Carta · tomo V

LUIS SERRE, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE

9 de abril de 1655

Tipo
Carta
Tomo
V
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355
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ficado mucho al sacerdote que le ha atendido y también a mí.

Por eso, mi reverendo padre, hay motivos para esperar que servirá bien a Dios en alguna de sus casas, si puede ser recibido y empleado en ellas por mediación de usted.

Esto es lo que va a suplicarle, y yo uno mi súplica a la suya, pues creo que Dios y san Agustín verán con agrado este favor que le hará usted.

No se me presentará nunca ninguna ocasión, mi reverendo padre, de servir a su santa orden o a alguna de las personas que tienen la dicha de pertenecer a ella, sin que haga todo cuanto pueda por mostrarle mi afecto, y especialmente a usted, de quien soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 1942 [1860,V ,355-357] LUIS SERRE, SACERDOTE DE LA MISION, A SAN VICENTE Saint-Méen, 9 de abril de 1655 Muy venerado padre: Le pido su bendición.

Tomo V · p. 355

He aquí en breves palabras el resultado de la conferencia que hemos celebrado sobre las virtudes del fallecido padre Thibault; y digo en breves palabras, pues como recibió tantos dones de la naturaleza y de la gracia, se necesitaría un largo discurso para referirlos... 1 general de todos cuantos lo conocieron. 1.° Una humildad tan grande que el que oyó su última confesión general en el retiro que precedió inmediatamente a su enfermedad admiró entre otras cosas que no estaba apegado al más mínimo pensamiento de vanidad. 2.° Su mortificación se veía en que, después de las fatigas tan intensas de las misiones, no bebía más que un poco de sidra; me dijo muchas veces que Dios le había concedido la gracia de no poder conocer por el gusto si el vino era bue________ Carta 1942 (CA).

— Archivo de Polonia, original. 1.

Las palabras que siguen son ilegibles. 335

Tomo V · p. 355

no o malo.

Sus disciplinas dan horror, pues están llenas de sangre y guarnecidas de puntas de hierro.

Las guardo con mucha devoción, no para servirme de ellas, pues no tendría ánimos para hacerlo, sino para ayudarme al verlas a llevar con alegría las pequeñas cruces que la providencia de Dios envía de vez en cuando a los que desean ser virtuosos.

Su celo por la salvación del prójimo es demasiado conocido para que sea necesario decir algo en particular.

O estaba enfermo o en misiones.

¿Es posible trabajar más?

¿Y qué le diré de su castidad?

Sufría una grave contrariedad: que casi no dormía.

Y como un día me hablase de ello, aunque sin quejarse, le dije que el mejor remedio era tomar baños; me respondió que era verdad y que los médicos se lo habían ordenado en otras ocasiones, que él estaba casi seguro de que eso le vendría bien, pero que nunca había podido decidirse a ello, porque veía allí algo en contra de la pureza y que sentía menos molestias en no dormir que en usar ese remedio.

Tomo V · página PDF 336

Lo que más he admirado en él y lo que más me impresionó fue que, durante los seis años y medio que estuvo aquí, no entró ni una sola vez en ninguna casa de esta ciudad, porque tenía como una de sus principales normas que un misionero no debía tratar de ninguna forma con los seglares.

Creo que me dijo más de mil veces que, apenas empezáramos a tratar con el mundo, estábamos perdidos; no creo haber hablado nunca con él sobre los problemas espirituales de la casa, sin que insistiera siempre en este punto, de que no había que tratar con el mundo si no queríamos perdernos.

Le pido a Nuestro Señor que conceda a esta casa la gracia de heredar de él este espíritu, sin el que me parece que nos sería difícil conservarnos.

Habría otras muchas cosas que decir, aunque su vida haya sido corta; pero también puede decirse de él que consummatus in brevi explevit tempora multa 2.

He visto que en el breviario tenemos pocas cosas de la vida de los apóstoles.

