Carta · tomo VI
A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN
coadjutor italiano; de forma que solamente quedaban con vida los padres Lejuge y Simon, cuatro seminaristas y tres hermanos coadjutores, uno de los cuales es el hermano Rivet.
Pudiera ser que, desde finales de julio, que es cuando escribieron estas noticias de Génova, todos estos hayan seguido a los demás.
Será lo que Dios quiera y, según espero, él hará nacer de las cenizas de estos servidores suyos un gran número de perfectos misioneros.
Los encomiendo a sus oraciones y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión En nombre de Dios, Padre, no abandone su seminario mientras espera alguna ayuda de aquí; ésa es su principal obligación.
Al pie de página: Padre Rivet. 2488 [2392,VI,489] A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN [Septiembre de 1657] Ya le dije cómo la peste se había llevado a tres misioneros de nuestra misión de Génova.
Más tarde me he enterado que Dios nos ha querido después privar de los mejores y de casi todos los sacerdotes de aquella casa, a saber, los padres Tratebas y Boccone, que se habían expuesto en un lazareto para la salvación de los apestados, y los padres Duport y Blatiron, lo cual colma nuestro dolor, de forma que quedaban solamente con vida los padres Lejuge y Simon, cuatro seminaristas y tres hermanos; y pudiera ser que desde entonces todos estos les hayan seguido a los demás.
Será lo que Dios quiera; espero de él que de estas cenizas de sus servidores hará nacer un gran número de buenos misioneros. ________ Carta 2488.
— Manuscrito de Lyon. 452
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