Carta · tomo V
AL SEÑOR FORNE
asunto; su objetivo principal es continuar las visitas que empezó el difunto padre Le Gros.
Me parece que ya le dije que este querido padre, cuando visitaba el seminario de Montauban, se vio visitado él mismo por una enfermedad que le condujo al cielo.
Por aquí no tenemos ninguna novedad.
Todo va bastante bien, gracias a Dios, lo mismo que por el resto de la compañía, de la que recibo buenas impresiones.
Seguiremos pidiéndole a Dios que conceda su bendición a sus trabajos.
Soy en su amor, padre, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Le he puesto unas palabras al padre Blatiron sobre la ayuda que usted pide, indicándole la alegría que me daría si pudiera atenderle en esta ocasión, mientras que los padres de Planchamp y Deheaume van aprendiendo la lengua; sin embargo, le he dicho que se contente con hacer esta propuesta al señor cardenal, y que no le urja.
En ese caso, podrá usted conocer la voluntad de Dios y actuar con las personas que él pueda enviarle 7.
Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en Turín. 2070 [1986,V ,497-499] AL SEÑOR FORNE Enero de 1656 Señor: Envío al portador de la presente para recibir noticias del estado de su salud, que le pido a Nuestro Señor restablezca perfectamente; y también tiene la misión de presentarle la pre________ 7.
La posdata es de mano del santo.
Carta 2070.
— Reg. l, f.° 70 v.°, copia sacada del original manuscrito del santo. 470
sente que desea comunicarle lo que yo mismo le hubiera dicho ayer si hubiera tenido el honor de verle, a saber, que habiendo pensado en el asunto del parisís 1 que el rey ha impuesto sobre las subvenciones, me parece que es mejor en lo que a nosotros respecta no comprar ese derecho y dejar que se lo vendan a otros, por las siguientes razones: la primera es que tenemos razones para temer que nos enreden los adquirentes de ese parisís como sucedió con el difunto padre d’ Emery que, habiendo impuesto 5 dineros por libra sobre la entrada de vino y pie hendido 2 hace ocho o diez años, no nos ocurrió, gracias a Dios, ningún inconveniente más que porque el señor de Marillac 3, que es el propietario de dicho derecho, entregó la finca al señor d’ Avrit, su arrendatario, lo mismo que ha hecho el posesor del parisís en cuestión, como podrá usted ver por su carta, que le acompaño.
La segunda razón es que, si el rey revoca ese derecho del parisís, como lo ha hecho otras veces en ocasiones semejantes, en ese caso se perderá tanto ese derecho como las subvenciones de Melun, cuyos fondos son considerables, como usted sabe.
Si se dice que se transferirá la plusvalía de los fondos de las finanzas de Melun y que se le unirá a las subvenciones de Angers, con lo que se harán más firmes esas subvenciones, me parece que eso será difícil; y aun cuando se hiciera así mediante la reventa de dichas subvenciones, el director de las finanzas que venga luego y que sepa, como todo se sabe, que se ha encargado el rey de esas finanzas de que goza el propietario de nuestras subvenciones de Melun, casará todo eso y no tendremos ningún motivo para quejarnos de ello.
Por todas estas razones, señor, hemos creído que, en lo que a nosotros respecta, parece que será preferible que dejemos vender ese parisís y atenernos a lo que tenemos y a la palabra que ha dado el señor procurador general de descargarnos del rigor del edicto que obliga a los propietarios a comprarlo.
He creído, señor, que no verá usted con desagrado que le propon________ 1.
Aumento de un cuarto sobre 105 derecho, regulados por las tarifas y pancartas. 2.
Derecho sobre todo animal de pie hendido. 3.
Miguel de Marillac. 471
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