Tomo V · página PDF 336

Esto es lo que me hace dejar otras muchas observaciones muy interesantes como las que acabo de indicar y pedirle a Nuestro Señor que me conceda la gracia de odiar al mundo lo mismo que él lo odió. ________ 2.

Sab 4, 13. 336

Tomo V · página PDF 336

Tenemos al padre Le Boysne enfermo desde hace seis días con unas fiebres tercianas.

También se está tratando desde el jueves el padre Caset; el sábado acaba los baños, y el médico le ha ordenado que empiece el domingo a tomar leche, no de asna, que aquí no se encuentra, sino de yegua, hasta el día de Pentecostés, sin que espere restablecerse hasta dentro de cuatro meses, según nos ha dicho el médico.

El señor obispo de Saint-Malo 3 me ha mandado tener todo preparado para la ordenación.

¿Pero cómo?

El padre Laisné no puede dirigir las charlas de la mañana hasta que haya recibido su maleta de París, que me dicen le enviaron ya el mes de octubre pasado.

Salió de aquí el sábado para ir a buscar dicha maleta en casa de los mensajeros de Rennes.

La manera de conseguirla sería que el padre Dehorgny le indicase el nombre del mensajero que se encargó de ella en París.

Le ha escrito varias veces, pero le contesta solamente en general diciéndole que se la ha enviado.

No le pido ayuda, porque bien verá usted que estamos en gran aprieto y estoy seguro de que su caridad no nos dejará solos por mucho tiempo.

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El hermano Rivet 4 desearía recibir el subdiaconado en la próxima ordenación.

Se lo he propuesto a los padres Le Boysne y Laisné, que no tienen nada en contra de él, ni yo tampoco.

Me encomiendo muy humildemente a sus santos sacrificios y soy, mi venerado padre, su muy humilde y obediente servidor.

L UIS SERRE indigno sacerdote de la Misión 1943 [1861,V ,357-361] A CARLOS OZENNE París, 9 de abril de 1655 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí la suya del día 11 de marzo, que me ha dado motivos para alabar a Dios al ver cómo Vitkiski se ha unido a la ________ 3.

Fernando de Neufville. 4.

Francisco Rivet.

Carta 1943 (CF).

— Archivo de Cracovia, original. 337

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compañía y cómo a la reina le ha parecido bien que se lo den ustedes a su señor párroco antiguo y bienhechor.

Le agradeceré que me comunique si, después de su muerte, ese beneficio que se ha unido a la Misión quedará para ella.

Hemos de obedecer puntualmente a la reina en todas las cosas; pero es muy de temer que si algunos 1 se alejan de la compañía, en Sokolka o en otros sitios, su espíritu se disipe y apague, o por lo menos se debilite, especialmente si viven solos.

Las plantas jóvenes no pueden dar frutos demasiado pronto y, si lo hacen, los buenos jardineros los arrancan y liberan de ellos al árbol.

¡Qué bien le sentarían a su pequeña familia cinco o seis meses de recogimiento y de dedicación a la lengua del país!

Porque onnis virtus ab intus.

Si a pesar de todo Su Majestad desea que el padre Desdames vaya a pasar algún tiempo a Sokolka, e incluso algún otro sacerdote con él, in nomine Domini.

Ya le hablé más ampliamente de esto en mi última 2, a la que me gustaría que usted y los suyos le prestasen mucha atención.

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Créame, padre, que si los que han ido a Polonia para servir en aquel reino no entran en el espíritu de Nuestro Señor y de los apóstoles, no harán nada o muy poquita cosa.

¡Quién nos diera parte de aquel fervor de los primeros padres dominicos y jesuitas que fueron los primeros llamados a aquel reino!

Lo hará Nuestro Señor mediante el recogimiento que practiquemos, en el que nos sabe hablar de corazón a corazón.

La mayor dificultad que veo en esto es el espíritu del mundo y de la carne, el afán por ir yendo y viniendo y meterse en cosas que no tienen nada que ver con el espíritu de un verdadero misionero.

Le ruego, padre, que tenga alguna conferencia sobre esto los viernes, según nuestra costumbre.

