Carta · tomo V
A ESTEBAN BLATIRON
19 de febrero de 1655
fesor en teología y buen predicador como es usted, ya que más que una orden es un desorden, una congregación que no tiene consistencia alguna, ni verdadera cabeza, en la que los miembros viven sin ningún vínculo ni dependencia.
Un día me encontré con el señor canciller en su biblioteca y me dijo que andaba buscando los orígenes y los progresos de esa orden en Francia y que no encontraba ningún vestigio de ella.
En una palabra, no es más que una quimera de religión, que sirve de refugio a los religiosos libertinos y díscolos que, para sacudir el yugo de la obediencia, se alistan en esa religión imaginaria y viven en el mayor desorden.
Por eso creo que esas personas no pueden vivir con la conciencia segura y le pido a Nuestro Señor que le preserve de semejante ligereza 1. 1922 [1842,315-323] A ESTEBAN BLATIRON París, 19 de febrero de 1655 Padre: Le expuse en mis dos cartas anteriores lo que pienso sobre el asunto del que usted me escribía, junto con el padre Duport y el padre Dehorgny, sobre el afianzamiento de nuestra pequeña compañía y las insinuaciones que usted le hizo al señor cardenal.
Le escribo ahora un poco más largo, para que usted pueda hacer el uso conveniente de cuanto le digo.
Pues bien, he pensado que para proceder en esto con cierto orden había que preguntarse cuál es la práctica que parece mejor, o bien la que usted propone, que es que el cuerpo de la compañía no haga votos, sino solamente algunos, que serán los que ocupen los cargos principales, o bien si será más conveniente seguir con la práctica de la compañía, que es que todos se aten a Nuestro Señor mediante los votos de pobreza, de castidad, de obediencia y de estabilidad, que no puedan dispensarse a no ser por el Papa o por el general de la compañía, buscando la apro________ 1.
El religioso al que san Vicente escribía esta carta comprendió que era víctima de una ilusión y se quedó en su orden.
Carta 1922 (CF).
— Archivo de Turín, original 295
bación de los mismos en la corte de Roma.
Así pues, he aquí algunas razones por las que la compañía hace estos votos simples; luego hablaremos de las que alegan usted y el padre Duport en favor de su opinión y les daré mi respuesta.
La primera razón es que los que la Providencia ha llamado para que fueran los primeros en una compañía naciente procuran de ordinario ponerla en la situación más agradable que les es posible delante de Dios.
Pues bien, el estado más agradable a Dios es el de perfección, que es el que Nuestro Señor abrazó en la tierra y el que hizo abrazar a los apóstoles, y que consiste — entre otros medios — en vivir en pobreza, castidad, obediencia y estabilidad, no unos cuantos solamente, sino todos los de la compañía.
La segunda es que las personas que se han entregado a Dios de esta manera trabajan con mucha mayor fidelidad en la adquisición de las virtudes que tienden a la perfección de su vocación, por causa de la promesa que le han hecho a Dios mediante los votos, que aquellas otras personas que no tienden a ese bienaventurado estado de vida que abrazó Nuestro Señor; y que, según esto, la congregación de la Misión trabajará más eficazmente por medio de los votos que si no los hiciera, progresando mediante ellos en la adquisición de las virtudes 1.
Tomo V · página PDF 296La tercera es que Dios ha querido afianzar a las personas de cada estado en su vocación por medio de las promesas expresas o tácitas que hacen a Dios de vivir y morir en aquel estado: a los judíos por medio de la circuncisión, que les obligaba a vivir y morir en la religión que profesaban, bajo pena de muerte; a los cristianos por el bautismo, a los sacerdotes por las promesas de castidad y obediencia, y a los religiosos por 106 tres votos, a saber, de pobreza, de castidad y de obediencia, a los casados por un sacramento que les obliga a permanecer siempre en ese estado, sin poder salirse de él más que por la muerte.
