Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE
31 de julio de 1654
1840 [1764,v,171-173] A CARLOS OZENNE París, 31 de julio de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su carta del día 2 de este mes con gran alegría, como todas las que vienen de su mano.
Doy gracias a Dios por la llegada de esas buenas hijas de Santa María y por la satisfacción de la reina, que sin duda olvidará todas las penas pasadas, ya que una madre, después de haber dado a luz felizmente, no siente ya los dolores de parto; pues bien, ahí están esas hijas suyas, unas hijas tan larga y ardientemente deseadas.
Pido a Dios que bendiga su fundación, de forma que se multipliquen hasta el infinito 1.
Estoy muy preocupado por la enfermedad de la hermana asistente; quizás la haya curado ya el descanso, o más bien las oraciones que habrán hecho por ella.
Saludo a todas las hermanas humildemente.
Ese pequeño enjambre de misioneros que le enviamos se encuentra actualmente en el mar, según creo.
No he recibido noticias suyas desde el día 24, en que me escribían que iban a embarcarse a las tres de la tarde de aquel mismo día, y que su barco iría a juntarse con otros cincuenta barcos de Hamburgo que estaban en el Havre-de-Grâce dispuestos a partir.
Espero que los tendrá usted en Varsovia a principios de septiembre; así se lo pido a Dios de todo corazón. ________ Carta 1840 (CF).
— Archivo de Polonia, original. 1.
Las hijas de la Visitación, llegadas unas del monasterio de Aix-la-Chapelle y otras del de Troyes, y conducidas por su superiora la madre María Catalina de Glétain, habían llegado a Varsovia el 30 de junio, después de haber atravesado Bélgica, Holanda y Westfalia, navegando por el Báltico de Lubeck a Dantzig y siguiendo el camino que lleva por Mariembourg y Thorn a la capital de Polonia.
Se encuentran detalles pintorescos de su viaje y de la recepción que les hicieron en Varsovia en el Année sainte des religieuses de la Visitation Sainte-Marie, t.
VI, 373-384; t.
VIII, 596-597. 159
Todavía no he contestado a la carta que me escribió ese buen señor de Polonia 2, que desea hacer una fundación de misioneros.
Espero poder enviársela a usted en el primer correo que haya.
Si el señor de Monthoux ha escrito a la reina en ese paquete que le envió a usted últimamente, y ve usted a Su Majestad dispuesta para recibir bien su carta, puede usted entregársela.
Siento una alegría que no puedo expresarle al ver las buenas disposiciones del señor obispo de Poznan para enviarle los ordenandos, y la norma que ha establecido de que no se dispense a nadie de ello.
Acabo de encomendar este proyecto a las oraciones de nuestra comunidad.
Le ofreceremos esta buena obra a Dios, como primicia de todas las que usted seguirá haciendo.
Le doy gracias a la divina bondad por la resolución que ha tomado ese buen prelado de hacer la unión de la Santa Cruz.
Si la Providencia establece la compañía en otras diócesis, los demás obispos podrán seguir su ejemplo en ocasiones semejantes.
Por eso hay que procurar que esto se lleve a cabo de la forma más segura y auténtica que pueda hacerse.
No le digo nada a propósito del padre Zelazewski, a no ser que le pido a Nuestro Señor que le devuelva su primer espíritu, que al principio nos pareció que se asemejaba al de san Jacinto 3.
No sé lo que hará de él Nuestro Señor; pero no puedo menos de esperar que su divina bondad obtendrá de él el servicio y la gloria que ha pretendido desde toda la eternidad.
Se ha visto claramente la mano de Dios en la vuelta del padre Guillot.
Adiós, padre.
Soy su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión, en Varsovia. ________ 2.
El señor Velopolski. 3.
Dominico polaco, conocido por el celo apostólico que desplegó en la evangelización de Polonia y de Prusia. 160
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