Le doy gracias a Dios por el interés que ha puesto usted en esa solicitud que ha hecho para la unión al señor oficial.

Me habla usted de mandar al campo a sus padres jóvenes, o a parte de ellos, para que se vayan ejercitando en la lengua; a ello le diré que, si es para tener una misión, la cosa podrá salir bien; pero si se les envía errantes de acá para allá, es muy de temer que esto seque su corazón y los disipe.

Tomo V · página PDF 338

¿Podría imponerse una ley, con algún pequeño castigo, contra los que ________ 1.

La palabra algunos es de mano del santo. 2.

Primera redacción: en mi anterior 338

Tomo V · página PDF 338

faltasen en hablar polaco? 3 Así es como los padres jesuitas enseñan lenguas en todas partes y como sacan tanto provecho en las Indias y en el Canadá.

Siento mucho que sor Margarita tenga tantos humos y se obstine en sus opiniones.

En nombre de Dios, padre, ayúdele a entrar en el espíritu de humildad y de condescendencia en todas las cosas.

La señorita Le Gras espera que alguna de las que envía tenga el espíritu bastante cerca de esas cualidades que pide Su Majestad.

Habrá cierta dificultad en nombrarla sirviente apenas llegue.

Sería muy de temer que esa buena hermana 4 que se muestra tan obstinada se quedara sorprendida y no tuviera la santa condescendencia que se necesita para someterse, mientras que si durante uno o dos meses va viendo la humildad, la mansedumbre y la verdadera sumisión de la hermana de que le hablo, quizás pueda evitarse que cometa alguna extravagancia contra su propia voluntad, que obligue a retirarla.

Me alegra mucho saber que el señor embajador, que mantiene correspondencia con Suecia 5, le haya dicho que hay un eclesiástico viviendo con el señor embajador de aquel reino 6.

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Puede asegurarle al padre Duperroy que entregaré pronto y con seguridad su carta.

El padre Berthe llegó hace cinco o seis días.

Estamos a punto de enviar a alguien a Roma.

Por todos los demás sitios se está trabajando con fruto, gracias a Dios.

La casa de aquí, además de los ordenandos, ha estado trabajando esta cuaresma en cuatro misiones a la vez, en las que Nuestro Señor ha hecho muchos bienes.

El padre Tholard estuvo dirigiendo una cerca de París; los feligreses sentían tanto odio contra su párroco que ninguno quería ir a su misa y se marchaban todos a otras aldeas cercanas apenas él empezaba a revestirse; Nuestro Señor ha bendecido tan bien sus esfuerzos y el de los demás misioneros que el pobre pueblo ha pedido perdón al señor párroco públicamente y en medio de lágrimas, reconciliándose totalmente con él. ________ 3.

Las palabras de hablar polaco son de mano del santo. 4.

Primera redacción: esa pobre hija. 5.

Primera redacción: saber que el residente de Suecia. 6.

El barón de Avaugour. 339

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No puedo menos de hablarle en especial de los grandes frutos que ha obtenido en Argel el padre Le Vacher durante las fiestas de Navidad de este año: la reconciliación de los pobres esclavos cristianos entre sí, que tenían muchas rencillas, y la restitución que ha logrado que se hagan unos a otros de una cantidad muy considerable por los pequeños daños y perjuicios que se habían hecho entre sí.

¡Ay, padre!

¡Cómo me gustaría que se actuase siempre con este espíritu en Polonia y en todas partes!

El tiempo me urge.

Acabo encomendándome a las oraciones de su familia y a las de usted, de quien soy en el amor de Nuestro Señor el más humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL La señorita Le Gras ha traído a nuestro locutorio el perrito que envían a la reina.

Quiere tanto a una de las hermanas de la Caridad que ni siquiera mira a las otras; apenas ella se sale de la habitación, se pone a quejarse y a mostrarse intranquilo.

Esa pequeña criatura me ha llenado de confusión, al ver su único afecto por aquella que le da de comer, mientras que yo me veo tan poco apegado a mi soberano bienhechor y tan poco desprendido de todas las demás cosas.

