Carta · tomo V
A FERMIN GET
24 de julio de 1654
juntas para servirle mejor y que no tienen otra intención más que la de hacerse agradables a los ojos de Dios, consiste en quererse unas a otras, en soportarse mutuamente, en respetarse y ayudarse entre sí.
Les ruego, pues, mis queridas hermanas, que obren de este modo, sin quejarse nunca, sin murmurar, sin contradecirse ni molestarse unas a otras; ¡qué pena si unas se pusieran a molestar a las otras!
Ya tienen bastante ustedes con sufrir a las personas de fuera y con tantos trabajos como tienen para buscar por dentro nuevas cruces, que son las más dolorosas y que convertirían su casa en un purgatorio, mientras que el amor haría de ella un pequeño paraíso. 1838 [1762,V ,168-169] A FERMIN GET París, 24 de julio de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Doy gracias a Dios porque se encuentra usted más aliviado y le pido que le ayude a restablecerse por completo, si es que no lo está todavía.
Espero que ahora podrá descansar usted un poco y descargarse de una parte de sus ocupaciones con el padre Champion, que saldrá el martes en el coche de Lión con el padre Huguier, a quien enviamos a Génova.
En cuanto al padre du Chesne, no puede marcharse de Agde, ni siquiera por unos días; así me lo dice él mismo, y le creo, ya que no tiene a nadie de quien pueda fiarse.
Nos encontramos actualmente en un estado de tanta pobreza que no podemos ayudarle con nada de dinero; no obstante, ya que ha encontrado usted 300 escudos para tres semanas y se ve usted obligado a firmar una letra, haremos un esfuerzo por pagársela; pero le ruego que obtenga un plazo de quince días para pagarla.
Estoy seguro de que sus obras están costando más de lo que preveía; es lo que pasa de ordinario.
Me gustaría ver los gastos bien detallados. ________ Carta 1838 (CF).
— Archivo de sor Hains, original. 155
Las cartas que me envió usted de Argel no son más que copia de las anteriores.
Me parece que ya le dije las razones por las que los esclavos rescatados que han llegado a Marsella tienen motivos de quejarse, ya que les han dado las piastras a 3 libras con 9 sueldos, según el cambio a que estaban cuando nos entregaron su dinero; por eso han recibido menos de lo que esperaban.
Nuestros padres han recibido esa misma disminución en su dinero.
En el último despacho nuestro cónsul me enviaba una relación de todo.
No tenemos más noticias que las que le dirá el padre Champion.
Pido a Dios que una sus corazones y que bendiga sus trabajos.
Soy en su amor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Get, sacerdote de la Misión, en Marsella. 1839 [1763,V ,169-171] ALANO DE SOLMINIHAC, OBISPO DE CAHORS, A SAN VICENTE Mercués, 26 de julio de 1654 Padre: Cuando el padre Paulino estaba ya a punto de tratar el asunto de la coadjutoría, me escribió usted que el señor Séguier encontraba ciertas dificultades para que el señor obispo de Sarlat pudiera conservar su obispado y ser mi coadjutor; aunque hubiera esas dificultades, como él creía que las había, ¿cómo podía mantenerse el señor obispo de Sarlat?
Y o le respondí diciendo que no había ninguna dificultad en que él pudiera conservar su obispado y ser mi coadjutor, ya que tenemos de ello un gran número de ejemplos; sin embargo, que si no querían concederle la coadjutoría más que con la condición de dimitir de su obispado, yo ofrecía darle 3.000 libras de pensión a cargo de mi ________ Carta 1839 (CA).
— Copia en el obispado de Cahors, leg. 3, n.° 33. 156
obispado para su mantenimiento; y le envié mis poderes para que se admitiera esa pensión, rogándole a usted sin embargo que no hablara de ello más que en caso extremo y después de que se le hubiera rechazado absolutamente la coadjutoría simple.