Si esto es así, es justo que la congregación de la Misión tenga algún vínculo que ate a los misioneros a su vocación para siempre. ________ 1.
Las palabras progresando mediante ellos en la adquisición de las virtudes son de mano del santo 296
La cuarta es que la sabiduría de Dios ha obrado de esta forma y ha inspirado este uso a la iglesia, por causa de la ligereza del espíritu humano, que es tan grande que no permanece jamás el mismo estado: numquam in eodem statu permanet.
Lo que este año quiere, no lo querrá ya quizás al año siguiente, sobre todo cuando se trate de dedicarse a faenas más duras y difíciles, como son los ejercicios de la Misión: ir a predicar, a catequizar de aldea en aldea, principalmente en invierno, en sitios en que no puede uno hospedarse cómodamente, en donde se come mal, en donde hay que tratar continuamente con el pueblo grosero y en medio de indecibles fatigas.
Los padres a quienes hemos enviado a las islas Hébridas se ven obligados a vivir con pan de avena; los de Berbería están expuestos a mil ultrajes; los de las Indias tienen mucho que sufrir de otras maneras.
La quinta es que esta práctica ha sido propuesta por el superior general en dos asambleas que se han tenido para esto 2, compuestas por los principales superiores de dicha compañía; en ellas, después de haber propuesto el asunto, se tomó la decisión por mayoría de votos de que se hicieran dichos votos simples con el beneplácito del señor arzobispo de París, a quien el Papa había entregado el poder de aprobar las reglas que diera el general para el buen gobierno de dicha compañía.
La sexta es que es una máxima de los santos que una cosa de importancia que atañe a la gloria de Dios y al bien de la iglesia, cuando se ha hecho después de muchas oraciones y de haberse aconsejado debidamente, es preciso creer que ha sido la voluntad de Dios la que la ha hecho, por lo que hay que rechazar como tentaciones diabólicas las propuestas que se hagan en contra de aquella resolución.
Fue esta máxima en la que se apoyó el Papa Clemente VIII para librarse de la tentación que padecía de que sería condenado por haber reconciliado con la iglesia y haber entregado la posesión del reino de Francia a Enrique IV que, siendo hugonote, se había hecho católico y había vuelto luego a caer por segunda vez en la herejía 3.
Aquel santo pontífice, en un sueño que tuvo, se ima________ 2.
En 1642 y 1651. 3.
Enrique de Navarra, educado por su madre en el calvinismo,hizo profesión de fe católica en 1572, la noche de San Bartolomé, para 297
ginó que había sido llamado al juicio de Dios y que allí le reprochaban que había dado a guardar las ovejas al lobo, obligando al pueblo de Francia a obedecer a su rey, a quien no hubieran reconocido sin la orden del Papa.
Pero un cardenal 4, con el que tenía mucha confianza y al que comunicó su preocupación, le calmó con la regla mencionada.
Pues bien, los sacerdotes de la Misión han hecho muchas oraciones por este motivo, luego propusieron sus ideas al señor arzobispo de París, que dijo también que él ya había pensado muchas veces que era imposible conservar esta compañía tal como él la veía sin algún vínculo exterior y perpetuo; añadió sin embargo que pensaría en ello y examinaría el asunto, así lo hizo durante cinco o seis años, aprobándolo finalmente en el año 1611 5 y deseando luego darle la aprobación definitiva auctoritate apostolica por segunda vez en 1653, poco tiempo antes de morir; y en las dos asambleas que tuvo la compañía en diversas ocasiones con los principales superiores aprobó y confirmó esta práctica.
La séptima y última razón es que después de unos trece años 6 que lleva la compañía en la práctica de estos votos simples, no parece que sea posible cambiarla por el simple pensamiento de una o dos personas de la compañía.
