Carta · tomo V
AL HERMANO JUAN BARREAU
29 de mayo de 1654
tiempo, ya que el rey saldrá mañana para su consagración en Reims.
Si el señor obispo le ha enviado a los ordenandos, ¿cómo puede usted atenderlos y cómo se las arregla estando solo?
No dudo de que habrá tomado a alguien para que le ayude; le ruego incluso que encargue a algún sacerdote externo de la atención a los enfermos del hospital, hasta que tenga alguno de la compañía.
Más vale hacerlo así, aunque nos cueste algo, que cargarse con demasiado trabajo.
Le pido a Nuestro Señor que sea él su jefe y su subalterno.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión El padre Dehorgny opina que debería usted dar en arriendo su huerta durante dos o tres años; le ruego que así lo haga; ya veremos las ventajas y los inconvenientes que surjan. 1822[1746,V ,142-146] AL HERMANO JUAN BARREAU París, 29 de mayo de 1654 Mi querido hermano: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Hace ocho días que le escribí al padre Le Vacher 1 a propósito de una letra de cambio de mil libras que el señor obispo de La Rochelle 2 pone en sus manos para el rescate de un buen anciano de la isla de Re, que está de esclavo en Argel; no habiendo podido escribirle entonces, lo hago ahora para rogarle que contribuya con su esfuerzo a la libertad de ese pobre hombre y para decirle que he recibido sus cuentas, que me han consolado mucho, lo mismo que su carta, aunque un poco corta.
Doy gracias a Dios por sus buenas disposiciones y su esmero en las cuentas y en los demás asuntos. ____________ Carta 1822 (CF). - Archivo de Turín, original. 1.Felipe Le Vacher. 2.Santiago Ratil de la Guibourgère. 132
Espero enviarles pronto a alguien que les visite a ustedes y a los de Túnez.
También nos ha obligado a ello el señor arzobispo de Arlés3, que desea emplearlo para que rescate a algunos de su diócesis.
Podría muy bien hacerlo el padre du Chesne, y quizás sea él el elegido, si podemos sacarlo de Agde, en el Languedoc, donde está empezando el seminario.
Le ruego que nos envíe para ello un pasaporte del bajá o de la aduana.
Convendrá dejar el nombre en blanco, teniendo en cuenta la incertidumbre de este viaje, y mencionar expresamente que se trata del rescate de algunos esclavos 4.
¿Envió usted a Túnez el dinero que le envié para el rescate del hijo de la señora Le Rond, tonelero?
Si no lo ha hecho aún, le ruego que lo haga cuanto antes.
Estamos muy preocupados a propósito de cinco o seis esclavos, para cuyo rescate le envié una notable cantidad hace cosa de un año; me dijo usted que el barco que le llevó esa cantidad había llegado a Argel a principios de la cuaresma, pero luego no hemos podido saber qué es lo que ha hecho usted ni en qué situación se encuentran esos esclavos.
Sus parientes, que tienen toda la razón en pedirnos noticias de ellos, nos urgen un poco y no sabemos qué contestarles.
Escribí yo a Bayona que se necesitan 400 piastras para librar a Juan de Mauléon, tal como usted me indicaba.
Y como lo único que pueden hacer sus parientes es proporcionar 150, les he propuesto que se las entreguen a Domingo de Campan, de Cap-Breton, que ha llegado a su país, en lugar de la misma suma que yo le envié a usted para dicho señor Campan, que nos pide ahora que le reembolsemos; usted se las entregará a dicho señor Mauléon, que quizás encuentre la manera de comerciar con ellas y poder ganar lo que le falta para el rescate; pudiera ser que, si desde Francia se consigue alguna redención para Argel, se le diera lo que le falta.
Todavía no he recibido respuesta de sus parientes.
De noticias, que todos estamos bien, gracias a Dios.
Es verdad que el padre Almerás creyó que se iba a morir en Picardía, en donde estaba asistiendo a los pobres párrocos con ornamen_______________ 3.Ademaro de Monteil de Grignan (1643-1689). 4.Estas últimas palabras, desde y mencionar son de mano del santo. 133
tos, hábitos y dinero, a fin de impedir que abandonasen sus parroquias5, aparte de la asistencia que se le presta por otra parte al pobre pueblo, para sostenerlo en su pobreza, por medio de algunos hermanos nuestros 6.
