Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE, SUPERIOR DE VARSOVIA
13 de noviembre de 1654
bargo, podrá deducir las doscientas libras que me carga usted a mí sobre la cuenta de ellos.
No puedo decirle la dificultad que tenemos en conseguir las pocas rentas que se nos deben, a fin de enviarles lo que les pertenece a ellos y satisfacer a las necesidades de usted.
¡Quiera Dios privarnos de las comodidades temporales, con tal que nos conceda las espirituales!
Saludo al padre Champion.
Soy de él y de usted, en el amor de Nuestro Señor, el más humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Le envío una letra de cambio de 630 libras para un tal Guillermo Servin, de Amiens, detenido como esclavo, y una nota para que la envíe a Túnez y a Argel, a fin de que puedan informarme de la persona que allí se nombra.
Dirección: Al padre Get, superior de la Misión, Marsella. 1873 [1796,V ,217-219] A CARLOS OZENNE, SUPERIOR DE VARSOVIA París, 13 de noviembre de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la suya del 15 del pasado mes, que me ha alegrado mucho por todas las cosas que en ella me contaba, de lo que doy gracias a Dios y le ruego que bendiga y santifique a usted y a todos los suyos, y por medio de ustedes a ese buen pueblo al que me dice que les destina la Providencia para tener una Misión.
Le doy gracias a Dios de que por fin hayan celebrado la primera misa los padres Durand, Eveillard y Simon, y por el honor que la reina y el señor nuncio les han hecho de asistir ________ Carta 1873 (CF).
— Archivo de Polonia, original. 196
a ella, con todos los bienes que la reina sigue haciéndoles y el señor de Fleury procurándoles.
No puedo expresarle la alegría que siento de saber que Nuestro Señor le ha restablecido en la benevolencia de esa señora que era antes patrona de la parroquia y que le ha hecho el favor de renunciar a sus derechos para dárselos a usted.
Deseo con toda mi alma que Nuestro Señor le dé a la compañía la gracia de agradecer eternamente este beneficio y de testimoniárselo con frecuencia a esa buena señora y a sus sucesores.
Pues, aunque ella lo ha hecho por amor a Dios y a la reina, no por eso está usted menos obligado a agradecérselo, ya que es usted el que goza del efecto de sus favores.
Si esto me ha alegrado mucho, como es verdad, puede usted pensar cómo me alegra también la noticia que me da de las bendiciones que Dios derrama sobre las armas del rey y de la retirada de los moscovitas.
Ruego incesantemente a Nuestro Señor que bendiga cada vez más a ese reino y todas las empresas del rey y de la reina.
No puedo expresarle el cariño con que le digo estas cosas.
¡Dios mío!
¡Qué obligados estamos también, padre, con el celo ardoroso del señor Fleury por la extensión de la compañía!
En nombre de Dios, agradézcaselo en mi nombre, y dígale con todo el respeto y sumisión que se le debe si no será demasiado ir a servir en el colegio del que me habla, ya que parece suficiente, al menos en los comienzos, ir a trabajar en la misión de los campos y en el seminario de la ciudad.
La naturaleza hace que los árboles echen raíces profundas antes de obligarles a dar fruto, y aun esto mismo se consigue poco a poco.
Nuestro Señor hizo lo mismo en su misión, ya que llevó una vida oculta durante muchos años antes de manifestarse y de trabajar en la obra de nuestra redención.
Haga el favor de decirle todo esto lo más humilde y respetuosamente que pueda, ya que después de todo habrá que someterse a las luces que el Señor le dé.
Preséntele una vez más el ofrecimiento de mi obediencia y salude a su querida familia de mi parte, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 197
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