Carta · tomo VI
A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN
28 de septiembre de 1657
to Padre el Papa (que ha aprobado nuestro voto de estabilidad y que ha querido que sólo pudiera dispensarlo él y el superior general) se explicara en este asunto; y para hacerlo, se necesitaría que el estado religioso fuera para usted más propio y más adecuado que aquel al que Dios le ha llamado y en el que le ha bendecido hasta ahora con su gracia; pero es evidente que nuestra manera de vivir es más conveniente para usted, teniendo en cuenta la cualidad de su espíritu? que se vería obligado a mantenerse sumiso en una religión por lo menos tanto como entre nosotros.
Por eso, Padre, le ruego que antes de pasar adelante haga usted oración sobre lo que tiene que hacer para cumplir los designios que tiene Dios sobre usted y que no haga nada de lo que le gustaría haber hecho en la hora de la muerte.
Entretanto esté usted seguro de que, en cualquier lugar en que usted se encuentre, seré durante toda mi vida en el amor de Nuestro Señor su muy humilde... 2490 [2394,VI,491-492] A UN SACERDOTE DE LA MISIÓN No tema usted de ningún modo ser una carga para la compañía por causa de sus enfermedades y crea que no lo será nunca jamás por ese motivo; pues, por la gracia de Dios, no son para ella una carga los enfermos, sino que por el contrario los considera como una bendición. 2491 [2395,VI,492-494] A EDMUNDO JOLL Y París. 28 de septiembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su carta del 28 de agosto ha colmado nuestro dolor por la triste noticia que nos anunciaba del cumplimiento de la suprema ________ Carta 2490.
— ABELL Y, o.c.., l.
III, cap.
XII, sec.
I, 188.
Carta 2491 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 454
voluntad de Dios sobre los padres Blatiron, Duport, Tratebas y los demás.
¡Qué gran pérdida y qué aflicción!
Se trata evidentemente de un suceso inexplicable en el que hemos de adorar la voluntad de Dios y ofrecerle el sacrificio de nuestros sentimientos, sometiéndolos a su providencia siempre amable y conformando nuestra voluntad a la suya siempre adorable.
Así lo hacemos con todo nuestro corazón.
Pero le confieso que no puedo consolarme de la privación de tantos buenos servidores de Dios con el motivo tan justo que tengo de creer que son mis pecados los que han obligado a la justicia de Dios a quitárnoslos.
Haga el favor de pedirle a Dios que me conceda su misericordia por su bondad infinita.
Aquí hemos celebrado un funeral por todos estos queridos difuntos.
Le doy gracias a Dios de que su salud vaya un poco mejor.
No me dice usted nada de ella; pero me imagino que será así, ya que me ha escrito usted por su propia mano.
Estoy muy preocupado por la enfermedad del buen Padre Lambin.
¡Quieta Dios devolverle la salud, si todavía está con vida, o glorificarle en el caso de que su divina Majestad haya dispuesto de él!
Le he mandado enseñar al Padre provincial de la Merced lo que usted me ha escrito de su asunto; muchas gracias por su interés.
Si él me envía algunos documentos, como me ha dicho que podría hacerlo, se los enviaré para que usted los utilice según sus intenciones, que se le comunicarán oportunamente.
Ya le expuse anteriormente la extrema necesidad en que se encuentra el Padre Martín de que se le ayude con un pronto socorro.
La señora princesa le ha ordenado que haga la misión en una población grande de su patrimonio, donde hay muchos miembros de la nobleza, en el que será muy grande la afluencia de gente y donde andan divididos los habitantes.
Ese pobre hombre se encuentra comprometido a obedecer sus órdenes y no cuenta más que con el Padre Planchamp y con el hermano Demortier para que le puedan ayudar, ya que el Padre Richard lo ha abandonado para marcharse a su país y el Padre de Musy, que también siente la tentación de marcharse al suyo, no puede o no quiere dedicarse a nuestras funciones.
Por eso, Padre, le ruego que mire a ver si puede enviarle algún refuerzo, sola455
mente para que le ayude en esta gran misión que tendrá que celebrarse para Todos los Santos.
Tengo miedo de que no pueda usted socorrerle a su debido tiempo.
El Padre Blatiron era titular del priorato de San Nicolás de Champvant, de la diócesis de Poitiers, que entregó el difunto señor cardenal 1 a nuestra casa de Richelieu y que está actualmente vacante por la muerte de dicho Padre Blatiron.