El señor de Brousse me ha escrito varias veces que el padre Annat 1, que le ha prometido intervenir en este asunto, le ha dicho que no creía que el señor cardenal quiera concederle la coadjutoría sin que el señor obispo de Sarlat deje su obispado y que por eso habría que pensar en su mantenimiento.
Por eso siento la obligación de decirle que siempre he puesto muchas dificultades para que el señor obispo de Sarlat no tuviera que dejar su obispado, al menos por ahora, que es cuando más dificultades se presentan.
Estas son mis razones.
Es evidente que la diócesis de Sarlat, en la situación en que se encuentra, tiene una enorme necesidad de las atenciones y servicios de dicho señor obispo.
No creo que nadie pueda sacarla del estado en que está tan bien como él; por eso no creo que sea del servicio de Dios, ni que sea su voluntad, que él la abandone ahora para hacerse cargo de la coadjutoría.
Pero hay otra dificultad que todavía pone las cosas peor.
Dios me sigue dando una salud perfecta y las mismas fuerzas que si tuviera veinte años, con grandes deseos de cumplir perfectamente con mi cargo; la verdad es que no encuentro más que satisfacciones y contento en todas las funciones del mismo, por penosas que parezcan; me atrevo a decirle que, si no ocurre algún accidente, todo hace pensar que podré seguir sirviendo muchos años a mi diócesis sin necesidad de ninguna asistencia.
Y puede usted comprender perfectamente que no debo buscar asistencia sin necesidad.
Es menester que lleve mi carga personal________ 1.
Francisco Annat nació en Estaing (Aveyron) el 5 de febrero de 1590, fue recibido en la Compañía de Jesús el 16 de febrero de 1607.
Después de haber enseñado filosofía y teología en Toulouse durante trece años, dirigió como rector los colegios de Montpellier y de Toulouse, fue asistente del superior general, provincial de Francia y confesor del rey desde 1654 hasta 1661.
Se le deben numerosos escritos contra el jansenismo.
Murió en París el 14 de junio de 1670. 157
mente, como lo he hecho hasta ahora; pues aunque tengo algunos vicarios generales, no hacen nada.
¿Y qué iba a hacer entretanto el señor obispo de Sarlat?
La iglesia y su diócesis.... privada de los servicios de un prelado tan digno... 2, ¿no podría incluso aburrirse al verse sin ocupación?
He aquí, pues, mi pensamiento sobre este asunto, después de habérselo encomendado a Nuestro Señor: que dicho señor obispo de Sarlat aceptase que le nombrasen un coadjutor, a quien él entregaría 3.000 libras de pensión sobre su obispado, y que yo consentiría que dicho señor obispo de Sarlat recibiera otras tantas sobre el mío.
Creo que esto sería más ventajoso para el que fuera nombrado coadjutor suyo que si él resignase actualmente su obispado, ya que el señor obispo de Sarlat no lo retendrá más que para entregarlo, y su diócesis seguirá en el estado en que debe estar, tanto en lo espiritual como en lo temporal.
Eso supondría entonces que habría que pensar en el coadjutor.
Creo ciertamente, que si se explican bien todas estas cosas, no se pondrá ninguna dificultad en conceder la coadjutoría.
Este es mi parecer, después de hacer encomendado incesantemente este asunto a Nuestro Señor durante tres o cuatro años.
Me gustaría que tratara usted de todo ello con el padre Annat, antes de que se hablase del asunto.
Pero me dicen que el rey tardará bastante tiempo en regresar a París.
Y si después de haber examinado bien este asunto y habérselo encomendado a Nuestro Señor, usted y el padre Annat creen que hay que desistir de la coadjutoría, si el señor obispo de Sarlat conserva su obispado, yo someteré mi parecer al de ustedes y consentiré, como ya lo he hecho, en la pensión de 3.000 libras en su favor.
Haga el favor de comunicar el contenido de la presente al señor de Brousse y créame siempre, padre, su humilde y querido servidor.
A LANO obispo de Cahors ________ 2.
Pasajes omitidos por ruptura en la copia. 158
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