Tomo V · página PDF 340

Puede usted asegurar a Su Majestad que las hermanas lo cuidarán muy bien.

Dirección: Al padre Ozenne, superior de la Misión, en Varsovia. 1944 [1862,V ,361-362] A LA DUQUESA DE AIGUILLON San Lázaro, 10 de abril [de 1655] 1 La carta de la señora duquesa llegó ayer por la noche demasiado tarde; ya se habían marchado todas las demás.

Me la ________ Carta 1944.

— GOSSIN, o.c., 465, según el original comunicado por el señor Blaise, librero editor.

La carta era de mano del santo. 1.

La fecha 1665, dada por GOSSIN, es ciertamente falsa.

Charavay, que puso en venta la carta, leyó 1655. 340

Tomo V · página PDF 340

entregaron cuando volvía del arzobispado y pasé por casa de las hermanas.

Se la leeré a las damas en la próxima reunión, si Dios quiere.

Entretanto le doy las gracias a la señora duquesa por las gestiones que ha hecho ante la reina y hablaré de ellas con la señora presidenta Fouquet, aunque sin leerle lo que dice en la parte inferior de la carta sobre su deposición 2 y la elección de otra.

Tengo aquí a un joven para enviárselo, ya que su compañero se ha quedado enfermo en Vannes 3, desde donde vendrá luego para acá, si se le dice lo que desea de él la señora duquesa.

No he podido ver al señor Desmarets 4; si puedo, intentaré verlo hoy mismo; sigo pensando sin embargo si realmente quie________ 2.

La duquesa de Aiguillon era presidenta de las damas. 3.

Es probable que Gossin haya leído mal; ¿no sería mejor Vanves? 4.

Juan Desmarets, señor de Saint-Sorlin, miembro de la Academia francesa, intendente del duque de Richelieu, había nacido en París en 1595.

Tomo V · página PDF 341

A su afición por el teatro, en el que sus tragedias y sus comedias obtuvieron cierto éxito, le sucedió de pronto una devoción desmedida: se entregó desde entonces a la composición de obras de piedad.

De su pluma salieron una traducción de la Imitación y del Combate espiritual, una colección de oraciones de exaltación peligrosa, un Avis du Saint-Esprit, au Roi, el poema Clovis ridiculizado por Boileau, y varios escritos contra los jansenistas, Simón Morin, Homero, Virgilio y los autores paganos.

Veía con frecuencia a san Vicente. «Los que gobiernan la casa de San Lázaro, declara en uno de sus escritos (Quatrième partie de la réponse aux insolentes apologies de Port-Royal.

Paris 1668, 223), saben que el padre Vicente era mi buen padre espiritual, a quien consultaba con frecuencia, que tuvo en sus manos el libro de Délices de l’ Esprit mucho antes de que fuera impreso, que lo leyó atentamente a pesar de sus muchas ocupaciones, y que lo dio a leer a uno de los más sabios de su casa...

Tomo V · página PDF 341

Y para demostrar más aún el interés caritativo que por mí se tomaba el padre Vicente, me quiso inducir a abrazar el estado eclesiástico, creyendo que esto daría más peso a este libro; pero le respondí que me sentía muy indigno de ello, que había que inclinarse a ello más por un movimiento de Dios que por el de los hombres, y que yo nunca había tenido semejante pensamiento...

Luego ya no me habló más de eso, sino que me exhortó a romper con el mundo y con sus falsas máximas, de las que yo estaba demasiado enterado, aunque Dios me había apartado de ellas.

Me daba con frecuencia sus consejos y advertí que nunca aconsejaba a nadie sin haberse recogido antes unos momentos delante de Dios, consultándole a él más que a su propio juicio y a su propia ciencia».

En sus charlas se trató varias veces del abad de Saint-Cyran (o.c., 217. 218).

Juan Desmarets murió en París el 28 de octubre de 1676. 341

Tomo V · página PDF 341

VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.

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