Carta · tomo VI
A SOR MARGARITA CHÉTIF , SUPERIORA DE ARRAS
conténtese con ofrecerse en espíritu a su divina bondad para todo lo que ]e plazca, sin pedirles a los demás que se ocupen en ese servicio tan peligroso, para el que creo que se encontrarán suficientes sacerdotes y religiosos por otra parte.
Sea lo que fuere, estoy lleno de confianza en que Dios les conservará y que usted contribuirá a ello con todas sus fuerzas.
Y si Dios quisiera afligirnos de alguna manera y convertir su casa en un hospital, tal como se ha propuesto, bendeciremos su santo nombre y procuraremos mantenernos en paz mediante una humilde sumisión a sus disposiciones que, como siempre son buenas y sabias, harán que todo cuanto ocurra ceda para nuestro mayor bien. 2241 [2152,VI,100-102] A SOR MARGARITA CHÉTIF , SUPERIORA DE ARRAS París, último día de septiembre de 1656 Hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido dos cartas suyas desde que llegó usted a Arras, que me han consolado mucho.
Le doy gracias a Dios de que se encuentren ustedes bien, y le pido que les dé fuerzas para superar esa dificultad en que se encuentran.
Es lo que les pasa de ordinario a las personas que comienzan una obra buena, sobre todo cuando el espíritu maligno prevé que se va a sacar de allí mucho servicio y honor de Dios, pues entonces se esfuerza en impedirlo suscitando complicaciones y problemas para que se cansen; pero como Dios quiere que se lleve a cabo la empresa, va haciendo que poco a poco todos esos impedimentos se vengan abajo.
Se dice de santa Teresa que, cuando se hizo religiosa, sentía una repugnancia tan grande a la ejecución de este proyecto que sufría convulsiones por todo el cuerpo.
Yo mismo he visto en algunas religiosas estas mismas turbaciones y aversiones cuando estaban ya a punto de consagrarse a Dios, y luego se han distinguido mucho por su virtud y su celo religioso. ________ Carta 2241 (CF).
— Archivo de las hijas de la Caridad, original. 97
De la misma manera, hermana, espero que Dios se servirá de usted para hacer mucho bien en ese sitio en que está, a pesar del poco atractivo que siente en estos momentos; pero deje obrar a Dios, espere con paciencia que vuelva su consolación, resígnese a la divina voluntad y dígale incluso que no dejará usted de trabajar en el servicio a los pobres de Arras tanto como él quiera, a pesar de toda la sequedad de su corazón y de la contradicción de los hombres, con la confianza de que él la ayudará con su gracia y protección.
Así se lo pido con todo mi corazón.
Le pediré al Padre Delville que sea su confesor, cuando llegue a Arras 1; pero como tendrá que ir de un sitio para otro por los trabajos de su profesión? ocurrirá que a veces no podrán ustedes confesarse con él y entonces podrán recurrir, si les parece, al Padre Canisius, que tendrá la caridad suficiente para atenderlas y dar]es sus consejos.
En cuanto a lo que dice usted de que solamente el Padre Delville será capaz de sacar adelante el negocio de su fundación y lograr que la acepten todos los que la impugnan, le diré, hermana, que es cierto que sus gestiones podrán contribuir mucho a ello, pero que no es necesario que se encuentre siempre en Arras.
Me dijo que se iba a marchar a Douai, en donde creo se encontrará actualmente.
Cuando sepa que ha regresado, le escribiré para que dedique quince días a esa buena obra.
Me pregunta usted si el pan que el rey da para los pobres de Arras es para los soldados enfermos o para los pobres de la ciudad.
Creo que es solamente para los pobres de la ciudad, y no para los soldados.
La señorita Le Gras sigue enferma de su caída, con muchos dolores de costado y un poco de fiebre.
Esperamos sin embargo que no habrá nada que temer.
Pida a Dios por ella, tal como yo lo hago por usted y por la hermana Radegunda 2, a la que saludo, para que Dios las una cada vez más y bendiga sus trabajos.
Soy en su amor, hermana, su muy afectuoso servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 1.
Primera redacción: «Me parece bien que vayan ustedes a confesarse con el Padre Delville, cuando se encuentre en Arras» 2.
Sor Radegunda Lenfantin. 98
VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.