Carta · tomo VI
A JUAN BARREAU, CÓNSUL DE ARGEL
que se escape alguna palabra o alguna mirada que les dé motivos para imaginarse que se habla de ellas, que se les difama o que se les ve con malos ojos.
Ciertamente, Padre, se necesita mucha circunspección para no herir a nadie, y mucha caridad y humildad con el auditorio para dejarlo edificado.
Le pido a Nuestro Señor que les devuelva la salud a esos hombres que se han caído desde el tejado de su casa o, si quiere disponer de ellos, que les dé su gloria.
Realmente es una pena ver cómo les ocurren estas cosas a las personas que trabajan por nosotros y un motivo de temor, al menos para mí, de que mis pecados sean la causa de ello.
Tiene usted que visitarles y hacer que les atiendan en su enfermedad lo más razonable que sea posible y, si mueren, manifestarles a sus viudas o a sus parientes más cercanos el pesar que ustedes sienten, haciéndoles esperar su servicio y su protección, y servirles efectivamente siempre que se presente ocasión de hacerlo. 2382 [2286,VI,322] A JUAN BARREAU, CÓNSUL DE ARGEL [Junio de 1657] 1 ¡Bendito sea el santo nombre de Dios por haberle encontrado digno de sufrir, y de sufrir precisamente por la justicia, ya que, gracias a Dios, no ha dado usted motivos para esos malos tratos! 2 Es una señal de que Nuestro Señor quiere hacerle participar de los méritos infinitos de su pasión, ya que le aplica ________ Carta 2382.
— ABELL Y, o. c., 1.
II cap.
I, sec.
VII, art. 3, 106. 1.
Fue en junio de 1657 cuando san Vicente se enteró del nuevo encarcelamiento del hermano Barreau, el único que éste tuvo que sufrir «por culpas ajenas» (cf. carta 2383). 2.
Estos malos tratos se debían a la bancarrota de un comerciante de Marsella llamado Rappiot.
Los acreedores de este último presentaron sus quejas al bajá Ibrahim II, que la emprendió injustamente con el cónsul de Francia.
El hermano Barreau fue apresado, echado en tierra y vapuleado tan cruelmente que perdió el conocimiento.
Para despertarle le metieron bajo las uñas cañas afiladas.
Agotado por tantos sufrimientos firmó un cheque de 2.500 piastras ( Mémoires de la Congrégation de la Mission, t.
II, 201). 310
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