Carta · tomo V

A UN SACERDOTE DE LA MISION

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
414 palabras
Página inicial
456
Ver tomo

2035 [1951,V ,456-457] A UN SACERDOTE DE LA MISION ¡Bendito sea el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que con tanta suavidad y firmeza le ha inspirado la misión que usted ha emprendido por la propagación de la fe!

¡Y bendito sea ese mismo Señor, que no solamente vino a este mundo para redimir las almas que usted va a instruir, sino también para merecerle a usted las gracias que necesita a fin de procurar la salvación de ellas y la de usted!

Pues bien, puesto que todas esas gracias ya le están preparadas y el buen Dios, que las da, no desea otra cosa más que concederlas con largueza a todos los que quieren servirse de ellas, ¿qué es lo que impedirá que usted no se llene de ellas y que con su virtud no destruya en usted mismo los restos del hombre viejo y las tinieblas de la ignorancia y del pecado en ese pueblo?

Quiero esperar que de su parte no ahorrará usted ningún esfuerzo y que pondrá en ello su salud y su vida; para eso es para lo que usted se entregó a él y se expuso al peligro de un viaje tan largo.

Por tanto no queda más que tomar la firme resolución de poner en serio manos a la obra.

Tomo V · p. 456

Pues bien, para comenzar bien y para tener buen éxito, acuérdese de obrar siempre en el espíritu de Nuestro Señor, de unir sus acciones a las de él y de darles una finalidad totalmente noble y divina dedicándolas a su mayor gloria.

De esta manera Dios derramará toda clase de bendiciones sobre usted y sobre sus obras; podrá suceder quizás que usted no lo vea, al menos en toda su amplitud, ya que Dios oculta a veces a sus servidores el fruto de sus trabajos por razones muy justas; pero nunca deja de producir los ma________ Carta 2035.

— ABELL Y, o.c., 1.

III, cap. 10, 100. 433

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yores efectos.

Pasa mucho tiempo antes de que el labrador pueda ver el fruto de sus trabajos y a veces ni siquiera logra ver toda la abundante cosecha que produjo su semilla.

Esto mismo le pasó a san Francisco Javier, que no vio en sus tiempos los frutos admirables que sus santos trabajos produjeron después de su muerte, ni los progresos maravillosos que obtuvieron las misiones que comenzó.

Esta consideración tiene que ensanchar mucho su corazón y mantenerlo muy elevado en Dios, con la confianza de que todo marchará bien, a pesar de que a usted le parezca lo contrario.

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