Carta · tomo VI
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
muy bien que aclare usted estas cosas; pero en la actualidad hay que portarse con mucha moderación, dado que los señores administradores están muy molestos por algunas demandas que se les han hecho, aunque en contra de mi parecer, y que se refieren al gobierno del hospital.
Todo ello ha indispuesto a los espíritus de la gente de allí en contra de la compañía; de modo que en esta coyuntura sería estropearlo todo actuar con cierta aspereza en la demanda de esos bienes; habrá que ir haciendo las cosas poco a poco.
Si el hermano... le dice que se aburre en la compañía y que le gustaría marcharse, haga el favor de decirle que me escriba; o, sin esperar a ello, puesto que guarda dinero en contra del voto de pobreza, exhórtele a que se lo entregue y, si se niega, dígale amablemente que más vale que se marche para que no dé ese escándalo. 2208 [2120,VI,56-57] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE 8 de agosto [de 1656] 1 Mi venerado Padre: El señor de Marillac 2 se encuentra muy enfermo de un resfriado.
A su madre 3 le gustaría mucho que fuera a verla con este motivo.
Como no está su nuera en París, se encuentra muy apenada.
Si quiere permitirme su caridad que vaya a visitarle, ella me enviará una carroza, aunque no sé cuándo.
La señora de Herse está esperando que vaya usted a visitar a San Martín 4, y me ha dicho que vaya luego yo unos días más tarde.
Me parece que es para decidir el asunto de sor Juana, de lo que estoy muy contenta, pues hace tiempo que lo estaba de ________ Carta 2208 (CA).
— Archivo de las hijas de la Caridad, original. 1.
Fecha añadida al dorso del original por el hermano Ducournau. 2.
Miguel de Marillac, consejero en el parlamento. 3.
Religiosa carmelita. 4.
La Caridad de San Martin, parroquia de París. 59
seando.
Esto tiene que acabar de convencerme de lo ventajoso que es aguardar las disposiciones de la divina Providencia.
No tenemos ninguna noticia de la hermana de Arras.
Tengo miedo que sea la pereza de mi espíritu, con tan pocas luces, lo que me impide encontrar alguna para allá, lo mismo que para Chars.
Le doy gracias a Dios, mi venerado Padre, por el feliz viaje de nuestras hermanas de La Fere 5.
Puesto que se ha quedado contento el señor de Saint-Jean, hay motivos para esperar que su caridad se cuide de ellas.
No sé si me engaño, pero me parece que Nuestro Señor querrá siempre más confianza que prudencia para mantener la compañía, y que esa misma confianza hará brotar la prudencia en las necesidades, sin que nos demos cuenta; y me parece que la experiencia lo ha demostrado muchas veces en diversas ocasiones, cuando lo ha necesitado la pereza de mi espíritu.
Si es falso lo que digo, espero que SU caridad me corregirá, ya que soy, mi venerado Padre, su muy pobre hija y obediente servidora.
L.
DE MARILLAC Dirección: Al Padre Vicente 2209 [2121,VI,57-58] A ESTEBAN BLATlRON, SUPERIOR DE GENOVA 11 de agosto de 1656 Le he escrito al Padre Jolly, por consejo de nuestros asistentes, rogándole que no se exponga al peligro del contagio, y a su familia que no se lo permita, por los grandes inconvenientes que surgirían con la pérdida de su persona.
Le hago a us________ 5.
La reina había pedido personalmente el envío de dos hermanas a La Fère, ciudad situada cerca del teatro de la guerra y llena de soldados heridos o enfermos.
Carta 2209.
— Reg. 2, 205. 60
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