Carta · tomo V
A LUIS DE CHANDENIER
23 de noviembre de 1655
2048 [1964,469-471] A LUIS DE CHANDENIER París, 23 de noviembre de 1655 Señor: Tendría necesidad de un ángel a su lado para que le expresara continuamente mi agradecimiento por esa bondad excesiva que usted y el señor abad de San Juan 1 me muestran sin cesar.
Le pido a Nuestro Señor que sea él su recompensa.
Me encuentro cada vez mejor, gracias a Dios, aunque me sigue molestando la pierna, de forma que tengo que guardar cama y seguir con medicinas.
Siento muchísimo esa preocupación que tiene usted por las cantidades sacadas de Roma, hasta llegar a molestarse y enviar a Lión una persona que las trajera aquí.
La verdad es que no tiene usted ninguna excusa para tomarse tantas molestias ya le dije que el gran San Lázaro 2 lo había pagado todo; por lo demás, quédese usted tranquilo y no se preocupe tanto como lo ha hecho.
Le remito la promesa de dos mil libras que usted hizo al padre Blampignon, con su declaración al dorso de que él no entregó esa cantidad.
Le suplico, señor, que la reciba amablemente y que no tenga ninguna prisa en pagar esos adelantos.
Piense que ha sido usted mismo el que lo ha hecho, ya que esta casa es suya y tiene usted un poder soberano sobre todo cuanto tiene y sobre quienes la componen.
Estamos esperando para esta noche a cuatro de nuestros padres que regresan de Polonia, en donde las cosas siguen cada vez peor.
Como se dicen tantas cosas, no sé qué decirle en particular.
Han salido de aquí nueve padres para la misión de Joigny, junto con dos hermanos clérigos y dos coadjutores Estarán por Borgoña todo este invierno.
Encomiendo esta obra y a los obreros a sus oraciones.
El padre Berthe ha ido a continuar las visitas que empezó el difunto padre Le Gros.
El padre Martin, que se marchó a ________ Carta 2048 (CF).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original. 1.
Claudio de Chandenier, abad de Moutiers-Saint-Jean. 2.
Por oposición al pequeño San Lázaro, nombre que se le daba al seminario de San Carlos. 445
comenzar la fundación de Turín, ha llegado allá felizmente con sus compañeros; han sido acogidos muy amablemente por el señor arzobispo 3 y por el señor marqués de Pianezza, que desea hacer esta fundación lleno de celo por la gloria de Dios; es un señor muy honrado y estimado por todo el mundo por los bienes que hace y es el presidente del consejo de Su Alteza Real.
Nuestros pobres padres de Roma están separados en dos o tres grupos, trabajando en diversas diócesis.
El padre Jolly no hace más que hablar de la necesidad de obreros, pues no puede proporcionar todos los que le piden los señores cardenales.
El de Génova 4, después de haber hecho su retiro en casa de nuestros misioneros, conviviendo con ellos, con la misma puntualidad y sencillez que ellos, los ha enviado a una importante misión.
El padre Jolly no me ha dicho aún nada de la expedición que estamos esperando; es que no ha habido consistorio y se necesita uno para poder concluir ese asunto, además del de esa abadía que ha sido preconizada y que sólo puede celebrarse quince días más tarde.
Saludo con todo el respeto que me es posible al señor abad, su hermano, y soy de ambos sin reserva alguna, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión
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