Carta · tomo V

A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA

8 de mayo de 1654

Tipo
Carta
Tomo
V
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131
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Aprovecho la ocasión de que están acostumbrados a mi ausencia para tener un pequeño retiro.

Le ruego que me ayude con sus oraciones, para que lo haga en el espíritu de Nuestro Señor, y me dispense de la obligación que tendría de ir a verla, dejando mi visita para luego.

No dudo de que habrá muchos asuntos que tratar.

Los trataremos en la primera ocasión que podamos, con la ayuda de Dios, en cuyo amor soy, señorita, su más humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión El señor Perraud le pedirá que permita a su hermana residir con sus hijas de San Pablo para que aprenda a escribir; ella pagaría su pensión.

Si no estorba su presencia, podría hacerle usted ese favor. 1814[1738,V ,131-133] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA París, 8 de mayo de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su última carta del mes de abril, con la fecha en blanco; me hablaba de los principales frutos que se habían conseguido en la misión de Gavi 1 y de los impedimentos que el espíritu maligno había suscitado en ella.

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Le doy gracias a Dios por esta bendición y le ruego que conceda a ese pueblo la gracia de perseverar en el buen estado en que lo ha dejado usted.

Siempre hay nuevos motivos para admirar los designios de Dios sobre su persona y de humillarse cada vez más pensando en sus grandes misericordias.

No deseo tener más sentimientos que los que tiene el señor cardenal arzobispo a propósito de la fundación que desea hacer ese buen senador.

Por consiguiente, no hay que aceptarla, ____________________ Carta 1814 (CF). - Archivo de Turin, original. 1.Ciudad del Piamonte, en la provincia de Alessandria. 122

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ya que a él no le parece oportuno, ni a usted tampoco.

Sin embargo, creo que si por aquí nos ofrecieran una suma semejante, no la rechazaríamos, con tal que las cargas no fueran excesivas, sino razonables; como le ha dejado al señor Cristóbal Monchia el cuidado de este asunto, espero que se hará todo lo mejor que se pueda.

Le ruego que ofrezca de nuevo mi obediencia a ese buen siervo de Dios y me encomiende a sus oraciones, y que haga lo mismo con todos esos señores y bienhechores, además de Su Eminencia, cuando lo crea usted conveniente.

Le doy gracias a Dios por la feliz llegada de los padres Jolly y Levasseur y por haber preservado a este último en el accidente que sufrió.

Le ruego que nos envíe usted al padre Jolly lo antes que pueda, si es que no ha partido ya.

No es oportuno que se quede en Génova ni por su salud ni por los asuntos que lleva entre manos, ya que le hemos mandado volver de Roma para todo eso.

El padre Guillot, que estaba en Polonia, ha regresado hace dos días.

Se encuentra bien y vamos a preparar a dos o tres sujetos para que vayan a suplirle allá.

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Esta fundación está progresando mucho, tanto por parte de la reina como del mismo obispo, atendiendo siempre a las funciones de la compañía, que va a comenzar un seminario y a hacer los ejercicios de los ordenandos.

La casa de Agde ofrece muy buenas esperanzas.

El padre du Chesne me ha propuesto empezar allí al mismo tiempo dos seminarios, uno para la diócesis y otro para la compañía.

Por las demás casas no hay ninguna novedad.

Todo sigue con su ritmo ordinario aquí y en los demás sitios.

Lo único que nos preocupa es el padre Almerás, que ha caído enfermo en Laón hace algunos días, después de haber recorrido toda aquella diócesis y de hacer algunos viajes por las otras a fin de visitar y atender a los pobres párrocos y velar por la asistencia a los pueblos, en la que están trabajando tres de nuestros hermanos.

Los encomiendo a sus oraciones, especialmente al padre Almerás, y en general todas nuestras necesidades.

Puede usted enviarnos al hermano Claudio, o al que usted le parezca mejor, una vez que haya llegado a Génova el herma123

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no Rivet.

Ya le hablé ampliamente en mi última de este asunto.

Podrá salir de Moulins a finales de mayo para proseguir su viaje.

Tiene dos hermanos en la compañía, uno sacerdote2 y otro a punto de ordenarse3, y su madre es hermana de las hijas de la Caridad.

Ofrezco con frecuencia su persona, su cargo y su comunidad a Nuestro Señor, en el que soy su más humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Blatiron 1814[1739,V ,133-134] UN SACERDOTE DE LA MISION A SAN VICENTE Roma, 1654 En la última misión que tuvimos en las montañas más altas de los Apeninos nos encontramos con un desorden general que, a pesar de ser cosa ordinaria en la Romaña, era sin embargo mucho mayor en aquellos lugares apartados.

Toda la juventud, muchachos y muchachas, se entretienen en amoríos locos y va nos, muchas veces sin ningún deseo de casarse; y de eso no se confiesan de ordinario, así como tampoco de los malos efectos que de ello se siguen, que son los entretenimientos peligrosos en los que pasan con frecuencia una parte de la noche; esto acontece especialmente en vísperas de fiesta.

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Siguiendo con estos malos afectos de unos con otras, ni si quiera tienen respeto a las iglesias, adonde no van casi nunca más que para entretenerse __________ 2.Luis River, entonces en Saintes. 3.

Francisco Rivet.

Carta 1815. - A BELL Y, o c., 1.

II, cap. 1, sec..

III, art. 1, 1ªed., 59.

ABELL Yno nos ha conservado el comienzo de esta carta, que hablaba de varias misiones hechas en la diócesis de Sarsina. 124

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con miradas y gestos inmodestos.

Aparte de los malos pensamientos y de otros desórdenes interiores, llegan a veces a caídas muy escandalosas, que sin embargo no logran hacer a los demás más precavidos ni a los parientes más avisados para evitar cosas semejantes.

Habiendo conocido por casualidad estos abusos y todas estas peligrosas y molestas consecuencias, hablamos en nuestros sermones de esta cuestión lo más fuertemente que pudimos a fin de acabar con todo ello.

Pero el mal parecía incurable y no faltaban buenas razones para pensar así; esto nos daba mucha pena.

Pero finalmente, con la gracia de Dios, pusimos remedio a ello negando la absolución a todos aquellos que no veíamos bien decididos a renunciar absolutamente a todos estos locos amoríos; esto les impresionó mucho y fue el motivo de que casi todos se rindieran.

Les leí públicamente en italiano un capitulo del libro de Filotea que trata de este defecto y que les descubrió evidentemente las faltas que cometían, como si el autor lo hubiera escrito expresamente para ellos.

Muchos demostraron con lágrimas el dolor por su pasado y sus buenas disposiciones para el porvenir.

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¡Quiera Dios concederles la perseverancia!

En fin, padre, aunque al principio los párrocos de aquellos lugares nos tenían por espías y nos hicieron pasar a los ojos de aquellos pueblos por personas sospechosas, al ver sin embargo la sencillez de nuestra conducta, el respeto que les mostrábamos, nuestra manera de actuar en las misiones y principalmente que no teníamos nada de interesados, empezaron a tenernos más afecto y puedo decirle que hemos arrebatado sus corazones.

Muchos de ellos nos lo han demostrado incluso con lágrimas.

No puedo aquí pasar por alto una cosa que sucedió en un lugar de los alrededores, en donde había un sacerdote de vida muy pervertida que se jactaba públicamente de no haber venido a nuestros sermones; poco después, por un justo juicio de Dios, sucedió que en el mismo lugar en donde se había jactado de su conducta fue asesinado por otro sacerdote indigno, que me había dado muy buenas palabras para hacerme creer que quería cambiar de vida, pero sin ningún efecto. 125

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