Carta · tomo VI
LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE
a Nuestro Señor que sea él la vida de nuestra vida y el único anhelo de nuestros corazones, que conserve al rey y a la reina y bendiga todas sus empresas, de forma que todo vaya según los deseos de Dios y de Sus Majestades.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Ozenne. 2530 [2434,VI,563] LUISA DE MARILLAC A SAN VICENTE Viernes, día 26 Suplico muy humildemente a su caridad que me permita rogarle que conceda media hora de tiempo a la hermana Francisca, tal como ella espera, mañana sábado, y que mande detener la decisión que ha tomado para disponer de ella hasta que haya tenido el honor de hablar con usted, no solamente en su interés, sino en el de la compañía, que tiene necesidad de un poco más de luz para gobernarse con prudencia y discreción, y yo más que nadie, que soy, mi venerado Padre, su muy humilde y obediente hija y servidora.
L UISA DE MARILLAC Dirección: Al Padre Vicente. 2531 [2435,VI,563-565] A JUAN MARTIN París, 26 de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido su carta del día 14.
Siento mucho la indisposición del señor marqués y pido a Nuestro Señor que le de ________ Carta 2530 (CA).
— Archivo de las Hijas de la Caridad, original.
Carta 2531 (CF).
— Archivo de Turín, original. 515
vuelva plenamente su salud.
Le doy gracias a Dios por la paciencia que tiene ese buen señor con nosotros, especialmente en lo que se refiere a nuestra inutilidad para con los habitantes de Savigliano, ya que me dice usted que este buen señor no desea de ninguna forma alterar nuestro instituto, que no nos permite predicar ni confesar en las ciudades en donde estamos establecidos.
Así pues, Dios dispondrá de la propuesta de esa fundación como a él le plazca y haremos lo que dicho señor nos ordene.
Me imagino que la presente le encontrará a usted en Bra.
Le compadezco mucho, por saber que se encuentra usted agobiado de trabajo y con muy poca ayuda; el temor que tengo de que usted sucumba me espantaría sin la esperanza que tengo en que Dios será su fuerza y en que usted, por su parte, procurará cuidarse lo mejor que pueda, tal como se lo suplico.
Cuando empezamos a hacer las misiones sólo predicábamos una vez al día, y por la tarde teníamos un poco de catecismo; si puede hacer usted lo mismo, eso bastará, esperando recibir alguna ayuda.
Le había pedido en dos o tres cartas al Padre Le Vazeux que fuera a ayudarle; pero apenas recibió la primera carta, me contestó que no podía acudir, dado que estaba a punto de terminarse un asunto importante que lleva entre manos y que su ausencia les daría ventaja a las partes contrarias, pero que en su lugar le enviaría al Padre Mugnier, que es buen predicador.
Temo que no sepa lo bastante bien el italiano, para poder ayudarle al menos al principio.
Hoy mismo hemos hecho partir a tres sacerdotes y a un hermano en el coche de Lión para ir a Turín, a saber, los padres Beaure, Laurence y Stelle y el hermano Paquinot 1, todos ellos buenos y deseosos de trabajar.
Le ruego que dé usted las órdenes oportunas de que les reciban y alojen durante su ausencia, para que no les falte nada.
Todavía sigue por aquí el joven de Savigliano, aguardando noticias de su Padre y de usted.
No puede decidirse a entrar en la compañía ya que, a mi juicio, está demasiado aficionado ________ 1.
Jorge Paquinot, nació en Coussey (Vosges) el 28 de junio de 1636, entró en la congregación de la Misión el 11 de agosto de 1655, hizo los votos el 12 de octubre de 1657. 516
Tomo VI · página PDF 516VINCENTIUS es una herramienta de consulta. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en la edición original indicada.