Carta · tomo VI
A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA
2451 [2355,VI,426-428] A FERMIN GET, SUPERIOR DE MARSELLA París, día último de agosto de 1657 Padre: ¡La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros!
He recibido su carta del 21 de agosto.
El Padre Le Vacher llegó ayer con buena salud, gracias a Dios.
Le ruego una vez más que no envíe a Argel el dinero que le mandé para tres vascos hasta que le diga otra cosa.
Nos pide usted un clérigo preparado para dar clase a los seminaristas menos avanzados en lugar del hermano Parisy, que va a ordenarse de sacerdote y que tendrá que ayudarle en las misiones; procuraremos enviárselo junto con un hermano coadjutor; pero antes aguardaré a que me conteste a la última que le mandé, en la que le rogaba me comunicase qué progresos está haciendo su seminario en la ciencia y en la piedad, y si ________ Carta 2451 (CF).
— Archivo de sor Hains, original. 398
está usted contento de los regentes.
Tengo ciertos motivos especiales para que me informe de ello.
Procuraremos dejar contento al señor Delaforcade por los adelantos que ha hecho; si puede usted echar una mano al Padre Le Vacher, de Túnez, enviándole un escribano para la cancillería, le hará usted un buen favor del que todos nos quedaremos contentos.
Por aquí no tenemos ninguna noticia cierta de Génova desde las últimas que le comuniqué; pero de otras partes hemos recibido algunas muy tristes.
Para empezar por las más agradables, le diré que me escriben de Polonia que el buen Padre Desdames lo ha perdido todo en Varsovia, que ha sido de nuevo sitiada, tomada y saqueada por los suecos, y luego abandonada.
Es admirable la firmeza de este buen misionero, que no ha querido abandonar su puesto ni por la guerra, ni por la peste, ni por la pobreza, ni por todo eso juntamente, a pesar de que se ha visto atacado varias veces y de que la reina le ha invitado a marcharse de allí.
Ella misma es la que me lo ha comunicado en una carta especial, escrita de su mano, en donde confesa que está sumamente edificada por su conducta.
También lo está mucho por la virtud del Padre Duperroy, que se encuentra en grave peligro por su llaga.
Los cirujanos ya no saben qué hacer con él.
Si tuviera fuerzas para volver, nos sentiríamos muy contentos de verlo por aquí.
Llegó también finalmente un barco de Madagascar, de los tres o cuatro que partieron de Nantes cuando se marcharon los padres Dufour, Prévost y de Belleville.
No he recibido todavía las cartas que vienen en él para mí.
Pero uno de nuestros amigos de Nantes me ha dicho, que al preguntar por el estado de nuestros misioneros, le han dicho que, gracias a Dios, el Padre Bourdaise se encuentra bien y trabajando con mucho fruto, pero que en lo que respecta a los tres últimos le habían dicho que habían consumado su sacrificio, ya que Dios había querido llevarlos consigo, a saber al Padre de Belleville en Cabo Verde cuando iban para allá, y a los otros después de haber llegado al lugar de su misión.
Estábamos ya todos muy afligidos por los sucesos de Génova, cuando vuelve a aumentar nuestro dolor.
Alabado sea Dios por todas estas pérdidas, que son muy gran399
des para la compañía según nuestra manera de hablar!
Sin embargo, como estos queridos difuntos son bienaventurados realmente, ya que según las palabras de Nuestro Señor han salvado sus almas cuando las perdían, tenemos que esperar más ayuda suya para el tiempo y para la eternidad que si estuvieran todavía entre nosotros.
No dejo de encomendarlos a sus oraciones y a las de su pequeña comunidad, de la cual soy, y de usted en particular, por la gracia de Dios, en su amor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Get.
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