Carta · tomo V
A LUIS RIVET, SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINTES
30 de enero de 1656
2086 [2002,V ,535-536] A LUIS RIVET, SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINTES 1 30 de enero de 1656 El padre [Vageot]2 que, cuando salió de esa casa, se marchó a su país, ha sido visto por uno de nuestros hermanos en París hace solamente dos días.
Se lo comunico a usted, para que no se sorprenda, ya que probablemente, si está por aquí, es para dirigirse de nuevo a Saintes.
No creo conveniente que le niegue usted sus maletas, si se las pide, ni que se quede usted con nada de lo que hay en ellas, ya que eso podría ocasionar algunas murmuraciones.
Pero en cuanto a los muebles que ese buen religioso ha dejado a la compañía al morir y que están ahora en su casa, hay que guardarse mucho de darle nada de eso, por mucha insistencia que él ponga; pues si dice que es a él a quien se los dio, no parece que sea cierto, sino que hay que creer que ese difunto deseaba dar esa limosna a la familia, y no a un particular de la misma.
Y aun cuando tuviera la idea de favorecer solamente al padre ________ 3.
No se llevó a cabo.
Carta 2086.
— Reg. 2, 164. 1.
El registro 2 indica indebidamente «superior de Saintes»; no fue nombrado superior hasta el 2 de abril (cf. carta 2124). 2.
El copista no nombra al padre Vageot ni aquí ni más abajo. 511
[Vageot], como éste había hecho voto de pobreza, no podía aceptar aquel regalo más que para la comunidad; y si hay que discutir esto en justicia, como el caso lo merece, si él recurre a los tribunales, que tenga esto en cuenta.
Si el señor obispo de Saintes 3 va a casa de ustedes, tienen que recibirle con la reverencia, el amor y la sumisión que le debemos.
Tiene derecho a visitar su seminario; y si le agrada visitar también el Santísimo Sacramento en la iglesia de ustedes, será una bendición.
Me imaginaba que ya le había contestado sobre la propuesta de ese buen párroco que, sintiéndose incómodo en su parroquia, desea permutarla con la de ustedes de Saint-Preuil 4.
Ya sabe usted, padre, que hay un montón de formalidades requeridas para unir una parroquia y con frecuencia se trata de dificultades insuperables; pues se necesita el consentimiento del patrono, el de los habitantes, el del obispo y hasta el del rey; es preciso consultar a la justicia, solicitar informes sobre la oportunidad e inoportunidad y otros procedimientos muy largos y costosos.
Todo eso se ha intentado ya para la unión de Saint-Preuil.
Y por lo visto, si nos ponemos ahora a desunir ese beneficio, del que goza usted pacíficamente, para meterse en el jaleo de un nuevo proceso para una nueva unión, nos pondríamos en peligro evidente de fracasar de mala manera y acabar cayendo en un litigio con el señor que está en contra del párroco actual.
Pues seguramente no será ese señor más propicio con usted que con él, si no le concede todo lo que desea.
Por todas estas razones, le ruego que agradezca a ese buen eclesiástico su buena voluntad.
Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.