Pertenece a la orden de san Benito.
Le ruego que tome una provisión del mismo en nombre del Padre Leonardus Le Boysne, dioecesis Rhedonensis 2 y que mande hacer un perquiratur para saber si se ha impetrado en la corte de Roma antes o después del fallecimiento del Padre Blatiron, o por transferido o por vacante debido a fallecimiento; y en ese caso, haga usted tomar fecha de concesión.del mismo beneficio dos o tres días más tarde al mencionado Padre [Le Boysne] 3.
Soy su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly, superior de los sacerdotes de la Misión de Roma. 2492 [2396,VI,494-496] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Y RESPUESTAS DEL SANTO 28 de septiembre de 1657 Mi muy venerado Padre: Le suplico muy humildemente a su caridad que haga que sus hijas se mantengan siempre en el estado de obediencia de los ________ 1.
El cardenal de Richelieu. 2.
Primera redacción: el Padre Carlos Ozenne, sacerdote de la diócesis de Amiens. 3.
Texto del original: para dicho Padre Ozenne.
Es evidente que el nombre de Ozenne debió ser borrado y sustituido por el de Le Boysne.
Carta 2492 (CA).
— Archivo de las hijas de la Caridad, original. 456
niños, sin contradecir en nada a las órdenes de su muy venerado Padre y sin que se les ocurra nunca pensar que pueden a veces dispensarse de ellas.
Según esto, recibiremos a las personas de las que nos habla su caridad y sobre las cuales me tomo la libertad de presentarle estas cuestiones, a saber: P .
¿Podemos hacer que tomen la comida en sus cuartos, debido a que, por lo que a mí se refiere, mis achaques me impiden acompañarlas, y para la comunidad ese hábito de religiosas sería llamativo?
No obstante, si a usted le parece bien, se les podría poner una mesa aparte.
R.
Comerán en sus habitaciones.
P .
¿Piensan hacer los ejercicios?
R.
No.
P .
¿Irán a misa?
¿Y dónde?
R.
Vendrán aquí, o a donde les guste.
P .
¿Habrá que hacerles compañía de vez en cuando?
R.
Un poco por la mañana, y otro rato después de comer P .
¿Vendrán a trabajar con nuestras hermanas?
R.
Como les guste.
P .
Si piden alguna hermana para que les acompañe a la ciudad, ¿se lo concederemos?
R.
Que vaya con ellas una joven.
P .
Si les visita alguna persona conocida, ¿podemos dejar que hablen con ellas?
R.
Pueden hacerlo.
P .
Si quieren ir a la capilla con nuestras hermanas, ¿las dejaremos?
R.
Convendrá dejarlas.
Cuando sepamos todo esto, las trataremos lo mejor que podamos.
Estarán aquí solamente tres o cuatro días. 457
P .
Permítame, mi venerado Padre, que le haga una humilde súplica esperando que me la conceda, o sea, que tome un poco de te al menos durar,te su retiro, si es que puede hacerlo sin molestia.
Hace poco que nos han traído uno muy bueno y muy barato.
Si no hace usted esta pequeña cosa por su salud, me quejaré a Dios.
Podrá tomarlo por la tarde, a eso de las cuatro.
Creo que le vendrá bien.
No sé si sería conveniente enviarle al señor abad de Vaux la carta de sor Cecilia, que demuestra tener muchas prisas por volver a París.
Si su caridad quisiera molestarse mañana en escribirle sobre este asunto al señor obispo de Angers, haríamos adelantar la cosa, no sea que el retraso dé motivo a los señores administradores de Angers para que obliguen a la hermana a volver precipitadamente.
R.
Lo haré.
Me tomo la libertad, mi venerado Padre, de suplicarle que piense delante de Dios en mis necesidades, tanto por mi salvación como por el servicio que debo al prójimo; haga el favor de indicarme también si puedo hacer una nueva prueba con la hermana que le llevó hoy una nota a la reunión, enviándola a Saint-Jacques-du-Haut-Pas, en donde ya estuvo y en donde dejó muy contenta a la difunta señorita de Montigny.
Le pido finalmente sus frecuentes bendiciones, por amor de Dios, sobre todas sus pobres hijas, y especialmente sobre su muy humilde y obligada hija y servidora.
L.
DE MARILLAC Dirección: Al Padre Vicente.
Nueva dirección: A la señorita Le Gras. 458
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