él le abandone si usted abandona la empresa que le ha confiado?
Y si la compañía llega a fracasar allí por culpa de usted, él le podrá presentar una cuenta muy severa, ya que con su salida habrá impedido que otros entren en ella; y por este escándalo, al dar a conocer que usted no aprecia su finalidad ni sus funciones, le quitará usted su buen olor y por consiguiente los medios para conseguir algún fruto.
Fíjese hasta dónde puede llegar la cosa y, en nombre de Dios, resista esta tentación. 99
En cuanto a lo que usted pide de quedarse con los misioneros sin ser de la congregación, trabajando con ellos pero permaneciendo en libertad, es algo que no consentiremos; nunca se lo hemos concedido a nadie; sería dar motivos a los demás para que se salieran e hicieran lo mismo, ya que naturalmente a todos les gusta la libertad, aunque hay que guardarse de ello como de un camino fácil que conduce a la perdición.
Así pues, le ruego que deje de pensar en ello y que se entregue a Dios para servirle durante toda la vida en la forma y en el estado en que él le ha puesto.
Tiene usted ahí unas ocasiones tan favorables que no puede usted rehusarlas sin ponerse en peligro de perderse usted y con usted una infinidad de almas; por el contrario, trabajando en la santificación de los demás asegurará usted su salvación y, conservándose en la Misión, la mantendrá usted y será la causa de que entren en ella por su ejemplo otros muchos polacos, para recibir en ella el espíritu eclesiástico y multiplicar los obreros en la viña del Señor, que tanto los necesita.
Para eso es para lo que ha sido usted llamado.
Espero que su divina bondad le concederá la gracia de perseverar por la intercesión de san Casimiro, a quien le encomiendo.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 1798 [1722,V ,107-110] A CARLOS OZENNE, SUPERIOR DE VARSOVIA París, 27 de marzo de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Comprendo perfectamente su aflicción al ver cómo quieren abandonarle dos obreros cuando más necesidad tiene de ellos; pero también sé que encuentra usted su descanso en Dios, que permite esta sacudida para afianzar su obra y que puede hacer que progrese la compañía con otros mil medios.
Quizás haya ________ Carta 1798 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 100
permitido que el padre Guillot se haya torcido el pie para evitar que se tuerza su vocación, que ciertamente estaría en peligro si regresara a Francia.
Quizás también quiera probar al padre Zelazewski por medio de la tentación que sufre, para obligarles a ambos a permanecer firmes en el lugar y en el estado en que los ha puesto, después de estas primeras agitaciones, mediante la consideración de los bienes que pueden hacer uno y otro y de los males que evitarán.
No sé ciertamente cómo podrían lavar esa falta si abandonaran la obra de Dios, estando en tan buen camino y en una fundación tan importante que está aún en sus comienzos.
Le he puesto unas líneas al último, sobre todo para disuadirle de la idea que tiene de seguir con los misioneros después de haber dejado la compañía, trabajando con ellos en sus funciones cuando le plazca, con tal que le dejen en libertad; esto es algo inaudito en la compañía y ese ejemplo nos causaría muchos perjuicios.
Si se sale, es conveniente que se marche; si no, nos haría un doble daño.
Le doy gracias a Dios de que tenga usted a su lado al padre Desdames.
No dudo de que esto será un gran consuelo para él y para usted, por lo que yo también lo siento en mi corazón.
Lo abrazo con todo mi afecto.
Haga que reciba las órdenes de presbítero el hermano Duperroy lo antes que pueda 1.
Un buen soldado vale por diez, y Dios bendecirá sin duda a su pequeño rebaño, aun cuando suceda lo que todos tememos.
El es el que les ha llamado a Polonia, el que les muestra una mies tan abundante y el que les promete una buena cosecha, si se basan en una especial confianza en su gracia y no en sus propias fuerzas, que son tan escasas.
Entretanto les iremos preparando la ayuda que nos piden para que partan en la primera ocasión, a saber, un hermano coadjutor, que será según creo ese joven de Alemania que habla polaco y que ha vivido en Varsovia 2 (es fuerte, bastante piadoso e inteligente), un sacerdote y ________ 1.
Fue ordenado el 4 de abril; por consiguiente, antes de que esta carta llegara a Carlos Ozenne. 2.
Quizás Juan Meusnier, nacido, en la diócesis de Tréves, que entró en la congregación de la Misión el 26 de noviembre de 1653 a los veinte años de edad, hizo los votos el 25 de enero de 1656.
No llegó a ir a Polonia. 101
Tomo V · página PDF 101también, si podemos, un clérigo capaz de enseñar en el seminario.
Tengo a uno en el pensamiento, que es muy buen muchacho, muy capaz y que tiene incluso ganas de ir a Polonia.
Me habla usted del padre Gigot, pero me parece que no habla muy bien el latín y que no tiene disposición para las lenguas; le ruego sin embargo que me diga qué piensa de él y las cosas buenas que haya observado en él por las que lo cree usted indicado para ir allá.
Dios dispuso el sábado pasado del señor arzobispo de Retz 3; al mismo tiempo el señor cardenal de Retz ha tomado posesión de esta iglesia por procurador y ha sido recibido por el cabildo, aunque él sigue en el bosque de Vincennes.
La Providencia le había hecho nombrar a un procurador para ello y nombrar dos vicarios generales unos días antes de que lo detuvieran, ya que estaba pensando por entonces en hacer un viaje a Roma y quiso hacer estos nombramientos para el caso en que Dios dispusiera de su tío durante su viaje, de forma que esos dos vicarios generales, que son canónigos de Nuestra Señora, están ya desempeñando sus funciones y hemos recibido a los ordenandos por orden suya.
Todo el mundo admira esta previsión que ha tenido un efecto tan oportuno, o mejor dicho, los planes de Dios que no ha querido dejar ni un sólo día a esta diócesis sin pastor, cuando querían nombrar a otro distinto del que él quería.
Me está faltando el tiempo y el papel.
Saludo a ese pequeña familia y soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Ozenne. ________ 3.
Juan Francisco de Gondi falleció a las cuatro de la mañana del día 21 de marzo.
A las cinco, el señor le Labour, delegado para ello tomó posesión de la sede arzobispal en nombre del cardenal de Retz.
Cuando Le Tellier llegó a Notre-Dame para impedir las formalidades habituales, era demasiado tarde.
El prisionero se enteró de la muerte de su tío aquel mismo día por ciertos signos convencionales: el sacerdote que celebraba al día siguiente la misa en su presencia elevó la voz al pronunciar las palabras: Joannes Franciscus Paulus, antistes noster 102
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