Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE
sen ir a Nuestra Señora y al Hôtel-Dieu y a otras dos iglesias cerca de sus barrios, aun cuando no fueran las nombradas para dicha semana, sería una gran comodidad.
Si tienen que ir juntas a la hora de mayor comodidad para los pobres, ¿cómo lo van a poder hacer a las cinco de la tarde?
Me refiero a las parroquias.
Y si hay obligación de decir las oraciones que están en esos libritos, ¿dónde se venden para comprarlos?
A algunas de las hermanas les gustaría poder hacer aquí la confesión; ¿no será necesario comunicarles a todas que pueden escoger al confesor que quieran en esta ocasión? 2118 [2034,V ,579-580] A CARLOS OZENNE París, 24 de marzo [de 16561 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Por su carta del 22 de febrero me he enterado de su indisposición, que me ha llenado ciertamente de preocupación aunque me dice al mismo tiempo que se encuentra más aliviado.
Doy gracias a Dios por ello y le ruego que le devuelva plenamente la salud; es una gracia que le haré pedir a toda la compañía hasta que sepa que ya está usted totalmente restablecido.
Ya sabe su divina bondad cuánto apreciamos su salud y cuántos motivos tenemos para recomendarle muy insistentemente que se cuide, tal como lo hago en la mayor parte de mis cartas.
Le ruego, pues, que haga todo lo que pueda por ponerse bien.
Me alegra mucho saber toda la asistencia que ha recibido usted en su enfermedad, y le pido a Dios que recompense por esa caridad a todos cuantos le han atendido, especialmente a la reina, que no cesa de hacernos bien con su inmensa bondad.
¡Cuántas bendiciones deseo sobre su persona y sobre sus intereses!
Espero que Nuestro Señor la consolará finalmente, dado el buen uso que está haciendo de las presentes aflicciones, y que hará que cambie felizmente la situación. ________ Carta 2118 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 550
Me tomo el honor de ponerle unas letras al señor de Fleury, para contestar a la que me envió.
Encomiéndome a las oraciones de la querida madre superiora de Santa María y a su comunidad, a la que saludo humildemente.
Asegúrele mis servicios y mis pobres oraciones, junto con toda mi gratitud por las atenciones que usted recibe de ellas.
También saludo a nuestras buenas hermanas de la Caridad, a las que pido a Dios que bendiga y fortalezca en medio de las penas que padecen.
No dudo de que usted las animará.
Les escribí hace poco tiempo y así lo seguiré haciendo con la frecuencia que pueda.
La señorita Le Gras se encuentra bien, lo mismo que su pequeña compañía, que va creciendo en número y bendiciones.
Tenemos una estación para el jubileo en el hospital de los niños expósitos.
Por aquí no tenemos más novedades, a no ser que el padre Bécu está guardando cama con su gota.
Estoy preocupado por los padres de Varsovia, ya que no he recibido noticias suyas; comuníqueles las nuestras siempre que pueda.
Seguiremos pidiendo a Dios por ellos lo mismo que por usted, de quien soy en su amor el más humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión de Varsovia, actualmente en la corte de la reina de Polonia. 2119 [2035,V ,580] A N...
Le ofreceré a Dios, ya que así me lo ordena usted; pero soy yo el que tiene necesidad de la ayuda de las almas buenas más que cualquier persona del mundo, por las grandes miserias que me humillan y que me hacen ver la opinión que de mí tienen como un castigo de mi hipocresía, que me hace pasar por otro distinto del que soy. ________ Carta 2119.
— ABELL Y, o.c., l.
III, Cap. 13, sec..
I, 203. 551
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