Además, ¿cómo podría hacerse este cambio, si la cosa ha sido aprobada dos veces por el prelado 7 y los inferiores no pueden cambiar lo que ha aprobado su superior, a no ser por la autoridad de ________ evitar los rigores de Carlos IX, de quien era prisionero Apenas se vio libre volvió a su primera religión, de la que abjuró de nuevo en Saint-Denis el 25 de julio de 1593 cuando, convertido en rey de Francia, vio que esa conversión era necesaria para hacerse reconocer por el Papa y por su pueblo.
Tras dos años de vacilaciones, Clemente VIII consintió en absolverle.
Enrique IV ya no varió.
San Vicente quiere hablar aquí de la recaída anterior a la entronización de Enrique IV , como se deduce claramente de su conferencia del 17 de octubre de 1659 a los misioneros. (Cf.
D EGERT Le cardinal d’ Ossat évêque de Rennes et de Bayeux.
Paris 1894). 4.
El cardenal Toledo, su confesor. 5.
El 19 de octubre.
El original de este documento se encuentra en la casa madre de los sacerdotes de la Misión. 6.
Fue el 24 de febrero de 1642 cuando san Vicente y sus compañeros hicieron juntos sus votos en San Lázaro. 7.
El arzobispo de París. 298
la Santa Sede?
Además, habría que hacer una transformación extraña en la compañía.
Estas son unas cuantas de las razones que hay en favor de la situación presente de nuestros votos, que demuestran que es una obra de Dios y que hay que seguir así.
En contra de esto se alega como primera razón de este cambio que hay que volver a la compañía tal como era al principio, sin votos.
Respondo que la congregación no ha estado más que dos o tres años sin hacer los votos, cuando estaba compuesta únicamente por tres o cuatro personas; pero que al tercer o cuarto año, cuando ya contó con cinco o seis personas, hizo votos simples, sin la reserva al Papa o al general, y esto sin haber pedido permiso; cuando se pidió, con la reserva al Papa o al general, habían pasado ya doce o trece años en esta práctica, Esto hace ver el atractivo interior que tenía para entregarse a Dios por medio de votos.
La segunda razón es que se alega que la compañía se convertiría en una religión, si los votos estuvieran aprobados por el Papa, según Lesio, lib. 2.
De justitia et jure, cap. 41 de statu religioso, que dice al hablar de los votos simples: Non est necessarium ad essentiam status religiosi ut vota ista sint solemnia.
A esto se responde: en primer lugar, que si así fuera, aquella parte de la compañía que hiciera los votos, tal como se propone, sería religiosa y esto produciría los mismos inconvenientes.
Segundo, se responde que una compañía se convierte en religiosa cuando la iglesia aprueba sus votos simples con la finalidad de que dicha compañía en la que se hacen esos votos sea contada entre las religiones, según demuestran las palabras siguientes del autor citado: Sufficit, dice, ut ab Ecclesia in eum finem acceptentur, y añade luego el ejemplo de los primeros votos simples de los padres jesuitas, que aprueba la iglesia, de forma que tengan la eficacia de los votos de religión.
Pues bien, estamos tan lejos de que nuestra congregación desee que los votos sean de esa naturaleza que declara por el contrario por medio del acta de aprobación del señor arzobispo de París 8 que, aunque haga esos votos simples de pobreza, castidad, obediencia y estabilidad, no pretende por ello ser contada entre las ________ 8.
El 19 de octubre de 1641. 299
religiones, sino que desea seguir siendo del cuerpo del clero.
Según esto, esta segunda objeción parece manifiestamente nula.
Lo que dice Laymann 9 debe entenderse de la misma manera.
En cuanto a Azor 10, no dice nada de esto o por lo menos no se ha encontrado en él nada, después de haber recorrido todas estas materias.
A la tercera objeción, de que sin esos votos la compañía resultará más agradable a los prelados, respondo: en primer lugar, que los señores obispos no verían con agrado a aquella parte de la compañía que hiciera los votos; y esto sería caer en el inconveniente que se trata de evitar.
