Carta · tomo V
A UN SACERDOTE DE LA MISION
24 de noviembre de 1654
1883 [1806,V ,231] A UN SACERDOTE DE LA MISION [Noviembre de 1654] 1 Ha querido Dios disponer del padre du Chesne después de una enfermedad que ha padecido en Agde, en donde ha muerto.
¡Qué pérdida para la compañía!
Pero hemos de someternos a la voluntad de Dios, que lo ha querido así.
Ayer por la tarde tuvimos la conferencia sobre él, en la que no hablaron más que tres hermanos, refiriéndonos los actos de virtud que habían observado en él y que eran tantos que la compañía se sintió más impresionada que nunca.
Todo eran suspiros y le aseguro que me costó mucho trabajo contener las lágrimas.
Nos dijeron maravillas de su devoción, de su celo por la salvación de las almas, de sus grandes mortificaciones, de su humildad, de su candor, de su mansedumbre y de todas las virtudes que hacen estimable a un verdadero misionero.
¡Ay, padre!
¡Cuánto hemos perdido!
No necesito encomendarlo a sus oraciones, pues estoy seguro de que no lo olvidará. 1884 [81,XV ,101-102] A EMERANDO BAJOUE, SACERDOTE DE LA MISION París, 24 de noviembre de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su carta, que me ha afligido mucho por la indisposición en que se encuentra usted.
Espero, padre, que los aires de aquí y el ejercicio de las funciones que anteriormente desempeñaba con tanta bendición podrán hacer que recobre la salud.
Respecto al aparato de hierro que necesita, haremos que aquí le preparen uno, tal como lo necesita; no es usted el único que se ve afectado de esa molestia; hay varios padres en la ________ Carta 1883.
— Manuscrito de Lión. 1.
Esta carta debe relacionarse con la carta 1879.
Carta 1884.
— Fotocopia.
Archivos de la Misión, París. 208
compañía que se sirven de ese mismo remedio; el difunto rey tenía uno, y el difunto padre Callon también lo utilizaba, y se encontraban bien.
Tiene usted razón en decir que el padre du Chesne no irá a Lorm; ciertamente, padre, no irá, ya que ha ido a recibir la recompensa de sus buenas obras.
Realmente, padre, la compañía ha perdido mucho con la muerte de este siervo de Dios; pero ¿qué le vamos a hacer?; no haremos más que someternos a la voluntad de Dios y acatar sus órdenes.
No necesito recomendarle que celebre y mande celebrar a todos los sacerdotes de la compañía las tres misas que se acostumbran en semejantes ocasiones, ya que estoy seguro de que no se olvidará de ello, lo mismo que nuestros hermanos de ofrecer una comunión y un rosario por su intención.
Dentro de unos días espero que podrá partir el padre Chrétien y con él un buen sacerdote de Annecy para que vayan a relevarle; el primero ha estudiado filosofía y teología y ha sido párroco antes de entrar en la compañía; hace poco que volvió de Marsella, en donde ejerció el cargo de superior con mucho fruto; espero que con la ayuda de Dios podrá hacerlo bien en Lorm; es un hombre inteligente y de trato apacible y agradable.
Cuando hayan llegado, podrá usted partir, yendo por mar hasta Burdeos para coger allí la carroza que por veinticinco escudos, incluida la comida y el viaje, le traerá hasta París; por ese lado no tiene usted que preocuparse de nada.
Espero además que Nuestro Señor bendecirá su viaje y que tendremos la felicidad de abrazarle por aquí con todo el cariño que puede imaginarse, ya que soy en el amor de Nuestro Señor.
El señor obispo de Montauban regresará pronto; creo que hará usted bien en poner en sus manos la disposición de las cosas, tal como usted las lleva; es asunto suyo; él proveerá.
Su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al señor d´Agan, vicario general de Montauban, para entregársela por favor al padre Bajoue, superior de los sacerdotes de la Misión de Lorm, en Montauban. 209
Tomo V · página PDF 209VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.