Carta · tomo VI
AL HERMANO JUAN PARRE
13 de octubre de 1657
2508 [2412,VI,528-529] AL HERMANO JUAN PARRE París. 13 de octubre de 1657 Mi querido hermano: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Estoy preocupado desde que me escribió usted que iba a salir de San Quintín para Laon y de que había algunos peligros por el camino; porque, como no he recibido ninguna carta suya esta semana y no sé dónde está usted, temo que le haya podido suceder algo; ¡que Dios no lo quiera!
Ayer asistí a la reunión, pero no se hizo nada; para poder hacer algo, hay que recibir noticias de usted, que estamos esperando con deseos y paciencia.
Le pido a Nuestro Señor que sean buenas y que siga bendiciéndole y conservándole.
Soy en su amor, mi querido hermano, su muy querido hermano y servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al hermano Juan Parre, de la congregación de la Misión, en casa del señor chantre de Laón en Laón 1. 2509 [2413,VI,529-530] AL SEÑOR DUPORT, EN SOISSONS París. 13 de octubre de 1657 Señor: Doy gracias a Dios por esa exactitud que usted pone en hacer bien todas las cosas.
Es éste un motivo más que tengo ________ Carta 2508 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1.
La carta no encontró al hermano Parre en Laón.
Se la remitieron con estas nuevas señas: «Al hermanos Juan Parre, actualmente en casa del señor de Seraucourt, lugarteniente criminal en Reims».
Y añadieron: «Si dicho hermano no estuviera allí, hay que dejársela al señor de Séraucourt».
Carta 2509 (C no F).
— Archivo de Turín, minuta de mano del secretario. 486.
para pedirle a su divina bondad esa gracia para mí mismo, yo que estoy tan lejos de ello 1 y que querría recurrir a usted para pedir su consejo en materias piadosas, guardándome muy bien de decirle lo que yo pienso sobre el tema que me ha hecho usted el honor de proponerme, si no fuera por el mandato que usted me ha dado.
Le diré, pues, señor, para obedecerle, que soy de la misma opinión que usted y que, según creo, será mejor hacer celebrar misas rezadas y pedir en particular por el alma de su querido difunto en vez de hacer un funeral solemne y público.
Si él mismo pudiera darle su parecer, creo que 2 no le daría otro distinto, ya que Dios no quedará menos satisfecho de la primera manera que de la segunda.
Sin embargo, aquí hemos tenido ese funeral solemne por todos nuestros difuntos de la casa de Génova y, además de eso, cada sacerdote ha dicho tres misas rezadas por cada uno de ellos, según la costumbre que tenemos.
Hay motivos para creer que el buen Padre Duport, que sirvió a Dios con tanto amor y tanta pureza, se encuentre ahora entre los bienaventurados.
Siendo esto así, el caritativo socorro que por él se ofrezca será más bien para agradecer las gracias que Dios le concedió que para pedir por su descanso.
Se lo digo con toda sinceridad, que nunca hemos observado ninguna imperfección en él, sino una tendencia continua a la perfección; también lo ha reconocido así el señor cardenal de Génova, que había concebido tan alta estima de su virtud que quería confiarle su alma y su salvación.
¡Que Dios nos conceda la gracia de abandonarnos por entero, como él lo hizo, en manos de su divina bondad y a mí la de someterme, lo mismo que usted, a todas las aflicciones de la vida!
Con este deseo le renuevo el ofrecimiento de mi obediencia, ya que soy en la vida y en la muerte, en el amor de Nuestro Señor,... ________ 1.
Las palabras yo que estoy tan lejos de ello son de mano del santo. 2.
Las palabras creo que son de mano del santo. 487
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