Segundo, los señores obispos no se preocupan de que hagamos o no hagamos los votos, con tal que con la gracia de Dios vivamos en la observancia de nuestras reglas, que trabajemos por la salvación del pobre pueblo del campo y sirvamos con utilidad al estado eclesiástico mediante los ejercicios de los ordenandos y los seminarios eclesiásticos cuya dirección nos confíen; si así lo hacemos, ¿qué razones podrán tener para querernos menos por nuestros votos simples, ya que ellos mismos están obligados, en la recepción de las órdenes, a la obediencia y a la castidad?
Y por lo que atañe a la pobreza, si la iglesia les ordena que después de vivir y de vestir entreguen todo lo restante a los pobres, ¿no es esto estar obligados a la pobreza?
Además, nuestro voto de obediencia, ¿no nos obliga a obedecerles, lo mismo que el siervo del evangelio a su amo, en nuestras ocupaciones?
Entonces, ¿por qué se alega que los señores prelados nos apreciarán menos?
La cuarta es que los sacerdotes que hagan los votos y sean empleados en los principales oficios de la compañía, la harán avanzar más en la perfección sin los votos.
Respondo que no es seguro que así sea y que lo probable es que la podrán hacer progresar incomparablemente más con los votos, ya que la observancia de esos mismos votos supone un avance continuo en la adquisición de las virtudes que llevan a la perfección a la que han de tender todos los misioneros. ________ 9.
El santo tiene aquí ante la vista lo que dice Pablo Laymann en su Theologia moralis.
Paris 1630, t.
IV , 138. 10.
Institutiones morales.
Roma 1600, 3 vol. 300
A todo lo que se ha dicho añado finalmente que no sé que haya en la iglesia de Dios ninguna congregación que obre de ese modo, a no ser las hijas de la Magdalena de esta ciudad, en la que de las sesenta o setenta que son hay alrededor de unas treinta que hacen los votos de religión, mientras que las demás son simple congregación, con la idea de que aquéllas sean las que dirijan a éstas.
Pues bien, la experiencia ha demostrado que esta práctica perjudica más bien que aprovecha a estas pobres criaturas, ya que las primeras se muestran engreídas, desprecian a las otras y se hacen insoportables, mientras que las segundas tienen tanta antipatía a las primeras que, a la menor falta que cometen, murmuran de ellas y gritan en contra; y las primeras, que no tienen la virtud suficiente para soportar los efectos de esta antipatía, gritan por otro lado y esto las mantiene siempre en una continua gresca y establece una división continua en aquella casa.
Y si no fuera porque las dirigen las hijas de Santa María, haciendo todo lo que pueden por moderar las cosas, haría ya mucho tiempo que habría desaparecido aquella casa.
Por eso mismo sólo se admiten a hacer los votos a las menos que es posible, a fin de quitarlos por completo cuando se pueda.
Quizás se diga en contra de esto que los padres jesuitas lo hacen así, ya que solamente algunos de ellos son profesos, y los otros no.
A esto se replica que el caso es distinto, ya que todos son religiosos y hacen votos, aunque sean diferentes.
Esto es, padre, lo que he creído que tenía que decirle a propósito de la propuesta que me ha hecho de hacer cambiar de estado a la compañía, y sobre la que ha hablado con el señor cardenal, a fin de que se afiance usted cada vez más en los sentimientos de esta santa práctica y pueda aclarar a Su Eminencia las dificultades que su propuesta haya quizás suscitado en su espíritu, poniendo todo lo que le escribo en italiano, y que usted le comunique los sentimientos que Dios le inspire sobre esto, suplicándole además que piense delante de Dios si la antipatía que algunos sienten contra los votos no provendrá quizás de la parte de la naturaleza, que siempre está reclamando mayor libertad.
Me olvidaba de contestar a lo que dice el padre Duport sobre el despido de los incorregibles; le contestaré en otra oca301
Tomo V · página PDF 301VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.