El padre Almerás, que ya se encuentra un poco mejor, tiene órdenes de volver a París.
El padre Dehorgny lleva el colegio de Bons-Enfants y el padre Cornuel tiene clases allí; el padre Goblet se ha encargado de la dirección del seminario de San Carlos; ambos seminarios van bien, gracias a Dios, lo mismo que el resto de nuestras casas, según las relaciones que me envían.
Aquí estamos con la segunda ordenación que se ha hecho desde la muerte del señor arzobispo de París.
El padre Guillot, que ha vuelto de Polonia, nos ha dado muchas esperanzas de éxito para nuestra fundación en aquel país, esto es, de los frutos que allí habrán de conseguirse, ya que la fundación está acabada o por lo menos muy avanzada.
Nos piden más obreros, que no podemos enviarles, tanto para aquella fundación como para otra que piensa hacer un señor polaco.
El mes que viene haremos partir para allá a tres o cuatro.
No tenemos ninguna noticia del padre Nacquart, que está en Madagascar, ni de los padres Mousnier y Bourdaise que fueron en su ayuda, aunque de éstos no es de extrañar, ya que no han llegado todavía.
Hace poco nos hemos enterado por una carta del padre Lumsden, que está en Escocia, que su misión y la de otros misioneros de las islas Hébridas marcha muy bien.
No indica más detalles, ya que se leen sus cartas, por encontrarse entre herejes y en un país en guerra, lo cual hace además que las recibamos muy de tarde en tarde.
Nuestras casas de Italia no han gozado nunca de tan buena fama como ahora, ya que están trabajando con muchas bendicio_______________ 5.Véase carta 1778, nota 3. 6.La miseria alcanzaba a todas las clases, a los nobles y hacendados como a los demás.
Jóvenes distinguidas vendían su honra para tener con qué vivir.
Solo se veían por todas partes personas casi desnudas, agonizantes que morían de hambre, huérfanos abandonados, doncellas huyendo de la soldadesca.
Los enviados de san Vicente hicieron amplias provisiones de pan, de ropa y de herramientas y dieron cobijo a las jóvenes desamparadas. 134
nes de Dios.
Hay vatios cardenales y prelados que nos han pedido más misioneros de los que podemos darles.
Ahora tenemos bastantes alumnos que estudian en el seminario, pero aún no están suficientemente preparados y no todos salen bien, de forma que hemos de seguir pidiéndole mucho a Dios que envíe buenos obreros a su mies; hemos de hacer algunas prácticas de devoción con esta finalidad, imitando a la casa de Génova que ya ha empezado a hacerlo.
Le ruego que nos ayude usted con el padre Le Vacher y que le comunique todas estas menudas noticias.
Le doy muchas gracias a Dios de que no sean ustedes dos más que un solo corazón y una sola alma, ya que esto es muy de desear por varias razones, especialmente para que puedan consolarse mutuamente en un lugar y en unas ocupaciones en donde tan pocas satisfacciones obtienen por parte de los hombres.
Le pido a Dios que encuentren ustedes en él un consuelo muy abundante, aguardando el de la eternidad dichosa.
Soy, mi querido hermano, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Su señor hermano, el procurador, ha caído enfermo con una enfermedad por la que su otro hermano y su cuñado han creído conveniente, por consejo de los demás parientes, que lo recibamos en San Lázaro; así lo haremos.
Hemos de honrar a Nuestro Señor en el estado en que se encontraba cuando intentaron atarlo diciendo de él: quoniam in frenesim versus est 7, a fin de santificar dicho estado en aquellos que su divina providencia habría de situar en él.
Esté usted seguro de que lo cuidaremos lo mejor posible; acepte conformar su voluntad en todo esto con la de Nuestro Señor, lo mismo que hace usted en todas las demás cosas 8.
Dirección: Al señor Barreau, cónsul de la nación francesa en Argel. _________________ 7.El texto latino de la Escritura dice quoniam in furorem versas est (Mc 3, 21); el santo ha cambiado una palabra para señalar mejor su pensamiento.
En San Lázaro había una residencia para locos. 8.Esta posdata es de mano del santo. -135-
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